Re-acciona
re-imagina, re-contrata, re-acciona
Toda una teoría, enmarcada en ideas antiguas, en principios inalterables del ser humano. O renovarse o morir.
Como nos dice Acciona, en www.re.acciona.com , como quizá mas de uno, de nosotros, de nuestro entorno, sabe qué debe hacer, pero no lo hace.
Aunque no sea tiempo de subidas de impuestos, de incertidumbres respecto al 2010, de amaneceres luminosos aún lejanos en el tiempo, re-acciona, re-inventa tu futuro. Como este Madrid que se desenvuelve entre torres de cristal donde antes corrian los balones adinerados del Real Madrid. Re-diseñando un horizonte tecnológico y mercantil.
Todos a una, re-ofreciendo nuestro producto, re-integrando nuestros valores, re-estudiando todas nuestras cuentas ante este final de año, fiscal, contable, quiza una oportunidad nos quede, seguir creyendo en nosotros mismos. Aquí estamos www.rubioalpresa.com
e.dominguez rubio
Demasiado pa “na”


“Et porque a los nuestros tiempos pertenece, donde viere que cumple , tenemos por bien que si fuere menester interpretación, ó declaración, ó enmendar, ó añadir, ó tirar, ó mudar, que Nos, lo hagamos”.
Como el buen pintor, maestro aferrado al lienzo y al caballete, pero, siempre siempre, con mirada repetida, atenta, a su modelo. Siempre ojo puesto al lienzo y a la realidad,
a lo objetivo y al resultado del óleo sobre el lienzo.
Pero resulta que aquí, a veces, muchas veces, demasiadas veces, parece que la realidad no importa, que se trata solo de pintar, de dar pincelada sobre pincelada, color sobre color, sombra sobre sombra.
Algunos pintan, legislan, politiquean sin mirar no digo ya a veces, sino nunca, a lo que nos esta pasando, al modelo, a esta sociedad que no arranca, que no despega. Quizá, seguro, porque los que algo puedan hacer no miran nunca para el modelo
eduardo dominguez rubio
www.rubioalpresa.com
Medidas ciertas y eficaces

Era como este atardecer de mareas bajas y soles caídos. En la mañana en que todos nos despertábamos con deseos de normativas eficaces, medidas certeras e inmutables, a medio y largo plazo y proyectos amparados entre viabilidades y cálculos ciertos. En una palabra, estabilidad y continuidad de políticas fiscales.
Entonces sí, habría presupuestos reales, amparados, sin duda, en una disciplina fiscal generalizada y el tránsito desde la economía sumergida hacia la oficial y reglamentada.
Porque nada construye más progreso y dinamismo en una economía que unas reglas de juego claras, bien definidas, mantenidas en el tiempo y lógicas.
Era como este atardecer, cuando volvieron a llegar, nuevos impuestos, abrazados a tasas de recogida de basuras, prestaciones sin determinar del todo, amparadas en criterios muy discutibles, valores catastrales, lejos muy lejos del sentido último de la prestación y realización del verdadero servicio público.
Así que a esperar otro amanecer, quizá más veraz que este atardecer pasado, que sin duda recordaremos, al pasar la página.
eduardo dominguez rubio
Tengo una corazonada
Tengo una corazonada, amparada también por una medio duda, en las alforjas de una certeza.
Tengo una corazonada; porque todo este trasiego de datos, globos sonda, decisiones ministeriales en vísperas de publicaciones en el BOE, quizá no contribuya a ese aumento de la competitividad empresarial que, sin duda, sería como agua de mayo para nuestra economía maltrecha.
Y el iva, en subida cuasi deportiva, dentro de un euro que nos encorseta y ajusta, porque ya no caben devaluaciones ni políticas monetarias de urgencias.
Y dicen también que este mayor iva no perjudicará al consumo, que las gentes se habituarán al nuevo IRPF, y que los de mayor renta serán los que mayor peso fiscal asuman.
Lástima que siempre nos desenvolvamos entre términos difuminados y maquillados, dependientes de criterios mas o menos subjetivos y en todo caso, términos amenazantes, martilleantes, volátiles, casi lujuriosos y esquivos, como “poderosos”, “ricos”, “grandes empresarios”.
Casualidad, simple casualidad que, sin embargo, gobiernos de los dos colores, siempre hayan coincidido en proteger, amparar, consolidar y resguardar elementos de inversión privilegiada como las Sicav, - algo tendrá el agua cuando la bendicen-
e.d.r.
La subida de impuestos
La subida de impuestos
Parece inevitable, o eso nos hacen pensar, que visto lo visto, hecho lo hecho y sobrevenido lo sobrevenido, solo cabe ya la subida impositiva. Pero, ¿será verdad?
Puede que, quizá, en último término y cuando ya la marea nos llega hasta el cuello no quede mas remedido, ahora que muchos llevan ya zapatos de carne y piernas de hueso, vamos que han quedado desnudos de compostura, recursos y despensas.
Y aunque la subida sea “limitada y temporal”, habrá una carrera hacia la economía sumergida, ¿más?, muchos, mas de la cuenta son ya, los que deambulan sin alta en la seguridad social y con menos papeles que los conejillos del campo, pero claro, ¡ con que precios!, sin competencia.
Destrozando a los competidores lícitos y rigurosos, estos que aún con los “ERES”, o por estos, tienen que remangarse y faenar a pie de obra. Estos que te cuentan que no quieren ni oir hablar de bancos, créditos blandos o brotes verdes.
Y si la crisis va de paso, ¿cuándo pasaran sus efectos?
Siempre nos quedará la fiesta, para ahogar o enjuagar la pena. Fiesta “sentía” y gitana, al borde mismo de otro llanto más.
e.d.r.
A medio abrir
A medio abrir, o a medio cerrar, así oímos entre charlas
de acera, colas del pan o barras de aperitivos a las gentes de la economía de verdad,
las del día a día, entre empresa y empresa.
Y no bastan ya ni los artículos tímidos de luminarias más o menos
previsibles para primeros de año, ni los carteles anunciadores
de ayudas del ICO para empresarios o autónomos. Lo malo
es que nadie ya se fía de nada ni de nadie, todo es papel, letra
sobre letra, titular sobre titular, pero papel, sin mayor aval que
una foto adjunta mas o menos ilusionante o simpática.
Los unos por los otros y los otros por los unos, hay programas
que más bien parecen aquellos antiguos de “Cesta y Punta”, donde los colegiales
se afanaban por posibles victorias sobre el adversario.
Lo que aquí ocurre es que los adversarios somos nosotros mismos, y la política va a quedar para unos, para ellos, bueno, lo que ahora se llama hacer política, que cada día hemos de luchar, ahora, contra nosotros, los mismos, los de siempre, los del espejo, los que ya sufrimos alguna vez el “no” del banco, el traspié del impagado o la desesperanza de una Agencia Tributaria en afanes recaudatorios que no en la comprensión hacia el “contribuyente”.
Así que, a la espera de la menor deflación, algún color verde de activación económica,
o una mejoría de la teoría darwinista, ¿quedarán los mejores?, solo nos queda eso, ¡somos grandes y podemos!,
Por lo menos nos queda la palabra, siempre nos quedará la palabra y unas letras por escribir.
eduardo dominguez rubio
“Igual soy capaz de algo”
Entre las últimas tardes de aquel orillado septiembre, al pie del Guadalquivir, aquel personaje de sombrero panameño, descalzo y barbilampiño imaginaba su defensa definitiva y certera, armada de justicia y verdad, amparada entre el síndrome de nostalgia y la luz de sus últimas lecturas de jurisprudencia.
Y todo porque aquel cliente, decepcionado por números y balances, entidades bancarias atrincheradas y aquel montón de facturas sin cobrar, optaba por la insumisión acompasada a Agencias Tributarias a proveedores insistentes y a ese abanico de presupuestos todavía sin aceptar.
-Lo intenté, simplemente no pude, -decía- y ahora todo está en sus manos, letrado.
En el caso de nuestro abogado, en lo más hondo del espíritu de aquellos clientes, quedaba el reconocimiento firme de que el letrado atesoraba determinación, inteligencia y buen hacer. Aunque, a veces, se esperaba de él un milagro.
No hacia falta más, abandonado el estrés y lleno de los verdes y espejeantes horizontes marinos, ansiaba por volver a Madrid, esta vez para demostrar otra vez quién era él.
Y lo más importante, que en este caso, quizá, razones de fuerza mayor, estado de necesidad o quizá atenuantes como la obcecación o alteraciones mentales transitorias no fueran suficientes si alguna locurilla se hubiera cometido. Porque esa era otra….
-Mire usted, abogado, si esto no se arregla igual soy capaz de algo…
e.d.r.
Antes del próximo vuelo
Susana debía cruzar y no sabía cómo, tenía el Banco en frente, es decir, sin mojarse los pies porque la torrentera había engordado de tal suerte que cubría prácticamente hasta el centro de la calle.
Susana, miraba, zascandileaba de acá para allá y no se decidía hasta que al fin hubo localizado tres jorobas consecutivas en el pavimento donde, con algo de suerte, el agua no le rebasaría los tacones.
Dudaba, oscilaba, saltaba, vacilaba, melindreaba, otra zancada, meditaba unos instantes, siempre con la mente abierta por ese nuevo nombre que habría de ponerle a su sociedad mercantil, saltaba de nuevo y, superado el último obstáculo, ya estaba en la otra acera. Y seguía pensando, su empresa de arreglos, “Todo Solución”, como una anticipación, una esperanza, o presagio, buena ventura, fortuna rescatada. Casi tropezaba con el hombre panzudo que salía del portal cuando pasó el Mercedes impávido, magnífico, negligente, -qué bien se había vivido hasta la crisis-.
Susana apenas si oía el siseo sostenido del motor ni advertía los surtidores de las ruedas, de modo que se había visto sorprendida por el pequeño maremoto que le deja chorreones de agua embarrada en las faldas y en las medias y, por si fuera poco, un frío áspero en los pies.
Pero aquel día ya nada importaba, ni el desempleo, ni los malos ratos del INEM, por fin recogería su póliza de préstamo, aquella que garantizaría una capital mínimo para su empresa y, “a trabajar”. También el hombre panzudo tenía salpicones en el pantalón y farfullaba: -”Sin vergüenza”.
A nadie, porque el Mercedes ya había doblado la esquina. ¡ Qué año habíamos pasado ¡, entre despidos, deudas, conflictos, crisis financiera y, lo peor, absoluta desesperanza.
Dos mujeres con canastos, movían la cabeza y repetían casi a dúo: -”La vida, lo que hay que ver”. Y seguían.
e.d.r.
Aires laborales
Vuelven los aires laborales, como de manera inesperada
aunque sí advertida. Vuelve a sonarnos el teléfono de la oficina,
y por sonar nos suena hasta el último montoncito de papeles que,
a conciencia, dejábamos para los nuevos vientos de septiembre.
El telediario nos suena, a canción de siempre, a timbrazo frío y desacompasado.
Un impuesto por venir, presión social, diaria, puede que con alevosía, Estado del Bienestar, en todo caso.
Y hasta el ordenador nos suena, tan acostumbrado como estábamos a un verano de portátil ocasional, pantalla disminuida y teclado minimizado por los calores de agosto.
Descanso hubo, aunque ciertas preocupaciones no dejaron de revolotear por la cabeza.
Aguas de mar, soles de calentura, azules pintados, crepúsculos deseados. Algunas cosas quedaron archivadas, otras felizmente vividas y l
as más, compañeras de viaje hasta las imágenes de un próximo verano.
Ni Fú ni Fá
Entra el tiempo con su ferocidad veraniega, este que abandonó el compromiso de las apetecibles sobremesas de la primavera y se tercia hacia el calor alborotado entre los huecos de las sombras. Sombras, esas que todavía tenemos, como esa decepción sobrevenida de un partido sin goles. Decepción por el no venir, por un porvenir amodorrado entre brotes verdes de recorta y pega.
Bien es verdad que gentes hay que optan por el autoempleo, por generar recursos, o intentarlo, entre su capital humano y algunos eurillos arrimados milagrosamente.
Otros, sin embargo, no hablan de crisis sino de crack, este que se acentúa cada día que pasa si el empresario de turno ve la bandeja de presupuestos emitidos y sin aceptar cada vez más y más elevada.
Producir, facturar, y a buenos precios, a justos precios, a mínimos precios. Otros dicen que “economía de subsistencia”, todo antes que lamentaciones improductivas.
Por eso los interesados emprendedores que siguen afanados en el trasiego diario nos piden que hablemos del optimismo en nuestros actos, aburridos como están de tantas palabras y mensajes, al menos nos tenemos a nosotros mismos, tenemos nuestro empuje, nuestra intuición, y … a ver si por esas…
eduardo dominguez rubio
Para qué las elecciones
Para qué las elecciones
– ¡Ay!-, seguimos sin saber que traemos entre las manos. Siguen los nubarrones mañaneros, aún con el sobrevenido verano ya en cada ventana. Viento de agua o temporal, gota a gota y siga usted contando.
Que así están las cosas, estadísticas lastimeras, balances bancarios en entre dicho y datos del INEM con interpretaciones y valoraciones de todos los colores.
Políticos suplicantes, a la pesca de votos, cada uno campañeando como puede – y puede poco – abrumados como estamos con la contumaz tacañería oratoria de cada mitin o debate.
Y a estas alturas poco resquicio va quedando para que conozcamos de verdad qué es Europa, qué estamos votando, qué es y para que sirve el Parlamento Europeo.
Esto grupos profesionales de la política presumen, confían, piensan que la gente es contentadiza por naturaleza y enjuaga sus penas entre cañas de cerveza en compañía o disfrute acompasado en rebajas de escaparate. Creen que el voto no es nada o tan simple como decidirse en un solo segundo frente a la urna y… hasta la elección que venga, ¡ adiós, muy buenas!
Todo se resume en agresiones a uno y otro lado, eslóganes más o menos certeros o atrevidos y nada más.
Quién nos dice que el Parlamento Europeo se compone de 785 parlamentarios, de los cuales en la pasada legislatura, España, aportaba 54, y para esta legislatura que
entra , 2009/2014, bajamos a 50. Por aquello de las modificaciones según las nuevas adhesiones, el peso preponderante de la siempre Alemania, que sigue aportando 99, y por aquello de nuestro dudoso peso especifico en los recientes Tratados Comunitarios. Con ello, tan solo considerando a los parlamentarios aportados por Hungría, 22; Malta, 5; o Rumanía,33, superarían el peso decisorio de la contribución española. ¿Han oído ustedes en alguna radio, debate, artículo de campaña, esta consideración?. Seguro que no.
Por otro lado todos defienden, los partidos españoles, más Europa, mayor desarrollo de los pueblos y mayor mercado único. Mayor solidaridad, una justicia comunitaria más eficaz y un sistema de ciudadanía eficiente. Otra vez a las andadas, den ustedes un vistacito, ligero, sin profundizar mucho por algún artículo del tratado de la comunidad, el 2, por ejemplo, el 6, para no insistirles mucho. Todo eso que hoy nos proponen como valores añadidos en su posible elección esta ya escrito, negro sobre blanco, en los textos europeos, desde hace tiempo, con España al fondo y todas nuestras esperanzas por cumplir.
Pero, en fin, amigos electores, el próximo domingo…como ustedes gusten.
Eduardo Jose Dominguez Rubio
Algo está cambiando
Es una simple impresión pero, desde hace unos días, parece que los ánimos muestran una mayor capacidad de reacción ante la crisis por parte de profesionales y autónomos.
Decimos esto porque estamos constituyendo sociedades laborales y sociedades anónimas amparadas, sobre todo, en esa pequeña ilusión que manifiestan sus socios. Cada vez hay más ganas de conocer las diferencias operativas entre una SL y una SA, las ventajas de la Cooperativa o las particularidades de la Sociedad Laboral.
Personas que habían notado en sus carnes la debacle de la crisis, la antesala del desasosiego y la penas de las faltas de liquidez, ahora recurren al autoempleo, a la “osadía” de salir a la calle representándose a sí mismos, buscando amparo en portales de publicidad, en anuncios y campañas en Google e incluso en herramientas tan potentes como Facebook o Twitter.
Es arriesgado, sobre todo cuando uno, ellos, se juegan no solo su tiempo sino su dinero, pero por otra parte muestra que la iniciativa está ahí, la profesionalidad no se ha perdido y la demanda de actuaciones profesionales y empresariales sigue donde estaba, bien es cierto que retraída, recelosa y tímida.
De lo que no cabe duda es de que los mejor preparados, los que ahora estén acondicionando sus activos a lo que sin duda vendrá, estos, acapararán el nuevo mercado naciente cuando aún este esté en flor.
Y dicen que el que da primero da dos veces.
e.dominguez rubio
Hay otros mundos, pero estan en este
“ Hay otro mundos, pero están en este”.
No cabe duda, sobre todo cuado ayer, invitado por el Ministerio de Industria a la Jornada Inaugural de los programas “Plan AvanzaLocal”,Ministerio de Industria, allá por la calle Capitán Haya de Madrid. trasegaba, departía y compartía charlas y puntos de vista con los asistentes en el salón de actos del
Cierto es que Antonio Dominguez Maldonado nos introdujo a los presentes de manera certera, acompasada y clara por los vericuetos, para mí inexplorados, de estas recientes aunque maduradas iniciativas del Ministerio.
Y les digo que para las empresas privadas, para los hacedores de proyectos en estos desiertos de la crisis, estos planes Avanza y el desarrollo de “Localweb”, “Igem” y “Local GIS”, suponen otra opción empresarial más.
Es cierto que la Administración local está todavía lejos del ciudadano, es cierto que este, abrumado por trámites, papeleos y retrasos administrativos, encontraría como panacea y apoyo todo este desarrollo digital.
¿Imaginan ustedes que uno pueda acercarse al catastro para visualizar en tres dimensiones sus propiedades, referencias , usos y coeficientes?.
Pues parece que eso, y otras cosas, ya está a la vuelta de la esquina. Y las empresas que quieran, puedan y sepan, pues que concurran a estos planes, subvencionados y habilitados para entidades locales, diputaciones, municipios y CC.AA.
Para finalizar, unas palabras concretas, siempre políticas, pero interesantes del Director General David Cierco. Por cierto nos invitó a compartir su blog y , si llegara el caso, aunar amistades en el FACEBOOK….
“ y es que la ciencia avanza que es una barbaridad”
eduardo dominguez rubio
La Calle de enmedio
Levántese usted a las siete de la mañana, pongamos por caso, entre la esperanza y la desesperanza, entre lo vivido y lo por vivir, y oiga usted las primeras noticias, desde un extremo a otro del dial, siempre claro con el intento tamizado de centrar tendencias y opiniones.
Pues digo yo, que en este caso, entre trajes y sastres vendidos y revendidos, con facturas entre el sí pero no, la deflacción agazapada en el deseo del segundo mordisco, bancos timoratos con el particular y generosos con los consejos de administración, sentencias por aquí y por allá, sumarios desperdigados entre “terceras” de periódico, digo yo, que si no será mejor tirar por la calle de enmedio.
Que de tantas declaraciones y a todas horas, ¿quién estará en lo cierto?, que con todos los requilorios exigidos por la legislación vigente, al final “ aquí no pasa ná ”.
Y las soluciones no parecen sencillas ni mucho menos a corto plazo.
eduardo dominguez rubio
El derecho al pataleo
El tiempo depuso su ferocidad invernal, terció hacia una apetecible formula de compromiso y nos trajo la suavidad deseable y la temperatura invocada.
Aunque al final seguimos con la decepción de un partido sin goles o de una faena sin remate. Porque – ¡ay!-, seguimos sin saber la profundidad de la crisis. Siguen los nubarrones mañaneros, viento de agua, gota a gota y siga usted contando.
Que así están las cosas, estadísticas lastimeras, balances bancarios en entredicho y colas del INEM con caras y alturas de todos los colores. Gente casi suplicante, pechando como puede – y puede poco – abrumada con la contumaz tacañería bancaria o banquera, que de las dos hay.
Y a estas alturas poco resquicio va quedando para una airosa solución a medio plazo. Los empresarios, caminando por los andurriales del desasosiego, cuando no entraron ya en los tortuantes vericuetos del sobresalto y de la alarma.
Y aun así la gente es contentadiza por naturaleza y enjuaga sus penas entre cañas de cerveza en compañía o disfrute acompasado en rebajas de escaparate.
Además, hay que señalar, en algunos mercados, la desconcertante inoperancia de las leyes de oferta y demanda, porque la bajada de precios no cristaliza en el lógico levantamiento de las compras.
Total, que la situación, pese al trabajo continuado, de los que pueden, persiste en una extraña languidez, en una especie de inercia vegetativa, que no remonta el vuelo según uso y razón en estos preliminares de la primavera.
Y es que seguimos recibiendo e-mails, las antiguas cartas, digamos. El incisivo y casi siempre anónimo bombardeo embadurnado y emocionado por la inquietud por nuestras cosas.
Y así, el mibor, el Ico, los despidos, los cierres, los procesos concursales, vibran electrizantes, en las reducidas fronteras de la media pantalla de ordenador. Y uno, que aguanta lo suyo y que en sus cortas luces no ve otro camino que correr la bola a “quién corresponda”, agradece sinceramente estas desconocidas llamadas al orden, este confortable y anónimo empeño en arreglar todo lo desarreglado, aunque pensando que tal vez el martilleo reivindicativo debería ir directamente a su más eficaz destino.
Pero, en fin, invisibles amigos a quienes comprendo y aplaudo, como ustedes gusten.
eduardo j. dominguez rubio
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