A medio abrir
A medio abrir, o a medio cerrar, así oímos entre charlas
de acera, colas del pan o barras de aperitivos a las gentes de la economía de verdad,
las del día a día, entre empresa y empresa.
Y no bastan ya ni los artículos tímidos de luminarias más o menos
previsibles para primeros de año, ni los carteles anunciadores
de ayudas del ICO para empresarios o autónomos. Lo malo
es que nadie ya se fía de nada ni de nadie, todo es papel, letra
sobre letra, titular sobre titular, pero papel, sin mayor aval que
una foto adjunta mas o menos ilusionante o simpática.
Los unos por los otros y los otros por los unos, hay programas
que más bien parecen aquellos antiguos de “Cesta y Punta”, donde los colegiales
se afanaban por posibles victorias sobre el adversario.
Lo que aquí ocurre es que los adversarios somos nosotros mismos, y la política va a quedar para unos, para ellos, bueno, lo que ahora se llama hacer política, que cada día hemos de luchar, ahora, contra nosotros, los mismos, los de siempre, los del espejo, los que ya sufrimos alguna vez el “no” del banco, el traspié del impagado o la desesperanza de una Agencia Tributaria en afanes recaudatorios que no en la comprensión hacia el “contribuyente”.
Así que, a la espera de la menor deflación, algún color verde de activación económica,
o una mejoría de la teoría darwinista, ¿quedarán los mejores?, solo nos queda eso, ¡somos grandes y podemos!,
Por lo menos nos queda la palabra, siempre nos quedará la palabra y unas letras por escribir.
eduardo dominguez rubio
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