Yo hablo en andaluz

Hoy me acuerdo de mi poeta amigo, cuando decía……

Hablo en andaluz cerrao

el de mi tierra y mi gente

Hablo en andaluz cerrao

con un lucero en la frente

y una espina en el costao

yo me siento diferente

Y el caso es que andaluces somos, incluso a lomos del Google, herramienta multicolor que secciona y disecciona, vincula, atrapa y divulga nuestras mil y una localizaciones andaluzas.

Pues eso que andaluces somos, muchas veces adornados y envueltos entre celofanes de regalo, otras iluminados por guirnaldas multicolores y las mas de las veces ridiculizados por otros, del más allá, extranjeros de lo español, más planificados, resueltos y europeos, quizá, pero menos humanos, existenciales y esperanzados.

Yo hablo en andaluz cerrao…. Con el mismo frio de este otoño en la punta de los dedos y un trozo de esperanza en el bolsillo.

Nos ladran…, luego cabalgamos, autonomía grandiosa, siempre a la espera de esa voz del llamador… ¡ a esta es…. ¡

Yo hablo en andaluz cerrao….. entre mis gentes inmemoriales, de hogares apacibles, de rescoldillos de cisco olientes a alhucema. Y bienvenidos somos, lo sabemos, para todas las gentes de bien que siempre nos abrieron una puerta, pongamos por caso Madrid o Pekin, menos en algunas cataluñas, en casi todas las partes.

Y las cosas son como son y los tiempos traen tiempos, qué vamos a hacerle, no hay más cerca que la que arde, y el caso es que en nuestras tierras del andaluz cerrao seguimos estudiando, planificando empresa, trabajando como los mejores, pero siempre, siempre, con el estigma de la siesta o de los calores improductivos.

Pero nos queda todo el día de hoy y todo el mañana por delante, para no perder los nervios, para devolver esa bofetada sin manos que tanto duele, porque demostraremos que somos más que ferias forzadas, pleamares de mazapán y compromisos de saraos.

Sí, es verdad, que no estaría de más que Sus Majestades esquiaran algún año en Sierra Nevada, cuando llega la Navidad, porque a veces, necesitamos más marketing que tecnología, más fotografía que razones y más ropaje que cuerpo, digo para estos casos.

Así que no te apures, Andalucía, por esos que ladran a tu paso, tú, dama ostentosa y fastuosa, indiferente a tiquismiquis e incitadores de escaparate.

Y ahora, sigamos con nuestro andaluz cerrao, que lo relojes nunca anda para atrás y en el fondo empezaremos el año envidiados por esa salud y bienandanza que en lo moral nos acompaña.

Porque mucho sabemos de lo inalcanzable para otros, esa maravillosamente única………..manera de vivir.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Otra oportunidad, La Copa Davis

 

Hoy la tenéis ahí, en Sevilla, la Copa Davis. Esa ensaladera generosa , apiñada, como una tarta gigante, de bodas, que aglutina más de un siglo de Historia, desde Australia hasta Estados Unidos, desde Inglaterra hasta Serbia, desde Argentina hasta España.

Y la tenéis ahí, en una subida amable, dulce y rítmica desde Sanlúcar, porque aquí ha estado, ahora, antes de llegar a vosotros por el Guadalquivir, en este mismo patio de la calle santo domingo, desde donde ahora escribo, entusiasmado, feliz y recompensado por tantas y tantas miradas sorprendidas y emocionadas, las que quizá vieron por la tele una mil veces esta copa, abrazada a Sampras, Connors, MacEnroe, Guillermo Vilas o Nadal, y ayer pudieron verla muy de cerca, casi tocándola, buceando en sus intimidades y recorriendo cada una de sus mil inscripciones.

Sí Sevilla, hoy la tenéis ya ahí, y subió por este Guadalquivir, quizá como hace quinientos años, en aquellos viajes de ida y vuelta que tanta gloria dieron al mundo, en un ir y venir entre Sanlúcar y Sevilla.

Porque esta final que acogerá Sevilla, final de la Copa Davis entre Argentina y España, mucho tiene de recuerdo de aquella Historia Grande, a pleno plumón, entre el Guadalquivir y América, entre el Guadalquivir y Filipinas, entre el Guadalquivir y la Primera Circunnavegación.

Y hoy las cosas no han cambiado, seguimos pensando en aquellos tiempos de gloria, en los oros y los comerciantes entre el castillete de popa y el mascarón de proa, en aquella vendimia artesana y cosmopolita, a la vez, cada  vez que llegaba un galeón a este puerto de Bonanza.

Sí, hoy estamos más tecnificados, más informatizados, somos más eléctricos, más móviles, ya no existen aquellos cabos ni aquellas amarras manejados por manos analfabetas, rugosas y rotas por el salitre, pero somos los mismos, aventureros, navegantes del internet, buscadores de mercados donde vender nuestras sedas de hoy, nuestro jengibre de cada día, nuestras canelas de mañana.

Y decimos esto porque esta es otra oportunidad más,  ¿ cuántas gentes vendrán, aunque sea virtualmente, a esta Copa Davis entre Argentina y España?…. ¿ cuantos se pasearan por los telediarios de la CNN, de la BBC o de TVE, mirando monumentos, deseando recorridos conventuales o fotografiando personajes e historia, entre set y set, juego y pelota, partido y partido.

Si pudiéramos resumir la situación en una sola palabra diríamos simplemente, esperanza. La del ciudadano artesanal, el de periódico en la mano y tapa de fin de semana…… ay, ¡ otra oportunidad que se nos presenta….¡

Labremos este nuevo camino, porque hablamos de Historia, sí, de personajes y gestas que han pasado , sí, pero también de una riqueza que se nos vuelve a poner entre los dedos, para que la luchemos, como hace Nadal en cada pelota, en cada partido. Y cuántos partidos imposibles no ha ganado ya….

Así, debiéramos considerarnos nosotros, porque esta Copa Davis en Sanlúcar, es otro empujoncito más, que nos dice.. ¡ vámos, luchad por vuestras cosas, hasta el último punto, que Sanlúcar, ahora más que nunca, está en el objetivo de muchos… con los horizontes abiertos, esos que dejan ver el claro del cielo. Que a lo mejor, pronto, pronto empiezan a soplar los buenos vientos…  

eduardo domínguez-lobato rubio

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El Rocio, todos los días del año

Este fin de semana El Rocío desperdigaba por sus caminos de siembre los heraldos infalibles de otras veces.  Como anunciadores del Pentecostés de todos los años, y de cualquier fin de semana del año. Y allí estaban, por los caminos, por las arenas, por cualquier calle de la aldea, con traje campero, sombrero calañés y botas enterizas de Valverde. Y allá iban, o mejor dicho venían, también mujeres con vestimenta cómoda, con su caña y su pañuelo, con el sudor en el alma y la vista puesta en una promesa, un rezo, la esperanza y una penúltima ilusión.

¡ Qué tierra nuestra esta ¡, tan andaluza, tan rociera, tan de plaza en plaza, avivando los recuerdos, encendiendo las memorias, pegando aldabonazos de música vegetal en los corazones entumecidos por tanto telediario, tanta noticia desgarradora y tanto sinvergüenza suelto. Por eso esta romería, cada romería que vemos, no recuerda que la fe está a las puertas y que todo merece la pena, el acopio de bártulos y avíos,  todo merece la pena para tomar el camino de las arenas.

Y así,  surge cada feliz convocatoria, el pregón rítmico e inequívoco de la fiesta de la aldea, que es como una encantadora llamada desde la Paz almonteña, como la llamada telúrica que en algo se asemeja al susurro de los cañaverales y a la misma voz de los pinos, con ese tamboril que traduce el ritmo eterno de aquella naturaleza siempre naciente. Era, es, lisa y llanamente ese Pito Rocío, que hasta al otoño vuelve primavera y a los días de invierno pinta de los colores azules del mismo mayo.

Por eso, cuando ustedes lo oigan, por Bajo de Guía, por La Calzada, por Hinojos , La Palma o Rociana, cuenten con arte rodado de padres a hijos, con sagas inmemoriales de sabidurías heredadas, como un culto sagrado…. Porque El Rocío siempre llega en el caballo de la música.

Y luego, la playa, como hervidero de coplas, bailes y ritmos rezadores porque oración y copla vienen a ser lo mismo, siempre cogidos de la mano.  Y sí, la vida cambia, evoluciona, pero sigue  y el Rocío también, con otras caras, otros ropajes, otras modas, otros medios y otras apariencias, aunque pudiera decirse que las almas son las mismas, las de ayer y las de hoy, con idéntica ilusión y misma esperanza, fuera de las manecillas del reloj.

Desde La Raya hasta el Cerro del Trigo, desde el Palacio hasta el Cerro de los Ansares, todo es andar y rezar, y llorar entre emociones, y soñar, seguro, en un futuro mejor.  

eduardo domínguez-lobato rubio

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Yo voto por… Cintia Merino

A Cintia Merino

Si cada tiempo tiene sus voces cantaoras, este tiempo nuestro, el de estos últimos años, viene de la mano de  la voz de Cintia.

Díganme ustedes que no disfrutan cada sábado por la noche, allá a las tantas de la madrugada, con esa voz de niña, casi nana feliz, a bordo del  “ Se llama Copla “ de nuestro Canal Sur.

Porque siempre tuvo ella hechuras personalísimas y originales, traídas desde el Cante Flamenco, “jondo y visceral” entre el pellejo y las carnes de esta Andalucía nuestra, pongamos en este rinconcito marinero de Bajo de Guía.

Arte flamenco, y ahora coplero, definitivamente andaluz y sanluqueño, en ese, pudiéramos llamar heterodoxo sentido del poderío que ella pinta en el escenario ensalzado y combatido, en la misma medida, siempre en el ojo de la discusión, para jurado y para público, en la cresta de la polémica, entre los duelos artísticos y la lista de puntuaciones al final de la madrugada.

Cintia es y será, antes, durante y después de Canal Sur, el éxito multiplicado, seguro a través de una discografía justa con sus meritos, éxito de la estrella de primera magnitud que es. Porque así empezó, balbuceante entre las primeras melodías de la niñez y ahí está, ahora, en esos veintitantos años que para ella son ya los de la madurez artística definitiva.

Y la Merino seguirá popularizando el cante, y no mucho más allá, se dirá…

-          Digo, ayer escuche “ la bien pagá…   por Cintia Merino,

Como hoy sabemos bien del cante por Caracol, por Marchena, por Mairena, por La Sallago o por Laura Vital.

Así que Cintia, ánimo y airea tu cante, ese que tantos años lleva en tu trastienda, ese que sacas cada sábado de los cuartos oscuros para extenderlo por España como se tienden las ropas blancas a los soles del Barrio Alto o de Bonanza.

Anchísimo tu auditorio de hoy, ese que espera aprender contigo de flamenco y de copla, y que escucha de tu voz, de tu acento andaluz, ese cantar lírico, inevitable, luminoso y aterciopelado.

Porque tú eres convicción, facultades y temperamento , eres pasión, color y emoción cuando brindas al sol antes de tu copla de cada sábado entre tu sonrisa y esos ojos de niña mala sabiendo que te llevas por delante al más “pintao”.

Así que sigue así, Cintia, con tu talla cantaora, con tu cantar y con tu cante de hondura y derechura allí donde haya gente que sepa escuchar y quiera aplaudir.

Porque tú eres hoy amante de la copla, buscadora del arte, inquieta, inteligente, creativa sembradora de aplausos y , también, de esos puntos que tanto cuestan y tanto valen del “Pive” y de “Hilario”.

Y que sepas que por ti rezamos, en esta orillita de la playa, desde nuestras calles de Sanlúcar, en la viña y en la mar, desde la ida hasta la vuelta. Y que rezamos para que redondees tus perfiles de cantaora larga porque, pocos, muy pocos tienen lo que tú tienes.

Y porque la suerte….. la suerte…..

                        Está en tus manos, Cintia.

eduardo domínguez-lobato rubio

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Como la bicicleta

Ya hoy casi todos nos subimos a la bicicleta. Es mucha tele, es mucha radio y es mucho papel lo que anda de por medio para que al final no entremos por el aro.

Inefablemente compenetrados con las dos ruedas nos incorporamos a la ruta de héroes ciudadanos, los que recorren el carril bici, hacen el ceda el paso en cada semáforo y atraviesan rúas y avenidas, como si nada, entre el claxon de más de un automovilista y el miedo en las alforjas traseras.

Y así triunfamos en rampas, repechos o en cualquier agónica etapa contra reloj por aquello de la entrada en la oficina, el súper que nos cierra o la última clase por atender.

Y luego, ese solitario ciclista que vuelve ya regodeado en su armadura, gozoso por los aires en la cara, pedal tras padal, como haciendo hambres para el aperitivo.

Los vemos también, aquí en Sanlúcar, abrazados a sus bicis, alrededor de la Plaza del Cabildo o de la Calzada, los vemos también agónicos por la cuesta del V Centenario caminito del mercadillo de “los gitanos”, o como inagotables titanes del chándal por la Cuesta de Belén, con la última pedalada en la garganta. Y también vemos a extranjeros de difícil fonética y de imposible ortografía. Y alguno, entre tanta fotografía y distracción monumental…

¡ al suelo ¡.

-Vaya por dios, señorita, que batacazo, en fin, arriba y a seguir disfrutando.

El caso es que nos han metido en la cultura de la bicicleta, para bien , creo, eso dice mi doctor, Don Jose Luis, Alhambra, que no importan marcas, ni tamaño de ruedas, ni colorido, ni cambio automático o manillar de cabra, solo importa el corazón ágil, la mirada la frente y ánimo, mucho ánimo.

Así que dejemos nuestras butacas, o el coche privado y lancémonos con nuestra pareja, o solos, como esforzados paladines del deporte, por que nos ahorrará déficit público, digo yo, por lo de más vale prevenir que curar, y además te dicen que el pedaleo también curte las carnes, limpia siluetas y convierte al sudor en sacro-mensaje para la buena salud.

Vamos que no hay escapatoria, sevillanos a la bici, al esfuerzo psíquico y físico que buenas viandas de salud nos traerá mañana.

Así que aquí estamos, volcados sobre el manillar y en plena escalada de las cuestas econométricas de este otoño, que vaya cuestecitas, prima de riesgo, tipos bancarios, Bolsa por los suelos, todas, las cuestas, de categoría especial. Porque estamos en plena carrera del “puro milagro’, en la etapa de hoy del “sálvese quien pueda”, y con la meta volante del “cerrado por liquidación “.

Pero confiemos en el futuro, que este aperreado deporte no viene a ser sino como la vida misma, ya lo verán ustedes, subidas y bajadas, tramos rectilíneos y curvas asesinas, espíritu de grupo y esfuerzos en soledad, caídas, magulladuras, codazos y todo lo que ustedes quieran.

Pero adelante, siempre adelante, con el viento de espaldas, de frente o de costado. Es la Ley, la ley de la carrera, la Ley de la Vida.

eduardo domínguez-lobato rubio

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Cuando un borracho habla

A lo mejor ha sonado la flauta y estamos nada menos que ante el descubrimiento de la lacrimoterapia, por llamarla de alguna forma. Estaríamos ante la terapéutica magistral, infalible para corazones de empresarios y particulares, en plena vaciante.

Porque día a día uno de enfrenta, se acomoda o simplemente pone el oído compasivo, a infinidad de berrinches sonoros o pataletas desgarradas en mitad de cualquier cita profesional. Desconozco cual es la barandilla de cada cual tras la que se derrama la primera lágrima dulce y sosegada. Cuál es ese instante de soledad inmensa y oceánica, momentánea y siempre respetada tras el cual se acepta el llanto como pilastra institucional de cada día.

Bien es verdad que aparentemente existen razones, indómitos pago a la Hacienda, plazos incumplidos ya requeridos, o recursos olvidados por ese llamado silencio administrativo.

-          Mire usted, es que tengo ganas de llorar.

 

Después, el milagro de la plena reintegración a la realidad abierta por la necesidad del día a día.

De manera que, entre tanta burocracia, administraciones, delegaciones, oficinas, organismos, concejalías y que se yo, lo que de verdad le hace falta a la gente es un simple lloradero, en gracia a una Consejería de llantos y lamentos, pongamos por caso, que tampoco sería ningún dislate.

Y luego, cuando llega el otoño y se van esos los verdes colores, desde sus tallos espigados, verdeantes y flexibles, irreprochablemente erguidos, llega el sueño , el letargo de las hojas ocres tendidas en el suelo.

En algún momento, meses atrás , alguien abrió una brecha, ineludible hoyo a golpe de azadón, en la tierra valiente, atormentadamente abonada y enviciada antes por los mil yerbajos fragantes de todas las primaveras.

Hoy ya está en su color, quizá en tierra jareña o barrialteña, en algún arriate de bonanza o asomado a los alcorques viejo del paseo de Bajo de Guía. Tierra con olor a tabaco, aterronada por cien raicillas,  ahora fresca y recién regada por las aguas de la primavera, rebeldes, tenaces e indeterminadas. Ahora los tenemos ahí, casi en un suave erotismo de vivos colores y olores, en una especie de ritual fecundador y acariciante.

Este fue el verano que desembarcaba en Sanlucar, ya ido, como un encantamiento y una magia que a lo mejor nos trasmite un indeleble sentimiento de sanluqueñismo andaluz, como un retazo de música, andaluza a ser posible.

Pero ya nos vienen los Congresos disueltos, las campañas, las radios, los himnos de siglas políticas por aquí y por allá. Nos hablan de jueces y magistrados, de salas altas, allá por el Supremo Tribunal, donde los otoños llegan siempre más serios, como con jubones de tela rosada y plata, ligas con puntas de plata y medias rosadas; aderezo de espada y espuelas, balanzas de la justicia cimbreadas por el eco de las gentes; gentes de botas negras con cañones de grana guarnecidos de plata.

-          Lo mismo , siempre lo mismo,

- gritaba aquel borracho en la puerta de “ la Habana”

-          Dejadme, dejadme beber sólo, que la plebe está descomulgada pidiendo pan de puerta en puerta, el que valga más barato, que ni quiero los jurados párrocos ni los párrocos jurados.

-          Dejadme, dejadme dormir bebido, que ni  los ministros son siervos ni los siervos ministros, que están las varas varadas, los alguaciles, invisibles,  las drogas, con precio, los precios, sin ellas, y las carnicerías, ¿ que es eso ………

-          ¿, el miedo ¿, en los cajeros automáticos, frente a ellos, después del último dígito,  las posturas en el juzgado,  y la ciudad…… sola.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Por favor, ¡ cuiden ese horizonte impositivo ¡


Porque es nuestro, caramba, de todos, de los presentes y de los futuros, de los que somos y de los que serán. Y la cosa admite la comparación de los físico, de lo urbano, en este mi pueblo que pide portazo definitivo a los hormigones desmedidos, las alturas sin sentido y las más variadas agresiones a la estética popular. Porque siempre, siempre sonaron voces,  y sonaran allí donde las voces suenan, frente al Ayuntamiento, entre motivaciones políticas, ideológicas o laborales, presiones de grupo, de sindicatos o de voluntarios, voces censoras al hilo de derribos, expolios o ataques a la mínima razonabilidad arquitectónica.

Y así, entre bromas y veras, el horizonte, nuestro horizonte vital nos ha ido variando entre otoño y otoño, muchas veces, casi sin darnos cuenta.

Y ahora, pongamos por caso, que hablamos de nuestro horizonte vital, de ese que habla de nuestro proyecto de vida, de la edificación de nuestros hijos, de ese coeficiente de edificabilidad que comprende la disponibilidad de nuestros ahorros, si los tenemos, y la previsibilidad de nuestras inversiones.

Así se construye nuestro hoy, ya casi seguro, nuevo impuesto sobre el patrimonio, concepción arquitectónica atrasada y pasada de moda, edificación impositiva ineficaz, inútil y desmoralizadora para muchos.

Mucho habrán oído ustedes de tipos impositivos confiscatorios, de duplicidad de impuestos, de economía sumergida, de capitales que huyen hacia horizontes más “tropicales”.

Aquí, en Sanlúcar, seguimos contando  con nuestro IBI, impuesto sobre el patrimonio en la esfera local, igual que contamos con los horizontes de la calzada o de las piletas con Doñana al fondo, quizá, al final de año, o quizá no, también con el nuevo I. sobre el Patrimonio, por aquello de la no retroactividad de las figuras impositvas.

Contaremos con el irpf, con los tributos locales, los impuestos sobre transmisiones patrimoniales, el iva, los peajes de aquí y de allá, el impuestos sobre sucesiones, la gasolina, el impuesto sobre la plusvalía de los terrenos…. Vamos que está diáfano y claro el horizonte impositivo a la vera de la mar o de la estepa, horizonte arbolado y ajardinado, llano y riente, de mil y una plantas carnívoras.

Lo soñable, quizá sea ese político ejercicio discrecional de la modestia, esa rara virtud madre de otras muchas, esa capacidad de rectificación generalmente tan contraria a aquello tan frecuente y tan racial de “sostenella y no enmendalla”.

Soñemos con ese golpe de timón y cambio de rumbo, en ese “óigase a la ciudadanía”. Porque quien sabe escuchar, sabe gobernar, qué duda cabe. Es un axioma viejo, tan viejo como el mundo.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Entre Empresas Familiares

Ayer, a medio día, como dentro de una caja mágica, tuve la fortuna de escuchar flamenco, y oler a vino y , a la vez, tocar y rozar  aquellas botas de roble viejo, pintadas con tiza por otros ilustres, algún día.

Estábamos en esa que llaman la catedral del vino, con Rosario Barbadillo, a modo de guiadora por esos mundos de la vinatería, por esos mundos que Bodegas Barbadillo remata entre museos, vides despiertas en la bienvenida, el velo de flor y mil razones para el encantamiento.

Y estábamos junto a Laura Vital, cantaora profunda, elegante, rigurosa y certera en el flamenco. Era como una mañana marinera de cal y coplas, de espuma salada y manzanilla, de colombianas entre cantes de ida y vuelta y de fandango tendido a los pies de esta bodega.

No es lo mismo escuchar flamenco en su sitio que en otro, igual que no es lo mismo acariciar un catavino de manzanilla tocando con la otra mano la andana de roble viejo en segunda, que en otro lugar distinto.

Sencillamente maravilloso, maravillosamente sencillo, elegantemente dibujado el cante entre las caras ensimismadas de todos los  presentes.

Y el embajador preguntaba:

-¿ qué es el duende…

El duende pudiera ser una vuelta de rosca más en el ejercicio del arte del cante, es como afilar el lápiz, como apurar la última gota de “pedro ximenez”,  es la esencia, el último filtro antes de que el arte nos haga rozar las propias palabras y las notas de esa garganta.

Y me sentía como con las puertas abiertas, como sin nada que decir y todo por sentir, oídos despejados, paladar madurado por los matices del vino y del olor, entre uva recién cortada y la solera de muchísimos años.

La gente, ya les digo, atenta, receptiva, entendida, comedida, sensible, algunos, herederos de viejos saberes cantaores otros, más recientes admiradores del cante y dos, los embajadores de nuestras Chile y Filipinas, nuevos en esto, sorprendidos, envueltos en el celofán del cante desde el primer saludo hasta la despedida. Y todos conscientes de que Laura, la cantaora, dejaba con su voz joven muestra de cientos de años de cante hondo aprendido en mil y una veces, dos mil cuartillas, y tres mil sones de guitarra.

Gracias Laura, gracias Eduardo Rebollar, guitarrista mágico cuando vuelves de Sevilla, gracias Rosario Barbadillo porque así, entre todos, las cosas son más fáciles, mas autenticas, como el runrún de la marea, ciertas y apetecibles.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Vuelve la lluvia

 

Quizá pronto pero vinieron, sí, ha llovido como si fuera otoño, entre vendimias, entre los olores a mosto y a trasiego, gotas de agua, limpiadoras de todo ese polvo del verano que nos arrastraba hacia la pereza.

Y nuestro escepticismo tiene razón y fundamento en el hecho de que lo que otro tiempo eras restricciones de suministro de agua ahora lo son de presupuestos, de gastos comprometidos, de inversiones salvadoras.

Ciudadanos había que en aquellas restricciones llenaban bañeras, cacharros y botijos y, ahora, después de tantísimas restricciones familiares, económicas y laborales no quedan ya sino charcos de ahorrillos maltrechos, domesticados, restringidos, acomodaticios a los tiempos austeros y grises.

Así que cayeron estas primeras gotas de lluvia, y como  chaparrón social de cada día se oyó alguna voz por la calle que gritaba, “sálvese quien pueda”.

Y es que mucho tienen que ver las restricciones de la sequía, antigua sequía, con estas escaseces de lo económico, cuando a todos nos gustaría la menos dos horas al día de “grifo” abierto, de alegría monetaria, porque siempre encontraríamos manera de exprimir de tal modo ese par de horas de grifo de abundancia que, al final, el consumo superaría con largueza el raquítico tejemaneje de esta crisis ya tan vieja.

En fin, ha llovido y es como si nos lloviera la esperanza, la juventud y la fe en nuestras cosas. Porque huele a hierba, a tierra mojada y lo mejor de la lluvia es que, de alguna manera, empequeñece los problemas colectivos, infunde en el personal cierta sensación de alivio y un saludable optimismo, como si sirviera para llenar los aljibes de esa moral nuestra tan maltratada ya.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Después del verano… impuestos

Quevedesco, satírico libelo, en palabras juguetonas, mordaces, tenaces, vedaderas, bien pensadas, al borde de las retamas de este decadente mes de a gosto.  Burlonas  para dias entretenedores que salvo las horas de la atardecida, nada han cambiado… todo sigue igual

- perfectamente en serio, perfectamente en broma…    e.d-l.r.

                ACUERDOS  EN LA CORTE  SOBRE LIMITACIÓN DEL DÉFICIT

Si en el monte hay reunión de rabadanes
mortandad de borregos se aproxima,
que el poder siempre queda por encima
con su corte de golfos y truhanes.

No contamos ni entramos en sus planes,
no gozamos de crédito ni estima,
somos versos perdidos de una rima
que componen banqueros y rufianes.

Los mercados indican el camino,
atención al Producto Interior Bruto
o a Don Riesgo, su prima y su sobrino.

Y se cumple la ley de San Canuto:
que el que no sea político y astuto
sufrirá de famélico destino

y no habrá quiromante ni adivino
que calcule el impuesto o el tributo
que tendrá que pagar con rostro enjuto
el currante, el campero o el vecino.

fdo.: cagancho

 

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