Viajar, conocer, investigar y escrutar lo que te rodea. Todo eso y más puede significar la figura del directivo de empresa, desde el pequeño jefe hasta el mas cualificado de los “business leader”.
Porque el enfoque tradicional de la dirección ha de ser corregido, instrumentalizado de tal manera y forma, que el actual directivo alcance con éxito y solvencia la resolución de los problemas del dia a dia.
Las relaciones personales enriquecen, hacen que tu mentalidad permanezca permeable a los nuevos horizontes y tus futuras soluciones se adapten a los tiempos que vivimos. Ponerse en el lugar del otro, analizar sus horarios, sus formas de trabajar, sus orientaciones profesionales, en definitiva abrir la conciencia a lo que esta ocurriendo en otras partes del mundo y, que normalmente, hemos de empezar por la mesa de al lado, por nuestros compañeros, iguales o subordinados. No todas las empresas son iguales, ni tienen iguales planteamientos, ni intereses, ni por supuesto, mismos valores en cuanto al “beneficio”. No es lo mismo tratar sobre temas de personal y laborales en una empresa de la construcción, que resolver las inquietudes de horario del personal “creativo” de una agencia de publicidad. Y el Gerente, el Director o el Consultor han de ser sensibles a esa “diversidad de culturas” y aconsejar, ilustrar, resolver en cada caso concreto antendiendo al fin último de cada compañía.
Porque la gente diversa aporta y suministra ventajas al observador, al que desde el otro lado del café se pregunta por qué las formas de pensar corresponden a una cultura determinada, a una idiosincrasia o a unas coordenadas geográficas determinadas. Hay que escuchar, aprender de esa diversidad, observar los problemas desde perspectivas diferentes y así, solo así, resolveremos problemas con la anuencia de la otra parte interesada, porque hoy y quizás mas que nunca, los problemas empresariales han de resolverse en firme, con sólidos cimientos y vocación de permanencia y para todo eso hace falta la buena decisión y la conformidad del otro. La opinión de las personas que nos rodean profesionalmente es importante y siempre tiene un sentido y un porqué, que sin duda, aunque en principio no coincida con la visión del director, hará y marcará en un futuro un influencia en la toma de decisiones que beneficiará a todo el grupo productivo. Al final, todo el factor humano de la empresa asumirá como algo propio el conjunto de decisiones asumidas por la empresa.
Y la ilusión, después del análisis, la toma de contacto con los otros, la valoración de sus opiniones y puntos de vista, le queda al Director del proyecto ilusionar a su gente, sobre la base del convencimiento propio y de la motivación que desde el primer minuto se inyecte en el día a dia.
Eduardo J.Dominguez Rubio
Consultor, Rubio Alpresa, SA
Rubio Alpresa , SA Empresas - Artículos
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