15 M, como el día a día….

Y dirán ustedes que muchos nos repetimos en las ideas, en las sensaciones y en las palabras, pero, todas las mañanas seguimos hipnotizados por las voces magnéticas de las primeras horas, digo magnéticas porque esperamos, detrás de la radio,  pongamos mi caso, que algo bueno, positivo, colorido, se nos diga, cuando menos por aquello de alagar a los oídos…

Pero nada, porque siempre, después, vienen las ganas tontas de reir, y luego de llorar, cuando vamos ya para cuatro años de “crisis ”, cuatro años de  “ desaceleración”,  “colapsada”, calentada, alentada, eso sí, por los mercados internacionales, dicen.

Y si fuéramos más jóvenes, quizá  debiéramos optar por esa calle pacífica, preparada,  respaldada por las buenas ideas y siempre amparada por el incontestable sentido común. Sí, yo he visto muchas veces a la gente del 15M, y las he visto en su salsa, cuando no eran todavía 15M, cuando nada podía decirse de influencias politizadas, de anticipos del caos, ni de arrogancias iletradas.

Sí , he hablado con muchos de ellos, por esos vericuetos del Madrid artista y bohemio, donde se afanaban por mostrar a todos su rotura con el sistema, ya mal sistema por entonces. Y les veía  razonables, conocedores, con sensaciones indescriptibles en sus adentros, y que como muchos de nosotros en juventud, hablaban de las corazonadas utópicas del bien común, de las listas abiertas, de la solidaridad efectiva, y del embridar  necesario para este perenne mercantilismo.  Y hablaban también de arte, de sonidos,  de nuevas formas,   de pensamiento abierto y de ingrávidas ideas para el futuro.

Porque a lo mejor, a lo peor, el problema lo llevamos en nuestros adentros, cuando hoy, pocos quieren, queremos, complicarnos la vida por ideales, por utopías, acostumbrados como estamos a que el Estado nos repartiera las migajas  de su festín infinito y  nos aletargara con  sus aguas  sulfurosas  perfumadas de bienestar social.

De todas formas,  y aunque hoy me muestre más desapacible de lo habitual, hoy, creo que, anticipadamente piensan nuestros ilustres representantes políticos de su éxito, de  su eficacia de aparato  y de la existencia de su astucia como apagadores de incendios, cuando la realidad es que las llamas desaparecen, las gentes se diluyen,  las voces vuelven a sus madrigueras pero, el rescoldo sigue ahí, y a veces, muchas veces, hay que temerle más a las aguas tranquilas, y llamativamente silenciosas que a las bravuconadas sonoras y a los gritos.

Cuando bien nos dejan a las claras que  el ánimo de los que nos gobiernan, por todos los lados,  no está en  el buen y honesto reflexionar sobre  lo que mal se hace, sino en que los intereses políticos se recrezcan a base de esa  orfebrería de los pactos, los acuerdos, de  promociones  políticas y entre los lenguajes mitineros  y divagatorios.

Sí, hoy más que nunca sé que la solución está en las gentes, en la ausencia de etiquetas, de pegatinas. La solución está en las gentes que corren para su propio equipo, y porque en ese correr propio se va haciendo el frente común ante las fuerza del aire. Dicen que en esto consiste la Economía del Bien Común.   Y que sin horarios, ni de entradas ni de salidas, en esa libertad infinita de agrupación humana, si es a pequeña escala mejor, en esa libertad, está el futuro cercano, el del más acá.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Mi Calzada, La Calzada… esta calzada

Y aunque  sabemos que su albero  ha disfrutado de distintos apellidos, advenedizos los unos y merecidos también los otros, para mi será siempre simplemente La Calzada. Porque nos abre camino, desde siempre, hacia la mar, hacia el pensamiento libre y hacia las arenas conquistadoras de esta playa, y porque anuncia libertades desde los mismos chorros azuleados de aquella fuente de sus finales, o de sus principios, que puede ser como usted lo vea.

Porque en esta sociedad que lucha a diario a contrapelo se nos abre ahora La Calzada como oxigeno descorchado y se abre también en esas mil mercaderías pesqueras,  a la mano desde cada Juanelo,  cuando al fondo, los vemos pasar, y nos anuncian su próximo desembarco en el Puerto de Bonanza.

Y mucho sabemos también de caminatas atolondradas de punta a punta de La Calzada, en ese intento constante por masajear circulaciones sanguíneas y neuronas desencajadas por el  tanto descifrar las cuentas diarias de cada uno.

Quiero decirles que estos de hoy, y los de ayer, caminantes en estos alberos de la Calzada, siempre me parecen, me parecieron, los bienpensantes de la vecindad porque seguro siguen deslastrando  rutinas de sus alforjas en ese mirar hacia delante siempre, cuando delante se tiene una raya verde de pinares, flanqueada por otra azul, del cielo, y otra también medio azul, de esas  aguas que vienen y van con la marea, porque delante se tiene como si dijéramos la bandera azul y verde que el  viento de poniente nos despliega en este sanluqueño horizonte  de cada mañana.

Y dirán algunos :  – Pero La Calzada no evoluciona   !!!!!

Pues mejor, mucho mejor, porque mucho sabemos ya de modernismos inconsistentes,  novedades prontamente aburridas,  ocurrencias ilustres corroídas por el moho de los malos tiempos, y desatinos urbanísticos envueltos en el  frágil celofán del progreso….

A mí me gusta así, mi Calzada, La Calzada, esta calzada en este Sur del Sur, entre la playa y la Bodega de la Gitana,  desde la Portada de la Feria hasta la Fuente, entre  diez y pico bares, cien o más moreras, emociones de colores en los arriates y los cuatro chiringuitos de la ocasión, para nuestro mayor disfrute.

Y bien coleccionamos todos  cien imágenes de nuestra vida, museables todas, entre pantalones vaqueros o de domingo, músicas en tablaos ex profesos, entre conmemoraciones religiosas, festivas, costumbristas y, también, deportivas.

Y ahora, desde estos mayos aún borrascosos empieza ella a desperezarse de tantos meses invernales y comienza a vestirse de colores, en esa plenitud y pujante recién juventud que empezará con los farolillos de esta feria de la manzanilla y la mantendrá como recién maquillada más allá de los agostos.

Calzada, mi Calzada, La Calzada, entre diez luces y cien sombras, trece poetas adormilados y mil ciudadanos apacibles. La Calzada, ya con sus casetas a cuestas y su chiquillería bulliciosa, los entoldados abiertos a los  guiños de las estrellas y sentada ella sobre el goce inabarcable de su libertad añadida.

Y si escucharan ustedes, al fin,  entre cante y cante y vino y vino, algún canto de sirena, sepan que no fue la bebida manzanillera la que pudo turbar sus mentes, sino que del más allá de los mares, desde aquellas profundidades abstrusas, desde las distancias marinas sin fondo, llega siempre la ilusión humana, pura y simplemente ilusión …… La que siente cada mujer y cada  hombre cuando desde aquí, junto a la mar, se ve aventurero, dichosa, artista  y pecaminosamente libre… en Sanlúcar… en La Calzada.

Nota: La Fería de la Manzanilla empezará el próximo  día 15 de mayo…. En La Calzada…En Sanlúcar

eduardo dominguez-lobato rubio

 

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verdades y mentiras…en la barra del bar

Estaba echado sobre el mostrador y pidió otro vaso.  Había bebido otros dos ya. Lo único que sabía es que no estaba borracho. No podía estarlo porque seguía oyéndolos.

Aquella reunión gritaba como todos los días, como siempre, a nadie y a todo el mundo, desde la mitad del bar, con su voz chillona, estrangulada, casi rota…

-          Y la gente, ahí, de fiesta, gastándose el dinero, to el dinero, fíjarse, fijarse, ya nadie lucha por nada, por nadie…. en un  tanto tengo, tanto me gasto… y a vivir….

Bebería ferozmente hasta que dejara de oírlos, hasta quedarse ciego, sordo, insensible a las noticias, las de la mañana, las de la tarde, insensible a los tabernáculos de la noche…. También.

Borracho, sí, de manzanilla, también, y que los demás griten, que los demás digan lo que quieran. ¿ Qué importa ?. ¿ Qué le importa a nadie nada,  ni primas, de riesgo, ni balances, ni déficit….

-          Que los demás griten…..  y a vivir. Porque el hombre que trabaja puede hacer de su capa un sayo, y lo peor, el que no trabaja también,  porque a estas alturas, con lo que llevamos perdido,  pelearse, gritar, bajar los brazos y ver el fútbol…es lo que nos va quedando.

Y otra, cuando los hijos nos dicen que les falta esto, que no les damos aquello, pocos, nadie osa levantar la voz y decirles las tres verdades del barquero.  Y aún así, ¡ suerte ¡, suerte por tener hijos, suerte por tener mujer, ubérrima y hasta decente, suerte por no haber tenido que cambiar de oficio. En cambio otros… y todo por no hacer caso a aquella voz del padre tan lejana y  olvidada tantas veces.

-         ¿ Hay dinero o no ?,  preguntaba desde la calle un distribuidor, seguramente aburrido, anestesiado ya por tantas negativas en días anteriores.  Y la voz sonó tan cercana como si diera en pleno rostro , porque sonó amenazadora y cortante. Estaba plantado frente a la puerta y el otro, desde el  interior de la barra, apoyaba sus manos regordetas en la madera, mirándole fijamente con aquellos ojillos rojizos y sin pestañas.

Y parecía entonces,  que las tornas se habían vuelto, que lo acreedores habrían de suplicar sus cobros y que los clientes eran los que compasivamente habrían de determinar cuándo, cuánto y cómo pagar, si no llegar a decir…

-          La cosa está muy mala, la crisis… ya sabes… no hay un duro pa ná.

Sin embargo, en aquel bar, no se fiaba nunca. Así que hizo un gesto de asco y desde la barra le hizo un mueca eléctrica y displicente con la mano… ¡ vete ya….

… todo un ejemplo de lo que hay… más allá de la barra del bar…. 

eduardo dominguez-lobato rubio

 

 

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Nuestro collar identificatorio

Francamente, tantas recientes leyes, decretos y normativas en danza encierran, por su contenido, por su jurisdicción, por su extensión y por su farragosa exposición,   su conque y su aquel.

Porque, aunque a veces, desde esta pequeñez pueblerina de uno, se carezca de talla para enjuiciarla en todo su valor y contenido, cuando menos, nos incitan a movernos inseguros, desprotegidos e inaceptablemente nerviosos.

De modo que , en principio, casi nadie está ducho y puesto en tamaño articulado, desarrollos, doctrinas, jurisprudencia e interpretaciones. Y hay ciudadanos ya que confiesan incluso,  puestos a controversias, no importarles tamaña fuerza bruta de los legislativos, cuando al fin y al cabo, la última tuerca fiscalizadora y coercitiva está en el embargo de cuentas corrientes y bienes, y aquellas y estos, están, tristemente, desaparecidos por el combate.

Y no estamos por meternos en empinadas sutilezas jurídicas, verbigracia , en la constitucionalidad o inconstitucionalidad de las leyes vigentes o en trámite, entre otras razones porque tales extremos, ya se sabe, suelen ser del color del cristal con que se enfocan, véanse, las manifestaciones de los portavoces políticos, siempre matizadas, escoradas, barnizadas, delebles  y tornadizas.

Pero, así, a vuelapluma, uno atisba a muchísimo personal de a pie que desde su llaneza entiende que el primer precepto constitucional no debiera ser otro que la libertad y la seguridad colectivas frente a tanta abrasión legislativa y normativa, desde Bruselas, hasta la última alcaldía de Barrio.

Verdad es  que sí tenemos ultimísimas tecnologías incorporadas a nuestra identidad, códigos de barras, chips informativos, tarjetas del médico, carnet de conducir e incluso cámaras callejeras y de carretera que buena nota toman de matriculas, personajes y circunstancias diarias. Lo definitivo por determinar es saber si tamaña evolución tecnológica nos hace ciudadanos más libres y atendidos o, por el contrario, nos vuelve más vulnerables y embargados, administrativamente hablando.

Porque el privilegio de llevar almacenados en la cartera y en teléfono móvil  tanto dato personal y patrimonial  junto, desemboca no pocas veces en desvaríos intolerables de terceros, que se introducen en nuestra intimidad sin llamar a la puerta.

Ni tan siquiera las avecillas del campo están libre de controles y seguimientos administrativos cuando ya, no pocas, deambulan por los cielos con sus particulares tarjetas electrónicas, acopladas en sus antiguas alas de libertad.

Así que hasta cuando nos acerquemos a comprar la próxima aspirina todo le será posible al  poderoso Estado, el que desde todos los niveles, alcanza por días los más omnímodos poderes dejándonos reducidos a un número, una letras y un chip, en esa clasificación y encuadramiento que, andando el tiempo, llegue a figurar en nuestro collar identificatorio o, rizando el rizo, incluso en el mini emisor permanente para nuestro mejor seguimiento, custodia y control remoto, digo, como a las ballenas o a las águilas culebreras.

Por eso uno, con el corazón en la mano, se queda con la vida de esos, de estos pueblos y la poca gente ya  del campo o de la mar, distendida hasta la pereza, medio ensoñada y placentera, que para su suerte, llega a tener, menos papeles que un conejillo de campo.

eduardo dominguez-lobato rubio

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¿ Qué te pasa, Andalucía ?

 

Porque si echamos la vista atrás, Sanlúcar  y Andalucía, fueron siempre tierras de manos tendidas, acogedoras, mansamente abiertas a lo diferente, a la integración, a la concordia.

Aquí ,en esta tierra, bajo el sol, discurrieron tiempos espléndidos, cercanos a la Arcadia feliz, florecidos bajo el reinado de las letras, de las ciencias, de las artes, de lo cordial y puramente humano, de arriba abajo, desde el astrónomo que observaba las estrellas  al sencillo labrador de navazos y pegujales, desde la alta sapiencia de Maimónides hasta el humilde artesano del cuero, la teja o la madera.

Tres culturas, tres maneras de ver y entender la existencia, esta vida y la otra, convivieron hermanadas en el mutuo respecto, en el quehacer común. Fue entonces cuando Al-Andalus ostentó la capitalidad cultural del mundo conocido.

Después vino el desencuentro, también es verdad, pero preciso será orillar lo negativo para centrarnos exclusivamente en cuanto tuvo de positivo , en los impagables frutos derivados de aquel ecumenismo andaluz, de aquellas universidades que apuntaban precisamente a eso, a la universalidad del hombre, a la unidad de destino de la especie humana, sistemáticamente tentada por el egoísmo, la intolerancia y el rechazo, pongamos por caso aquel 1519 en Sanlúcar.

Ya lo sabemos, nos lo han dicho cientos de veces…”El distintivo de la sabiduría es la tolerancia y el acuerdo “. Y así, sabemos también que cuanto más pequeña es la esfera de acción de un individuo, su campo de juego, más intolerante y rígido se muestra.

Vamos, que por llegar a conclusión llana y directa, el asunto está en aceptar a los demás tal cual son, no como quisiéramos que fuesen, porque probablemente, ni tan siquiera nosotros somos como nos gustaría ser.

Sí, seamos, tolerantes, negociadores con el prójimo, con nuestro paisano, entre gaditanos, sevillano a sevillano, desde Huelva hasta Almería, aprendiendo de poses malagueñas, abriéndonos entre cordobeses y granadinos por tierras de Jaén. Porque de la asunción de nuestras propias flaquezas, incluidas las políticas, llegaremos a ejercer la verdadera democracia en esa pura comprensión de la razón de las cosas universales de la Andalucía.

Y si dudásemos, vacilásemos, por algunos momentos, al menos tengamos la sospecha de que las cosas no siempre son como aparentan y que no siempre todos los demás están equivocados, porque esta mirada egoísta nuestra nos está llevando  a trenes descarrilados, a vías muertas, a paisajes desiertos…..

Porque este enfrentamiento continuo, la iracundia permanente y la excitación diaria nos lleva, paso a paso, al despropósito irredimible.

Ejerzamos la tolerancia y el acuerdo desde cada rincón de esta Andalucía, desde Bonanza a Montijo, desde La Algaida hasta la Puerta de Jerez, como mandamiento inexcusable, entre otras razones porque, me cuenta el Dr. Alhambra, hay coronarias, hígados y duodenos que ya no aguantan más, y caballeros son estos que mucho se holgan con la templanza y el sosiego.  Y hasta puede que, a la larga, nos lo agradezcan también nuestros bolsillos porque buenos modales y llanas maneras siempre fueron rentables.

Y como dijo el poeta….

¿ Tu verdad ?. No, la verdad;

 vente conmigo a buscarla,

la tuya guárdatela.

 

Eduardo dominguez-lobato rubio   

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Una procesión……la Saeta

Y cada cual con su estética particular o su óptica determinada, y nosotros y ellos, los Pasos, en la calle. Para repasar recuerdos, nostalgias, y voces al oído, las de nuestras gentes que ya no están.

Porque esta Semana de Pasión nos vuelve indefectiblemente a la infancia, nos lleva a ahondar en el recuerdo.

Sí, de pronto, nos salta siempre a la memoria la primera vez que alguien nos llevó de la mano o acaso en brazos para ver la procesión, el Crucificado o el paso de palio que en aquella hora precisa arañaba nuestras paredes con sus respiraderos  labrados. O nos asomábamos a  algún balcón entre un enjambre de piernas porque la cofradía estaba pasando.

Quiero decir que, de alguna manera, cada quien lleva hincada en  la arena de la memoria la estampa de aquel primer impacto, de aquel encuentro con la maravillosa, inexplicable realidad del desfile procesional, encabezado, a veces, por la sonora y estruendosa avanzadilla de cornetas y tambores, más las enigmáticas hileras de nazarenos con el rostro tapado y los cirios encendidos, capirotes que tanto nos hicieron llorar, aquella primera vez.

Al final, el paso, espléndido, dramático, con el abrazo espiritual de esas marchas procesionales mecidas, bamboleantes, pegadizas.

Ayer, en la esquina de la Castillo y después en la Cuesta de Belén olía, como hace cuarenta años, a incienso, a nueva primavera,  a flor recién cortada, y hasta olía a magia instantánea envuelta en un caramelo rojo y macizo.

Ayer, en la calle y en la Plaza, la procesión pasaba ante nosotros con el mensaje de hace dos mil años, mensaje ultraterreno entre lo inefable y lo maravilloso, lo intocable o inalcanzable.

Porque ayer, como hace cuarenta años, volvía a tener el privilegio de los niños, en ese don de aplicar la fantasía allí donde no alcanza el entendimiento.

Por esa razón, seguro, en mi tierra, en Sanlúcar cada cual guarda en su memoria algún instante único, personal, privado e intransferible, de una calle, una esquina, una corneta, un olor que encierra toda una postal definitiva para nuestros adentros y que nos acompaña día a día, entre los mil vericuetos de nuestra memoria.

Recuerdo ahora que entre los sonidos, un año,  detrás de las faldas de mi madre, como protegiéndome de aquel nazareno de túnica y capa negras, con la llama del cirio verde alumbrándole los ojos distantes y perdidos, un año, escuchaba absorto aquel sonido aparentemente  desafinado, grueso, rudo,  roto y dolorido… la Saeta

Volvimos la cabeza hacia el balcón y el sonido de la calle fue languideciendo  poco a poco, y aquel hombre con chaqueta iba entonando libremente, sin ataduras, en esa interpretación sentida, posiblemente autodidacta y definitivamente verdadera. Quizá cantara por pura devoción o penitencia, por agradecimiento o por dolor.

Mi padre, aquel día, me dijo que la saeta era como una manera de rezar, y desde entonces no he encontrado mayor o mejor forma de acercarnos al Señor que con el padre nuestro o con la Saeta.   

eduardo dominguez-lobato rubio

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En la huelga… de otras cosas

Seguro que usted puede ver esto,  lee estas líneas o ha escuchado ya  mis palabras, porque la tecnología, los  twiters, las radios digitales, las comunicaciones  entre arrobas y googles,  son  casi inaprensibles para  huelgas y convocatorias.

Aunque yo también estoy en huelga, la de de oídos,  la de charlas, la de creencias en las victorias de todos, en las urnas, huelga de canciones preventivas, huelga de enconados conflictos matrimoniales entre pilotos y compañías.

Porque hoy, la noticia de la Huelga habrá corrido de boca en boca, por todos los papeles, de canal en canal. Le habrá dado la vuelta al país y habrá aumentado una capa más, si cabe, una capa más de esta crisis de cebolla que tanto nos hace llorar.

Y la vida es comunidad, premisa insoslayable, con ciertos mínimos de estabilidad, y que por los mil sonados motivos de ahora puede romperse, la estabilidad, digo. Y la cosa es grave y lo peor es que se le pasa por alto al más “ pintao “, aunque palabras, razones y adoctrinamientos no falten.

Y uno se pregunta, si la familia sabe de nuestra cirrosis ignorada, pongamos por caso, y nos  escondiera las cien botellas doradas, las diez ginebras plateadas o los dos coñac dominicales…. ¿ habríamos de poner nuestras armas en huelga, nuestro carácter encelado, y nuestra pancarta de protesta en el balcón por no poder beber ?…

Seguro que sí, y más o sobre todo, por habernos mantenido en la ignorancia, por no decirnos la verdad, por eclipsar nuestras decisiones con celofanes de colores, en definitiva,  por apartarnos de la realidad de las cosas, del conocimiento de cada circunstancia y no por la imposibilidad de  beber.

Porque quizá se nos quedara clavada el alma si supiéramos de ultimátums comunitarios, lacrimoso serial flamenco, por Bruselas, digo. Y si todos nos pasamos la vida opinando, con razón, con derecho, con sentido, probablemente, seguro, lo hacemos sólo por indicios, habladurías, chismes, bulos o mentiras, mil veces repetidas, pero mentiras.

Así que yo también estoy hoy en huelga, y también reivindico mi derecho a ignorar las declaraciones políticas, sindicales, patronales….Huelga frente a Iberia, los pilotos, el telediario, la Uno, la Dos, hasta la Sexta.

Y por ignorar, hasta reivindico mi derecho de huelga ante la información, incluso la deportiva, que mucho habrá que escribir también sobre los cauces de las aguas madridistas o blaulgranas, sevillistas o béticas.

Hoy sí, por lo menos hoy, porque mañana  sanaremos de estos arañazos en el alma, y buscaremos los refugios  azucarados de todos los días. Aunque este asunto social de hoy viene a ser como el banderazo de salida hacia un futuro ¿ más ? inquietante ante  estas perspectivas tan negras.

Quizá el secreto esté en el código de circulación y hoy sea más preciso que nunca señalar de una vez por todas quién, cómo y cuando  tiene preferencia de paso.

De todos modos, andémonos con pies de plomo a la hora de las ligeras opiniones y decisiones, porque al fin y al cabo todo esto nos cuesta un ojo de la cara, a cada cual….

De cualquier modo, hoy no me hagan mucho caso, estoy pensando, posiblemente tonterías, en voz alta, porque hoy….

Yo también estoy en la huelga de mis cosas…

eduardo dominguez-lobato rubio

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¿ Por qué no, la Historia de nuestro pueblo ?

Bruscamente, con cierta o mucha bronca, por Decreto y ya con las faltriqueras vacías nos llega este otro nuevo Domingo electoral. 

Y a muchos, la antesala, nos vuelve a parecer otro desmedido político,  y palabras sobre palabras cuando andamos ya con la boca abierta tal los pajarillos en busca de sustento, los embalses laborales resquebrajados ya y las amarras sueltas en esos barcos empresariales al pairo.

Todo se nos vuelve ahora mitin, manifestación, incontables habladurías,  indignidades incontestadas y bravuconadas  desproporcionadas.

Difícil será, aunque no imposible, que los ciudadanos volvamos a retomar el pulso de nuestras vidas, y lo importante vuelva a ser el trabajar bien, a gusto, con dignidad y, luego, atender esas otras cosas de la vida, las verdaderamente importantes.

Y así, que cada telediario no sea un sobresalto, que lo más noticioso no sea una declaración política y que las decisiones municipales, autonómicas, estatales y comunitarias sean, eso, como los buenos arbitrajes, desapercibidas, como invisibles y en ausencia total de protagonismo.

Y que sí la política, el politiqueo, los mítines y declaraciones pasan, pasasen a un segundo, tercer, cuarto término, volveríamos los ciudadanos a retomar como argumento diario de café, la última película, el último libro de Félix J. Palma, las orfebrería Sanluqueña del XIX,  las leyendas mozárabes de la antigua Andalucía  o la Historia toda de nuestro pueblo….

Porque esa es otra, y es que no estaría de más, ni mucho menos, la enseñanza profunda de la Historia local en esos  primeros cursos del colegio, porque tenemos temas, motivos y relevancia para eso, pongamos por caso, aquella España, Andalucía, aquella Sanlúcar de 1519  ó 1522,  y porque identificarnos con el pasado supone afirmarnos en el presente y nortear hacia el futuro.

La Historia local, sí, porqué no, sin el sambenito de la obligatoriedad cuando la obligatoriedad casi siempre implica rechazo. Y así cabría la fórmula de la conferencia semanal, pongamos por caso, de la charla amena, coloquial, abierta a todas las preguntas, a todas las sugerencias.

Sabemos  que no es fácil cuando los programas vienen sobrecargados y las exigencias y carencias en la enseñanza actual son muchas y complicadas. Pero siempre habría un hueco, algún claro azul en la anubarrada y acelerada pedagogía de nuestros tiempos.

Hombre, comunidades autónomas  tenemos que imponen el aprendizaje del catalán o el vaso, pongamos por caso. Y, ¡ ya ven ustedes, encuentran lugar y horarios para eso.

Entonces, ¿ por qué no la historia de nuestra tierra, de nuestro pueblo, de nuestra gente, de nuestra calle e incluso, de nuestra propia casa?.  ¿Por qué no ?

eduardo dominguez-lobato rubio

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Queridos padres, quiero volver

Y porque ahora, en época de seguro riesgo , incertidumbre y desaliento , puede que nuestras aspiraciones, anhelos, deseos de siempre, merezcan la oportunidad del intento.

Recuerdo ahora aquellos años de juventud de los que tantas similitudes veo con situaciones de ahora.

Recuerdo que por aquellos días soñaba muchas veces y despertaba con la boca seca y una angustiosa sensación de náuseas.

Y no sé por qué, relacionaba oscuramente aquellas  pavorosas pesadillas con el inmediato viaje a París.

Recuerdo que yo era como un pedazo de metralla confortablemente alojado en las espaldas de una respetable familia burguesa. Y a mis veintidós años , estaba en razonables condiciones para empezar  a ser el licenciado ideal que mi padre necesitaba y deseaba.

Sucedía también que, por entonces,, andaba tenazmente empestillado en lo de la pintura, si bien jamás fui lo que se llama un alumno brillante.

Y fue entonces cuando se encendió  en mi cerebro una idea fascinadora que llegó a ser obsesionante: París.

-          Mañana me voy, papa. No estoy tan loco como aparento. Quiero pintar, realizarme a mí mismo, cumplirme tal y como soy.

Sorprendentemente, mi padre no se inmutó. “ Bien – dijo – haz lo que quieras”.

Emocionado , estaba a punto de espetarle la apasionante biografía de Gaugain, cuando nos sobresaltó un fenomenal estrépito de cacharros rotos en la cocina. Mi madre se había desmayado con una bandeja llena de vasos y platos en la mano.

Aquella tarde de mayo enfilé resuletamente la ancha avenida con cuatro hileras de moreras que llevaba a la estación. El vientecillo de la mar olía de otro modo, la gente parecía distinta y hasta los arboles y las flores eran diferentes. Tenía, además, cierta indefinible y voluptuosa sensación de fuga, como si en aquellos momentos escapase subrepticiamente de algún adormecido manicomio.

Sí . Atrás quedaba aquella galaxia de locos pacíficos y amodorrados, inconscientes de sus propias cadenas. Yo, en cambio, iba camino de París, camino de Europa, camino del mundo. Camino de algo diferente sinónimo de libertad, donde podría hablar, decir a voces mi verdad, ser escuchado, comprendido, admirado e, incluso, mimado.

 Y mi amigo estaba allí – Por fin, chico – terminó él con un bostezo – ya estás en París. Ahora tienes que tener cuidado para no caerte en alguna alcantarilla. ¿ Traes dinero ?

 Luego, semanas torturantes. Mil idas y venidas, con los pies inflamados y el alma tumefacta  y al final llegué a la corrosiva certidumbre de que la ciudad-luz se resistía feroz y empecinadamente a admitir mi talento.

Después, la clara idea de tomar una cerveza sentado junto al Sena. Y el agua corredora parecía burlarse de todas mis reflexiones, y de todas mis interrogantes, porque el agua iba, va en todos los ríos, en este Guadalquivir  también,  libre de inquietudes y responsabilidades: El agua jamás se detiene para reflexionar o para interrogar  y cumple ciega y cantarinamente el deber sencillo de seguir hacia la mar.

Aunque tal vez el río, y este Guadalquivir también, pronunciaba su soberana lección de vitalidad y modestia, de fe irresponsable en su propio destino, al final, siempre la mar.

Y es que aparentemente las cosas suceden de un modo absurdo e imprevisible. Podéis rogar, gritar, esperar, maldecir y no ocurre absolutamente nada. De repente, cuando el desaliento nos ha taladrado todas las capas de los huesos y nos sentimos exánimes alguien nos abre un escotillón.

Y ocurrió entonces que mi cadáver acertó a descubrir una cuartilla polvorienta en el fondo de la mochila. Soy capaz de jurar que una mano de ultratumba puede cobrar, a veces, la vida justa para escribir.  Breve, desesperadamente concisa, como deben ser las cartas de los difuntos.

Decía simplemente:

-          Queridos padres, quiero volver.

eduardo dominguez-lobato rubio

 

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Desde este acento de la mar del sur, Bonanza

        - PPssss, bueno ssta bien, no va malote…. No nohhjj podemooo quejá…

( discúlpenme, pero ningún grafismo, ni símbolo escrito, ni remedo dialecto transcrito podría igualar, para que ustedes se hagan una idea, a ese leguaje de este sur, a ese acento andaluz en el sur de los sures que es como si fuera una música secreta del  lenguaje castellano, la música del hablar marinero )

Miguel “ el yoya “, se decidía a poner sobre la barra el penúltimo vasito de vino, manzanilla de la E.

-          Po eso, que lo de Marruecos nos ha venioo bien.

Díganme ustedes si  a estas alturas de la vida creemos en la verdad absoluta, en soluciones definitivas, en remedios milagreros….

Resulta que en esa lota de Bonanza,  donde los marineros vuelven a poner con la punta de sus dedos un trocito de esperanza, pues eso, que el pescao cada vez se vende mejor, que la determinación de precios y cantidades es más transparente y que la ley de la oferta y la demanda parece que nos trae nuevos oros desde los caladeros allá en las 10 millas.

Porque las cosas son como son, aunque no nos gusten demasiado, y estos decretazos de Bruselas, esta vez, a este rinconcito, le ha venido bien.

Barbate es una maquinaria pesada de la pesca, con navegaciones con tara infinitamente mayor a la de estos lares y con cuestión de que llegan al mercado, llegaban, toneladas de boquerones dispuestas a pintar los precios más allá de la línea de flotación, hacia el fondo.

-          Fíjese amigo, yo llevo tres semanas con mi buen dinerito, vendiendo bien to lo que llega de la maaa.

Jesus, “ el largo”, abrazaba su pequeño botellín de cerveza y sonreía con satisfacción desde detrás de sus gafas de sol verdosas.

Porque ahora todo el boquerón, amarrada la flota de Barbate, cerrados los caladeros mastodónticos de Marruecos,  pues eso, todo el boquerón, casi todo, se vende en Sanlúcar, y pescado por estos marineros de juanelos, pequeñas pesquerías en la  mar

Y es lo que el personal empieza a ver a base de experiencia, que las palabras solo son palabras y que los informes y papeles, las más de las veces vienen desde cabezas ensimismadas en mucha teórica y poca realidad de las cosas.

-          Adema…, lo de loojj bloquee de hormigón……

Porque este personal lo ve, lo sufre cada día y está harto, porque los mantenedores oficiales de la ecología y el mundo sostenible promueven, desarrollan y reglamentan las  limitaciones en los arrastres….  Pero a base de tirar a la mar bloques de hormigón, más largos y anchos que Castilla y, cierta, verdadera, manifiestamente contaminantes……..

Eso, que aparecen estrechuras y limitaciones reglamentarias en pos de la conservación y resulta que encadenan los fondos a la nueva y demoníaca contaminación de los productos químicos del hormigón.

Señoras y señores, damas y caballeros, taxativamente os digo, nunca fue esta pesca teoría cierta  y medida, antes al contrario, dispersa y flexible. Y los Bonanceros hoy miran a la mar de leva con sus camisas desabrochadas al poniente, soñando, esperando, barruntando que todo esto no vuelva a ser un espejismo, como esos mares espejeantes de los días de levante.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Entre la Economía y la Primavera

A medio abrir, o a medio cerrar, así oímos entre charlas de acera, colas del pan o barras de aperitivos a las gentes de la economía de verdad, las del día a día, entre empresa y empresa.

 Y no bastan ya ni los artículos tímidos de luminarias más o menos previsibles para primeros de año, ni los carteles anunciadores de ayudas del ICO para empresarios o autónomos.

 Lo malo es que nadie ya se fía de nada ni de nadie, todo es papel, letra sobre letra, titular sobre titular, pero papel, sin mayor aval que una foto adjunta mas o menos ilusionante o simpática.

 Los unos por los otros y los otros por los unos, hay programas que más bien parecen aquellos antiguos de “Cesta y Punta”, donde los colegiales se afanaban por posibles victorias sobre el adversario.

 Lo que aquí ocurre es que los adversarios somos nosotros mismos, y la política va a quedar para unos, para ellos, bueno, lo que ahora se llama hacer política,  que cada día hemos de luchar, ahora, contra nosotros, los mismos, los de siempre, los del espejo, los que ya sufrimos alguna vez el “no” del banco, el traspié del impagado o la desesperanza de una Agencia Tributaria en afanes recaudatorios que no en la comprensión hacia el “contribuyente”.

 Así que, a la espera de la menor deflación, algún color verde de activación económica, o una mejoría de la teoría darwinista, ¿quedarán los mejores?, solo nos queda eso, ¡somos grandes y podemos!.

 Por lo menos nos queda la palabra, siempre nos quedará la palabra y unas letras por escribir.

 De todas formas hoy estoy contento, como casi todos los días, porque aunque hoy este lloviendo, ya por fin, se notan los calores de la primavera, han brotado estos colores, desde sus tallos espigados, verdeantes y flexibles, irreprochablemente erguidos.

 Porque ,en algún momento, meses atrás , alguien abrió una brecha, ineludible hoyo a golpe de azadón, en la tierra valiente, atormentadamente abonada y enviciada antes por los mil yerbajos fragantes de todas las primaveras.

 Hoy ya está en su color, quizá en tierra jareña o barrialteña, en algún arriate de bonanza o asomado a los alcorques del viejo paseo de Bajo de Guía.

 Tierra con olor a tabaco, aterronada por cien raicillas,  ahora fresca y recién regada por las aguas de la primavera, rebeldes, tenaces e indeterminadas.

 Ahora los tenemos ahí, casi en un suave erotismo de vivos colores y olores, en una especie de ritual fecundador y acariciante.

 Esta es la primavera que desembarca en Sanlúcar, como un encantamiento y una magia que a lo mejor nos trasmite un indeleble sentimiento de sanluqueñismo andaluz, como un retazo de música, andaluza a ser posible.

 fdo.: eduardo domínguez-lobato rubio

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La Campaña

Seguro que ya se han dado cuenta, ¿ verdad ?, confieso con cierta debilidad que casi me hacía ilusión ver esa primera pegada de carteles, los electorales digo.

Como anuncios extendidos por las paredes, a modo de ejercicio sociológico que nos proporciona un mapa bastante aproximado del burbujeante y diverso mundo político que nos rodea.

Como aquél, . ” Vota Gundisalvo “, en ese entorno nuestro de problemas e inquietudes, afanes, deseos y fantasías.

Llegaron los días de campaña pura y dura, entramado político entre el éxito futuro, seguro que casi todos dirán que han ganado, la popularidad de los periódicos y la  secciones de publicidad gratuita, política, claro.

Y si no, echen ustedes un vistazo hoy, más o menos atento, por esquinas singulares, fachadas golosas y farolas revestidas:  Caras y más caras, mensajes, palabras, colores, eslóganes, frases y consignas. Unas con más veras que otras, unos más ciertos que otros, algunos más acertados que otros.

Lo comprobaran ustedes, y no se casen demasiado rápido porque nos quedan quince días, paciencia responsable, al fin y al cabo políticos somos todos, política hacemos todos, por aquello de la polis, de nuestra ciudad y de nuestra gente y por aquello de que si algo queremos que mejore algo hemos de aportar de nosotros mismos, palabras, obras, posturas, gestos o tiempo.

Tan empieza por ahí la cosa, que nuestro futuro estará en manos de unos o de otros, quizá lectura al revés, de detrás hacia delante, porque a veces el conque de las cosas es leer entre líneas.

Lo de estos días electorales tiene su explicación porque llegados a cierta edad parecen signos, formas y maneras que no apreciábamos a otras edades, el toque de aviso, la palabra en el momento justo un gesto ante la cámara o esa sonrisa mirando a los ojos.

En fin, que algunos con más miedo que fiebre, otros con menos papeles que un conejillo de campo y otros, os más, deseando lucir sus trajes nuevos.

Así que si vocean bajo su ventana: - “Vote a Gundisalvo “, no se altere, quiza Gundisalvo sea nuestra salvación, o no, pero cada cual estará haciendo su trabajo, los unos desgarrándose la camisa en busca de votos, los otros, escuchando pacientemente entre bromas y veras.

Hasta el día 22, claro, cuando algunos se pulsen las muñecas, se toquen el pecho y lleguen a la inefable conclusión de que siguen vivos, después del escrutinio.

Y luego, las crónicas de los periódicos, donde las únicas verdades absolutas serán el precio y las esquelas mortuorias.

eduardo domínguez-lobato rubio

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Mis amigos, los marineros de Bonanza

Sí, todos los domingos tomo una cervecita con ellos, ellos, los de la desembocadura del Guadalquivir, en el bar Orcha, la Campana o en la misma esquinita de la entrada en el muelle, tasca, pescaito, tan recién frito como recién pescao. Marineros de Bonanza, los de horas tensas, crispadas, angustiosas, muchas veces de lances violentos a flor de agua, en esa oscura y densa marea de dificultades.

El problema, como siempre,  el choque de pescadores y Administración, porque dicen, ellos, que nadan saben por esas, aquellas oficinas burócratas de caladeros definitivos, de millas de arrastre o cerco, de capturas del boquerón. Vamos, que me cuentan que esta bien lo de evitar la pesca de inmaduros y esta bien lo de la conservación de los caladeros, pero, que le consulten a ellos algo, por lo menos de vez en cuando, al menos por cumplir.

Porque nadie mejor que ellos sabe de supervivencia, de paro biológico, de repoblación de caladeros, de enriquecimiento de los fondos.

Y le digo: 

- pero “ Rape”, hace falta paro biológico, que os pasáis con el “overfishing”.

          Y me dice:

-          Que sí, que hace falta, pero habrá que acordarse de nuestras familias, de esas otras faenillas que dependen de las nuestras, de un poquito de garantías para nuestras espaldas….

El “ Rape” y su hermano tienen dos barcos, el “ Lepe” y el “ Playas de Castilla”, cuidados, pintados hasta lo obsesivo, bandera al viento y las artes dispuestas, junto a la máquina de chorrar.

Lo uno y lo otro, porque todavía es hora de remedios históricos y de soluciones imaginativas, las que compaginen la inactividad laboral forzada con ayudas o compensaciones actualizadas a los tiempos y a las realidades, si no, cómo permanecer de brazos cruzados.

Y otro asunto, “ Rape”, el problema de las mallas, de las redes. Hombre, todos estamos conforme con que al pescado hay que dejarlo crecer. Fíjate, un kilo de langostinos pequeños, inmaduros, multiplica su peso por treinta como adultos. Eso por un lado. Pero es que además ya crecidos el precio aumenta veinte veces más.

-          Ponga usted otro vasito, pues eso, que estamos en lo mismo, que algo hay que hacer, que los barcos están ahí y que hay que cumplir las reglamentaciones, pero con la elasticidad suficiente para que nuestra vida funcione, sin hambres para nadie.

-          Vamos, con la Ley en la mano, sí, pero con la otra mano puesta en el corazón

eduardo domínguez-lobato rubio

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Y mañana, la reflexión

Y mañana, la reflexión, aunque ni falta hiciera, digo yo, más retraso, dilación, ni espera.

Acaban las campañas, algunas, silvestres, indómitas, buscadoras de huecos suculentos de futuros ingenuos votantes, otras desgarradas, chorreantes de viscosidades rubiáceas semejantes al caramelo derretido, vamos, esas de ¡ mira que miel te ofrezco ¡.

También las ha habido domesticadas, laboriosas, cercanas, humanas, pregonando por todos los rincones, esos intocables de los corrales y de las huertas.

Acaban por fin las campañas, las solitarias o las de grupos, las geométricas, las desordenadas, las magnéticas , las trepidantes y también acabaran las aburridas, las obsoletas, las grises y las desplanificadas.

Confieso que siempre las había visto desde lejos, con una admiración recelosa hacia esos santuarios del orden de Partido, de la planificación social acompasada, como una ecuación, de la glorificación del candidato en una sinfonía cósmica.

Esta vez me he acercado más a las campañas, a la pegada de carteles, a los mítines, a las ruedas de prensa, a las charlas off de record.

Unos decían que todo se desmelenará, que el apocalipsis acaecerá sin ellos, como chiquillos amenazadores y revueltos, convencidos, como parecen que están, de su sabiduría en ese cambiar las cosas con sus propuestas.

Otros, fantásticamente montados y amparados por el aparato del partido, elefantíaco vehículo, edificio, Torre de Babel, en un componer de Galaxia sobre Galaxia, de federaciones, agrupaciones nacionales y provinciales, ejecutivas de aquí y de allá.

Pero no pasa, nada, no pasará nada porque el Ciudadano de a pié seguirá siendo el rey de sus decisiones, de sus reflexiones, en ese asomarse al patio político, muchas, tantas veces, sin tan siquiera despeinarse.

Universo político, tan como nos dicen hoy mismo desde la Puerta del Sol de Madrid, en el que no hay quién chiste, funcionalmente jerarquizado, sumisamente inmerso en eso de que “las cosas son así, y van a seguir siendo así “

Pero…

-No creas, los Ciudadanos servimos para mucho, y la gente del día a día, aunque vilipendiada desde siempre por una prensa y una literatura oprobiosa, repudiada, escarnecida y olvidada, pues eso , que sirve , servimos para mucho, mucho más de lo que los grandes aparatos creen.

Así que el ciudadano del día a día, se convierte, se está  convirtiendo ahora, en el catalizador de la queja, en el generador de tendencias, regulador de temperaturas políticas y , en todo caso, ilustrador del político, en eso que tanto llaman “ iniciativa ciudadana, la de la sociedad civil “.

Así que aprovechémonos de esta liturgia ciudadana, varita mágica social, en torno a la que los políticos profesionales, los de toda la vida, con mando en plaza, giran y giran, como ballet acompasado, sin dramatismo aparente, como temiendo perder definitivamente la sintonía con el pueblo.

 Nos hemos quedado silenciosos, como hipnotizados ante este enjambre ciudadano tan movedizo, como imprevisible. Y los grandes, más hipnotizados si cabe, porque ellos, también saben que esa manera de hacer política a lo gran sociedad anónima nacional, desde arriba, muchas veces ciega, obstinada, egoísta, engreída, soberbia y mal  educada, también muere.

Y uno escucha entonces el poema negro de las flores traidoras y de las reinas envenenadas.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Todos mis amigos. CIS

Y pasado el tiempo, en ese devenir de los años, otros dirán:

-          Mucho antes de que esta nueva generación de partidos locales y localistas que ahora llenan y rebosan por los ocho mil municipios españoles, ya existía en Sanlúcar esa especie de escuela o academia, muy célebre, escuela de lo político llevado a la gestión del municipio, llamada Ciudadanos Independientes de Sanlúcar.

Y otros, quizá tertulianos del momento, ilustrados de otras nuevas ciencias políticas, asentirán:

-          Sí, y probablemente aquellos bonachones originales, aferrados a sus principios y ocupados siempre en mil proyectos e ideas para Sanlúcar, se dieran los preceptos de viva voz, y se hicieran observaciones prácticas sobre todas las composiciones de algún mérito que hubiesen aparecido hasta entonces.

Y puede que hablen de estos tiempos de CIS como de gloriosos hombres, aguerridas mujeres, valientes, personajes de odas firmes, cantos espumosos y recuerdos mitificados, Ilíada, Odisea, del siglo XXI, enmarcadas en esta Sanlúcar, niña obediente y rebelde a la vez, inmadura al fin y al cabo.

No es que debamos ser petulantes, pero ya nos dirá el futuro, o les dirá a otros, si lo de estos días pasados, las jornadas, madrugadas, maratones en carteles y sobres, precampañas y co-gobierno, no lo sellarían Homero, Ulises, Panfo, Orfeo o los mismos Centauros, pongamos por caso, que también hubo caballos, en arte ecuestre, en nuestra campaña.

Sin reglas nada se hace. Y como la colección de reglas para hacer una cosa bien es lo que se llama arte, pues eso, que hemos tenido mucho, mucho Arte. Todos, nosotros, todos mis amigos de CIS. Arte, con A mayúscula, la A de Adelante, de Abismal, de Abierto, de Abrigo, de Abundante, de Alegre, de Aleluya.

La A mayúscula, de Amigo, Alianza, Alhaja, Alimento, Alma. La A mayúscula de Altruísmo.

Sólo una cosa, guardémonos esta otra A en la Alacena, Altibajo,

así que …. Adelante.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Se nos fue la Feria

Se nos ha ido, ayer, como cenicienta, a las doce en punto de la noche. Esa feria marinera, manzanilleramente  sanluqueña o sanluqueñamente manzanillera, que igual da, feria a la verita de la mar, orillita del agua, entre el canal y Doñana, entre esas boyas de colores, verdes y rojas.

Se nos ha ido, un año más, feria de clima exacto, entre la crianza de la manzanilla, el suelo alberado y la humedad justa, sal exacta, sol benigno y vientecillos marero, con ese soplo mágico del Poniente cada vez que sube la marea. Feria de puertas abiertas, llana, generosa, donde nadie puede sentirse extraño, donde en cualquier sitio y a cualquier hora aparecen la copa y la sonrisa, la cordialidad y la amistad, con esa hospitalidad y acogimiento que han sido siempre emblemas de lo sanluqueño.

Ahora, esperemos quizá a la sonada y renombrada reubicación de la feria, para que estas arenas de La Calzada vuelvan a despejarse de tanto pisotón y copa derramada.

Pero este año, uno más, aquí ha estado, para gente de pelo en pecho, genio pronto y flor al pelo, aquí ha estado para esta gente nuestra, de poderío señorial, caballerizas de crines negras, de todo signo social, carné andaluz de esa identidad campera que confiere prestancia y rango.

Así que de la Manzanilla venimos, de su Feria, lisa y por derecho, sin intermediarios ni pretextos, directamente al grano, al cuerpo limpio de ese langostino recién pintado, digo cocido, que bien parecieran bodegones retratados por algún “ Romero de Torres”, o nuestro buen amigo “Manue”.

Así los hemos visto, en tapas, fuentes, adornados y desnudos sus pechos a la blanca sal, porque para eso está también la feria, para verlos y comerlos, para clavar tacones bailaores en la música de la marea, para derramar el cuerpo sobre el milagro vertical de la sevillana, para ponerle banderillas con castañuelas al torito encelado de la madrugada redonda.

Así que, volvemos de ese prodigio manzanillero, ese que nos repliega a lo que íntimamente somos, ese que nos enciende las luces de los sueños y nos catapulta hacia lo alto con nuestros ropajes verdaderos.

Y si no fuera así, carecería de sentido esta y la otra reunión de amigos, como bien lo saben quienes por una u otra causa deben renunciar al esplendor del vino manzanilla, los mismos que se confiesan irremediablemente extraviados, fatalmente náufragos en la verdad efervescente de la feria.

Así fue esta semana, fue siempre y así siempre será.

eduardo dominguez-lobato rubio

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El negocio de… La Dieta

La  primera señal inequívoca de que los comentarios acerca de su excelente aspecto habían traspasado la línea de la sinceridad para convertirse en eufemismos caritativos ocultadores de aciagas realidades curvas, la percibió al intentar embutirse en el traje de las ocasiones con motivo de un bautizo.

El aura mixta de alcanfor y perfume rancio se resistía a ser penetrada por su destallado cuerpo; el pantalón se negaba a abrazar su cintura y la chaqueta, que encorsetaba su espalda, le había oprimido el abdomen al intentar abrocharla sin éxito forzando un perfil de pingüino culón.

Ello, unido a alguna que otra sonrisita, disimuladas al principio, descaradas más tarde y crueles después, que habían tenido su culminación el día de su cumpleaños cuando lo recibieron en el trabajo entre los bufos sones de “ La Ramona”, lo habían impulsado a tomar la decisión: tenía que perder unos kilos.

La clínica presentaba un aspecto similar a la de cualquier anuncio de televisión con proliferación de inmaculadas batas blancas perfectamente ajustadas sobre proporcionados cuerpos de movimientos de pasarela, vagadoras por pasillos de pavimentos brillantes y sonrientes un grupo de ellas tras un mostrador de mármol, tocadas con unos sofisticados auriculares que se prolongaban en una línea curva  hasta terminar en un minúsculo micrófono.

El programa comenzaba con una serie rutinaria de preguntas sobre sus hábitos alimenticios, sus aficiones deportivas ( que se revelaron nulas), su actividad laboral y , desde luego, una completa analítica que reflejaría según afirmaba un embaucador con pinta de carajote, cuáles eran realmente aquellos productos alimenticios que le eran fácilmente asimilables y de los que por tanto debía rechazar su consumo.

La segunda visita, ya con papeles en el bolsillo, fue trágica. Otro charlatán, esta vez con gafas de concha y que hacía movimientos negativos con la cabeza mientras dejaba deslizar la mirada por el jeroglífico de cifras y siglas, le habló con dureza del apocalíptico futuro que le aguardaba de no someterse inmediatamente a una rigurosa dieta y a un completo cambio en sus normas de comportamiento, lo que implicaba la renuncia a su placentera siesta y la inclusión en su agenda diaria de unas caminatas horrorosas de no sé cuántas horas al día.

Cuando le entregó los folios donde aparecían detallados los escasos alimentos permitidos, estuvo a punto de preguntarle si eran para antes o después de las comidas, pero dudó un instante y ya el otro se había puesto de pie, le había tendido una mano apática y a través del interfono pedía que le pasaran al siguiente incauto retocándose los tufos para recibirlo a puerta gayola.

El camino de vuelta a casa lo hizo acompañado de una sucesión ininterrumpida de suculentas imágenes humeantes generadoras de melancolía que se trastocaba en sensación dolorosa cuando le golpeaban la mente virtuales  tartas abrazadas por cinturones de  nata y adornadas con frutas, tocino de cielo o yema tostada.

Un vacío agresivo se enseñoreaba de toda su persona y consultó  las represivas páginas de su calvario gastronómico: aquella noche tocaba col hervida con salteado de nabo y de postre una palomita de maíz refrita en aceite de argám. No pudo seguir leyendo. La vista se le nublaba y entró en la pastelería.

El rostro amable de la dependienta le sonreía mientras terminaba de envolverle la docena de bizcotelas.

– Me cobra usted también un pionono y una merenga, que se me han antojado- le dijo mientras masticaba absorto rebosando glucosa por las comisuras de sus labios, al  tiempo que se desabrochaba con disimulo el cinturón del pantalón.

Fdo.: Cagancho

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Los anuncios

Confieso una cierta debilidad por los anuncios periodísticos, televisivos y radiofónicos, entendidos a modo de ejercicio sociológico que nos proporciona un mapa bastante aproximado del burbujeante y diverso mundo que nos rodea, de este mundo bulleante en este entorno nuestro de problemas, inquietudes, afanes, deseos y fantasías.

Sí, porque ahí  aparece nuestro entramado social razonablemente definido porque las sabidas secciones de compras, ventas, alquileres y spots, vienen a ser como la radiografía espontánea y veraz de los tiempos que vivimos.

Casi estamos por decir que el éxito, la popularidad de los periódicos, de los prime time de la TV, dependen en buena medida de los anuncios, esos privilegiados, derrochadores de medios y de personajes famosos, y si no, echen ustedes un vistazo y comprobaran que los rotativos y las cadenas televisivas,  amén  de las webs , miman a estos como cebos irreemplazables que son para la captación de lectores, oyentes o televidentes.

Puede parecer, a veces, que priman más, interesan más los propios espectáculos anunciadores, los personajes de moda o los publirreportajes que el contenido estricto de cada sección periodística.

Pongamos por caso a la prensa, porque gran número de lectores comienza la lectura del diario al revés, de detrás hacia delante, lo que equivale a un orden jerárquico de interés empezando por los anuncios, la cartelera y hasta hace poco, las esquelas.

Porque esa es otra, cuando siempre se ha pensado que las únicas verdades absolutas de los periódicos son el precio, los anuncios por palabras y las esquelas mortuorias.

Personalmente, creo que se exagera, pero cierto es que ahora, en estos días que corren, muchas noticias serias o teóricamente serias terminan en chascarrillos, chismorreos de sociedad y fuegos de artificio, distorsionantes en todo caso, de la realidad.

Digamos por último, que ojalá todos estos excesos  no ennegrezcan  el conjunto. Y que en todo caso esta publicidad elefantíaca  no sea más que las quisquillosas menudencias y pipirigañas de la sociedad viviente, es decir, fruto de lo más íntimo, humano y real de la gente que nos rodea.

Pensándolo bien este papel impreso, radio y televisión no deja de ser una innovación tecnológica de aquellos pregoneros que cantaban por las esquinas las excelencias de mercancías a modo de reclamos vivientes. Eran otros tiempos, en todo caso, los unos y los otros, ejercicio sociológico de primera mano.

eduardo dominguez-lobato rubio                

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Los héroes que nos faltan

Nos vuelven a faltar los héroes de Occidente, los que ahora parecen cansados, como abrumados por el peso de su propia leyenda. Y la cuestión es grave porque uno de los más alarmantes síntomas de decadencia es la insensibilidad individual y colectiva ante el héroe como proyector de ejemplaridades y exaltaciones. Más, parece ahora que los que pintan son los antihéroes, esos nuevos fenecidos dirigentes griegos, los de ahora, tirando, como están, de todos nosotros hacia los fondos marinos.

Griegos antihéroes, olvidados ya aquellos ejemplos pasados del Olimpo, porque el Olimpo parece ahora gloriosa y venerable farfolla, inviable e inaccesible. Cuando estamos donde estamos porque este Imperio de Occidente se corroe por días, porque los emperadores de lo político han dejado de serlo, porque los ciudadanos de hoy ni quieren ni creen en mitologías financieras ni acomodos legislativos en tiempo de descuento.

Es ahora cuando el ciudadano del día a día y hora a hora llega al encogimiento moral y la demoledora carga antiheroica, cuando duda del sistema, de la democracia, de sus políticos, en esa ausencia total de la heroicidad, pública o privada.

Y esa anemia de los que están por arriba origina, seguramente, la arritmia de cielos abajo, depresión y deflación en rumbo asimétrico hacia lo imprevisible.

Ahora, los que nos importan, los que nos atraen son esos héroes cercanos que pueden remunerar sus ocupaciones diarias, afortunados ellos,  protagonismo heroico que ronda en las cercanías del andamio, del contrato o de la escoba, pongamos por caso. Y mientras tanto, los no tocados por la varita  mágica de la heroicidad laboral  naufragan lastimeramente en las charcas de la perplejidad.

Si alguien aguantara al borde de la acera, a pesar de las temperaturas rojizas del medio día, si alguien aguantara les digo a ustedes lo que vería, a unos y a otros al pasar…

Oportunistas, charlatanes y aventureros. Ambiciosos de salón, el de esta enana ciudadanía. Arribistas, impostores, de particularismos angostos. Personajillos de escuálido civismo y del poder en medio de la calle. Audaces y tiranuelos que hicieron sayo de sus capas. Próceres sometidos y aristócratas indiferentes. Ágapes suntuarios para equívocas conjuras. Retóricos deslumbrantes como pompas de jabón. Mendicidades tribunicias, aplaudidores prostituidos. Cobardes prudentes, pusilánimes dignos en novelescas  claudicaciones.

Es tiempo de terminar, el artículo, aunque también con legislaciones adolescentes, ambivalentes y recelosas. Es tiempo de terminar con las gentes del buen vivir refugiadas en el dogma de la asepsia política.

Mientras tanto, las legiones guardianas de las fronteras miramos hacia dentro, antes que sucumbir a la tentación del botín, que no el banquero. Tras de ellas, irrumpieron los bárbaros.

Eduardo domínguez-lobato rubio

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Cuando vuelve la mar

 

Anduve como pude hasta la primera luz, aquella casita junto a la playa. Y todavía recuerdo los ojos asombrados de la mujer que me abrió la puerta, atónitos y escandalizados porque me presenté absolutamente desnudo, ya ves, con lo vergonzoso que soy y en cueros, desnudado a manotazos por esa mujer enloquecida, embravecida, que a veces es la mar.

Antes, tuvimos que sacar las bengalas de auxilio y, de pronto, no volvimos a verlo. Porque la mar no entiende  de familias, ni de padres ni de hijos y aquel señor mayor se nos perdió por la proa. Entonces comprendí que lo mejor era lanzarse al agua antes de que la mar nos machacara.  Y él , nada, dale que dale en que o se salvaba con el barco o nada, de manera que me dejé llevar por la cresta de una ola como quién se lanza al infierno, dispuesto a mantenerme a flote hasta que Dios quisiera.

Nadie sabe lo que es quedarse solo, a cuerpo limpio, en la mar. Pero me sentía más seguro que en la piedra, donde encallamos, porque no había corriente, de forma que todo era cuestión de dejarse llevar, subir y bajar, hasta cuando resistieran las fuerzas.

   Yo percibía en el fondo de la oscuridad lejanos puntitos luminosos, como luciérnagas quietas, y nadaba hacia ellos, como remotos puntos de referencia, con el rumbo perdido, aunque solo fuera por nadar hacia algún sitio. Bueno, digo nadar por decir algo porque la mar me empujaba a borbollones y yo daba vueltas de lado y de campana, pero siempre a flote, esa fue la suerte, braceando como podía, una, dos, quizá cuatro horas, imposible saberlo, volteado como un fantoche pero con la vida clavada en las lucecitas obsesivas que cada vez veía más cerca y que curiosamente, parecían enturbiarse a medida que se inflaban como globos.

Ya me faltaban las fuerzas, los brazos acorchados y aquella tremenda pesadez en los hombros. Además , sentía punzadas en los costados y la garganta se me cerraba como si tuviese un garbanzo a travesado.

Ahora pienso que la muerte es nada, algo increíblemente sencillo o, todavía mejor, hasta agradable, porque me llegaba en forma de luz intensa y placentera, especie de amanecer indescriptible que crecía dentro de mí mismo.  Al menos esa es la antesala que conozco; pero el choque de la mano con la arena me volvió a la realidad. Puedo decir que no fue ningún placer saberme de bruces en la orilla, parece mentira, y hasta me sentí incómodo ante el esfuerzo que suponía aferrarse otra vez a la tierra, quizá porque cuando se está más para allá que para acá cualquier mínimo esfuerzo parece como una tormenta mal recibida.

Lo demás, arena, sabor a muergo podrido entre los labios, sequedad, nauseas. Lo demás, arena sobre la arena, la espuma de cada ola empujándote los pelos y una mirada turbia, entre el cielo y la mar.

eduardo domínguez-lobato rubio

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La escalera sin color

A medio subir o a medio bajar, a medio abrir, o a medio cerrar, así oímos entre charla de acera, colas del pan o barras de aperitivos a las gentes de la economía de verdad, las del día a día, entre empresa y empresa.

 Porque los tipos de interés vuelven a subir, porque el Banco Central Europeo dice que la mayoría de Europa empieza a ir bien, y que con un crecimiento en el entorno de 2,5 % hay utilizar políticas de encarecimiento del dinero, por aquello de ir controlando la ya incipiente inflación, pero, ¿ de qué países hablamos, quién o quienes crecen entre el 2 y el 3%?, vaya, otra vez los otros, siempre los mismos, Francia, Alemania…..

 Y nosotros aquí, varados en la arena de esta economía nuestra tan pastosa y pegajosa como las moscas del verano. Y nosotros aquí, diciendo que crecemos, pero con más miedo que vergüenza, y aún así, cuando las hipotecas estaban al menos ilusoriamente bajas…. Pues eso, que desde Europa nos dicen que la media de nosotros, los europeos, está creciendo, que mandan ellos, y que el precio del dinero hay que ponerlo más caro. Así que, cuando aún no nos llegaba la vergüenza al cuello, las hipotecas para arriba, la economía ni fu ni fa y el emprendedor de turno alimentado y oxigenado en la u.c.i. como lince de Doñana en extinción.

 Y no bastan ya ni los artículos tímidos de luminarias más o menos previsibles para finales de año, ni los carteles anunciadores de ayudas del ICO, otra vez,  para empresarios o autónomos.

 Lo malo es que nadie ya se fía de nada ni de nadie, todo es papel, letra sobre letra, titular sobre titular, pero papel, sin mayor aval que una foto adjunta más o menos ilusionante o simpática.

 Los unos por los otros y los otros por los unos, hay programas que más bien parecen aquellos antiguos de “Cesta y Punta”, donde los colegiales se afanaban en posibles victorias sobre el adversario. “Usted dijo, aquel decía, yo advertí….”

 Lo que aquí ocurre es que los adversarios somos nosotros mismos, y la política va a quedar para unos, para ellos, si no miren lo del 15M,  bueno, lo que ahora se llama hacer política,  que cada día hemos de luchar, ahora, contra nosotros, los mismos, los de siempre, los del espejo, los que ya sufrimos alguna vez el “no” del banco, el traspié del impagado o la desesperanza de una Agencia Tributaria en afanes recaudatorios que no en la comprensión hacia el “contribuyente”.

Así que, a la espera de la mejor opinión o recomendación, algún color verde de activación económica, o una mejoría de la teoría darwinista, ¿quedarán los mejores?, solo nos queda eso, ¡somos grandes y podemos!, ¡ lo podemos aguantar todo, o no ¿

Y por lo menos nos queda, siempre nos quedará, la palabra, y unas letras por escribir.

 eduardo dominguez-lobato rubio

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La “vaca púrpura”

La semana pasada he tenido la visita de un cliente, y ya amigo, director financiero de una importante empresa de Jerez.

Su problema, que la empresa, su empresa, de estructura directiva  “empresa familiar”, empieza a ningunearle.

¿ Porqué, si hasta tres meses era pieza indispensable en la toma de decisiones ¿

Él me cuenta que ahora el mayor accionista es el hijo del anterior dueño, que tiene en torno a 30 años y que realiza un M.B.A en la actualidad.

Con estos datos, fácil, este nuevo accionista mayoritario quizá sea demasiado joven para asumir en tres meses la gestión completa de una industria que factura más de cuatro millones de euros al año.

Por otro lado, la idea de efectuar una gestión absolutamente distinta y diferenciada de su anterior gestor es un canto de sirenas al cual pocos pueden resistirse.

También, puede ver cómo este director financiero acumula cariños, imagen y afectos de los cuales puede y de hecho tiene, celos infantiles no reprimidos.

Con todo ello:

1.- O asumir el despido improcedente, cobrar la suculenta liquidación y dejar el barco ( de manera forzada ) a su “ aire”.

2.- Empezar a actuar como aquella “ vaca púrpura” que, en la pradera llamaba la atención, entre otras muchas de manchas negras y blancas.

Y digo llamar la atención o , mejor dicho, resaltar sus virtudes, prestigio, buenos resultados y potencialidades, resaltar dentro del horizonte gris y anodino en que muchas veces, demasiadas veces, se convierten nuestras jornadas. Resaltar los hechos y cosas, que precisamente por hacerlas bien, tan bien, siempre bien, estas se pierden y difuminan en el horizonte diario de la habitualidad.

Porque las cosas, las gentes ordinarias, comunes, como una vaca normal y corriente, a la larga se vuelven invisibles. Vista una, vista todas. Pero si de pronto nos topamos con una vaca púrpura, una cosa grande, maravillosa y extraña, no sólo nos llamará la atención sino que tampoco olvidaremos nunca ese encuentro.

Así que le dije: – Mira Pablo, en un mundo saturado de imágenes y sonidos, nos vemos obligados a ignorar y a hacer invisibles las cosas que menos nos interesan.

Los profesionales, el equipo humano, menos llamativos y más comunes se vuelven invisibles. Para destacar, o para que los demás no nos entierren, necesitamos llamar la atención, ser distintos, mostrar nuestros quehaceres Es el primer paso para contactar con el público objetivo hacia el que va dirigido la actividad de la empresa, y en tu caso, venderte, otra vez dentro de tu empresa, hacia tu propia directiva.

Porque el sentido común es el menos común de los sentidos , y si nuestra labor, a base de ser regularmente eficaz, se diluye como un azucarillo, pues eso, con una sonrisa en los labios, reivindiquémosla, periódicamente ante nuestro entorno.

¡ seamos como esa vaca púrpura del paisaje ¡

 eduardo domínguez-lobato rubio

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La muerte de un empresario

Lo poco que sabemos de él lo contaba un viejo que lo conocía.

“Sabía su obligación y era un gran hombre”. Sencillo, exacto, magnífico epitafio. Sabía su obligación y supo cumplirla. Empresario entre empresarios y profesional entre profesionales. Uno de aquellos hombres de empresa punteros en amanecidas entre los últimos balances, abrazado a su viejo código civil y enjarretado entre el último cigarrillo de tabaco negro. Lo pintaban alto, fibroso, embutido en su inevitable traje azul marino, sombrero negro y zapatos espejeantes, porque desde su niñez aquella jerarquía empresarial siempre llevaba los zapatos encharolados. Hasta es probable que, en rachas opulentas luciera cuello almidonado, incluso leontina aurífera curvada como entorchado glorioso entre el ojal de la solapa y el bolsillo alto de la chaqueta.

-Parece que está usted pintando un cromo.

De ninguna manera. Puede que me esté quedando corto, quizá camisa de seda, irreprochablemente blanca, que de esta guisa mundaneaban y galleaban por casinos, despachos y ministerios los hombres importantes de los negocios.

-          Claro, otros tiempos.

Sí, otros tiempos. Lejanísimos, olvidados, perdidos, indigeribles, irrecuperables tiempos. Tiempos de empresarios anudados de por vida a la palabra dada, al compromiso de pago o la dedicación diaria y menesterosa a hacer bien las cosas.

Empresarios que terminaban por interpretar balances y cuentas, como si adivinaran desde arriba con una suerte de don especial. Claro que en aquellos tiempos un balance era un balance, y una letra, iba a misa, y hoy…. Para que les voy a contar.

Estos empresarios conocían y ponderaban al extremo las consecuencias de las cosas y lo que es mejor, sufrían por aquellos que habían confiado en ellos si en algún momento los números se torcían y había que encomendar algún pago para el mes próximo. Incluso un borrón de tinta china en un libro diario o en el libro mayor, o incluso en el libro de cartas suponía un pellizco en el estómago, un mal rato y, seguro, alguna que otra bronquilla a alguien. – qué cosas –

Hoy, que toda la culpa o casi toda se la trasladamos a la informática, o al papel del fax, o al banco que ha retrasado la trasferencia o al correo basura que nos ha hecho “perder” algún que otro mensaje no deseado.

Cuentan que murió tras una mirada de reojo al último telediario, cuentan también que barruntaba palabrotas en voz baja cuando le decían que la crisis se nos venía encima. A él, que solo pasar una carta a limpio, con papel de calco para tres copias, en aquella su primera máquina de escribir le llevaba casi dos horas. A él, que conocía de listados y punteos a lápiz, repetidos hasta el cuadre definitivo. A él, que no le llegaron a tiempo las bendiciónes de los benditos programas informáticos que hoy sazonan hasta a la más humilde de las oficinas.

Si, estamos en crisis,  lo seguimos estando, y será por algún, muchos, repetidos desajustes y despropósitos de esta, nuestra época posmoderna. Y dice el Sr. Obama que la solución pasará por trabajar mucho, trabajar duro y trabajar bien…

Pues como siempre, hombre, como toda la vida.

eduardo dominguez-lobato rubio

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¿ Hemos contratado una obra o un servicio ?

Lo que hemos contratado es  ¿ arrendamiento de obra o de servicio, y de que garantías disponemos ¿

En el día a día, no es lo mismo contratar un servicio, el cual no se obliga a un resultado, o una obra, la cual si se somete a un resultado final.

 

Porque muchas veces, la mayoría de ellas, la consulta del cliente y el caso particular a resolver son los que clarifican y especifican la norma aplicable o su interpretación, porque has de dar una solución eficaz y ajustada a derecho.

 

Fijaros lo preciso y a la vez ambiguo que es el Código Civil cuando nos dirige en su artículo 3 al respecto de cómo deben interpretarse las normas, “ se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos, y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad. “ Porque la extensión explicativa es, a la vez, motivo de ambigüedad en tanto que ¿ cómo compatibilizar el “sentido y contexto”, con la realidad social del momento ¿.

 

En relación con lo anterior, hay que considerar que la calificación de una operación como de ejecución de obra resultará de que la relación establecida entre los contratantes responda, jurídicamente, al concepto de arrendamiento de obra regulada en el Derecho Civil.

A estos efectos, el artículo 1.544 de dicha norma establece que: “En el arrendamiento de obras o servicios, una de las partes se obliga a ejecutar una obra o a prestar a la otra un servicio por precio cierto.”. Por tanto, atendiendo a dicha definición, lo propio del arrendamiento de obra es la obligación de ejecutar o realizar una obra, es decir, obtener un resultado, pudiendo acordarse que el ejecutante ponga solamente su trabajo o que también aporte los materiales correspondientes (artículo 1.588 CC). Por otro lado, en el arrendamiento de servicios lo fundamental es la prestación del servicio concreto, con independencia del resultado final.

A diferencia del arrendamiento de obra cuya prestación es un resultado futuro, el arrendamiento de servicios exige que la prestación sea continuada y periódica en el tiempo, es decir de tracto sucesivo.

De todo lo anterior cabe deducir que la ejecución de obra se caracteriza por ser una prestación distinta de las de tracto sucesivo, que persigue un resultado futuro sin tomar en consideración el trabajo que lo crea, en tanto que el arrendamiento de servicios se instrumenta de forma continuada en el tiempo, atendiendo a la prestación en sí misma y no a la obtención del resultado que la prestación produce, siendo la continuidad y periodicidad las notas esenciales de ese tipo de operaciones.

Nuestra consulta concreta venía por un servicio de mantenimiento de equipos de aire acondicionado, que  consiste en la inspección técnica, revisión y realización de determinadas tareas de conservación y puesta a punto. Dicho servicio se presta de forma continuada en el tiempo, mediante la visita periódica y, generalmente, programada a las correspondientes instalaciones. La contraprestación se articula mediante pagos periódicos, normalmente, de carácter mensual o trimestral.

De acuerdo con lo expuesto, las operaciones de mantenimiento de equipos de aire acondicionado, no tienen la consideración, a efectos del Impuesto sobre el Valor Añadido de ejecuciones de obra, condición indispensable para la aplicación del tipo impositivo del 8 por ciento, previsto en el artículo 91.Uno.2.15º de la Ley 37/1992. Dichas operaciones, que tienen la consideración de prestaciones de servicios, tributan por el Impuesto sobre el Valor Añadido al tipo del 18 por ciento.

En este sentido, los materiales que deben computarse para determinar si una operación tiene la consideración de entrega de bienes o de prestación de servicios serán todos los necesarios para llevar cabo las obras de renovación o reparación correspondientes, incluidas las actuaciones subcontratadas a terceros.

En el supuesto del mantenimiento de equipos de aire acondicionado, el coste de los materiales es su precio de adquisición a terceros y, en el caso particular de que dichos materiales no sean objeto de comercialización y estos sean obtenidos por la propia entidad consultante como resultado de parte de su proceso productivo, será su coste de producción.

Y además, hay que considerar la diferencia a efectos de las garantías y responsabilidades subsiguientes, esto es, y como especificidad de los contratos de obra, el art 1591 del código civil dice que: “El contratista de un edificio que se arruinase por vicios de la construcción, responde de los daños y perjuicios si la ruina tuviere lugar dentro de diez años, contados desde que concluyó la construcción; igual responsabilidad, y por el mismo tiempo, tendrá el arquitecto que la dirigiere, si se debe la ruina a vicio del suelo o de la dirección.

Si la causa fuere la falta del contratista a las condiciones del contrato, la acción de indemnización durará quince años.

eduardo dominguez-lobato rubio

 

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Cuando Bajo Guía y la Mar, hablan

-       Y  va a resultar que el mar habla.

Esto nos decía el pasado fin de semana un amigo, abrazado a nosotros a pie de Bajo de Guía, listo para la foto de rigor con el Coto al fondo.

Y yo le dije:

- Antonio, La Mar, que nos suena mejor y,  sí,  la Mar habla.

Porque es como un inmenso animal de mil formas, cambiante, tornadizo entre amores y pasiones, desdenes y esperanzas.

- Pero, cuidado Antonio, que habla pero para oídos privilegiados, atentos y perspicaces, esos que saben del difícil arte del bien escuchar.

Cuanta gente por Bajo Guía, entre plato y plato, entre copa y copa, entre los vinos, las gambas y aquellas cañaillas de nuestro amigo Juan, pero también, cuanta gente, cuántos de estos no se alimentan sino del yodo de la mar, de sus sonidos, de sus mareas, de sus maneras entre la iracundia del ogro y la docilidad del adolescente. Cuanta gente habla con la mar, como viejo marinero, entre la inquietud y el arrobamiento, la ternura y la amenaza, el sosiego y la furia y no sé cuantas cosas más.

Así que esa era nuestra conversación antes de la foto, de espaldas al Coto y a la Mar. Y aquella tarde nuestro mar domestico estaba allí, como siempre, indolente, entumecido por la bajamar, quizá anestesiado por el viento del nordeste; sesteante, indiferente y pacífico como gigantón poderoso. Y allí estaban, también, las gaviotas de la tarde, las de los juanelos, las buscadoras, las compañeras de tanta embarcación de vuelta con los motores ardientes por las prisas de la lota. Porque aquí, todos hablan, todo lo que nos rodea habla, las gaviotas con sus pañuelos blancos, los pesqueros humeantes, la orilla urbanizada, los veleros inquietos.

Y hasta los restaurantes hablan entre las obras ciudadanas que vienen ya tan largas, desesperados como están por el tráfico tan cercano, clamando como están, a voz en grito , por la restauración y acaso la mejoría de tan sanluqueño enclave.

Porque Bajo de Guía es nuestro portavoz y altavoz más sonado y convincente, atalaya portentosa para el saboreo de la inmensidad marina con una caña de manzanilla por delante, la tapa de choquitos aliñados y la ración de acedías.

- Así que déjalo hablar, déjalos hablar  Antonio, en ese inacabable chapurreo de todas las tardes.

eduardo dominguez-lobato rubio

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El verano oficioso

Hoy comienza oficiosamente para algunos el verdadero verano, es el mes de agosto. Aunque el cronológico lleve ya días de sorteos entre calores, noticias enloquecidas e incertidumbres financieras.

Siempre, siempre, cada cual cuenta la feria según le va y hoy, es el famoso día de la operación ida para la mayoría de los mortales. Sonaran clarines, a eso de las dos de la tarde, esos que deshacen los tajos, abren los ocios no remunerados, el relax soñoliento y los despertares sin relojes. Clarines de libertad razonable, desataduras prestas y el olvido, sobre todo, de ese frenesí de los teléfonos móviles.

Así que a disfrutar,  a cambiar los hábitos, a reencontrar alguna charla perdida, algún amigo de aperitivo y al devenir tranquilo de todas las tardes, o al menos eso fuera lo deseable, luego, ya lo sabemos, los niños del vecino, el olor a las sardinas, del vecino, el coche mal aparcado, del vecino… no todo son sueños pausados aterrizados silenciosamente  en los primeros días de agosto.

Pero no seamos trágicos, nos quedaran aventuras por vivir, seguro, a la vuelta de la esquina de este fin de semana., aparcaremos a esa Europa del progreso y del bienestar y nos refugiaremos en el chiringuito de la esquina, en el mojito, en las siluetas morenas, en los sonidos marinos, en las barcas de redes y de anzuelos.

Y en esos, en los chiringuitos, descansaremos de las velocidades, de las prisas, de las carreteras, descansaremos de nuestro ángel de la guarda que tan fatigado tenemos, por tanto trabajo a destajo, durante todo el año.

En fin , que los políticos se vayan de vacaciones, que nos descompliquen la vida, que se olviden de nosotros, por lo menos tres semanitas, que dejen sus chiquillerías para la vuelta al cole, que aparquen sus codazos para septiembre. En septiembre los examinaremos, aunque suspenderán de nuevo, entre los negros nubarrones de las cuentas autonómicas.

Nosotros a lo nuestro, a la dulce rutina de lo conocido, al veraneo planificado, al delirante mes de agosto, entre festivales de música, carreras de caballos, fiestas patronales y risas a los aires de la noche.

En fin, la canícula sigue aquí, quizá empiece ahora, entre voraces consumidores de terrazas y algún que otro incendio forestal.

Y cambiando de tercio, en estos días, al amparo de una buena copita de manzanilla no dejen de llevarse a la boca el periódico de todos los días, la lectura del  libro de la mesilla de noche y esas letras y textos de aquí y de allá ,que pausada y lentamente tanto hacen para relajarnos   y desintoxicarnos de lo de todos los días. Yo, particularmente, ya lo tengo decidido, una vueltacita por el fresquito de la noche y al final, un trocito de tarta al wisky de La Ibese Bornay

eduardo dominguez-lobato rubio

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El lagarto cruza la carretera

Estamos en verano y estamos en mi pueblo, por eso, con estas dos premisas en la mochila, hoy, he visto un lagarto verde cruzando por la carretera, digamos de la Jara o de la Algaida.  Diciendo, aquí estoy yo, con los calores, esos que la sangre alteran.

Todos hemos conocido a mayores que entre sus achaques abrigaban su vejez entre sábanas y mantas hasta que algún lagarto cruzara la carretera, síntoma veraz de aquellos primeros calores.

-          No me levanto hasta que el lagarto cruce la carretera.

En fin, que inmersos en agosto estamos, en este mes encantado y celebrado por todos, por lo de las vacaciones oficiales, por lo de los chiringuitos de playa, por lo del bañador y el pareo desde la mañana hasta la noche.

Y oímos cada noche los coros de golondrinas nuevas, vemos los garabateos de las mariposas y nos alegramos con los pajarillos de siempre, esos de la música en el pico. Porque estos primeros días de agosto son como si estrenásemos edad, como si inventáramos el tiempo, como si algo en nuestro interior verdeara de nuevo como las flores, como los árboles, como las plantas.

Y , claro, viene la ebullición de los glóbulos, el tirititran  de los adentros, ese latigazo que los poetas de todas las épocas han llamado de mil maneras.

Y las tardes siguen acompasadas a las idas y venidas de lanchas vigilantes y helicópteros celosos, porque dicen que Doñana es reserva de aves, de naturaleza ensimismada y ahora, también, en este agosto desmelenado, reserva de política nacional, presidencia del gobierno, pescadora de voluntades, escribidora de decretos y ahora, paciente novelista de renglones futuros para esa nueva España que siempre se nos prometa a cada vuelta de esquina.

Pero nosotros a lo nuestro, a nuestros arriates, a nuestros abonos, a la cerveza sin alcohol, al yogurt desnatado, que esas medidas sí las seguimos y controlamos, por eficaces, por veraces, por sencillas, por comprobadas, las otras, el límite de velocidad, la reducción del déficit, la deuda pública, los índices de riesgos….

-Palabras siempre palabras, lo mismo , siempre lo mismo.

Nos viene ahora a la memoria el verso de aquel poeta desesperado:

-          ¿ Quién me ayuda a deshacer agosto ¿

Palabras, palabras para la literatura, palabras para el vacio. Porque agosto viene a ser como la vida misma, ilusiones, cansancios, desengaños, amores y desamores, como la vida, como la muerte.

En todo caso, así son las cosas, anunciado agosto, entre heraldos de toda la vida, con las avanzadillas, por ejemplo, de pequeños milagros como este: el del lagarto, brillante, verde intenso, ese que hoy he visto cruzar la carretera.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Ya está aquí, Fundación Puerta de América

Ya estamos aquí, otra vez rozando el beso sabio de la mar.

ya estamos aquí, la Fundación Puerta de América, traída entre los amigos, ciudadanos, sanluqueños, portuenses, gaditanos, jerezanos, traídos entre coplillas, con un barril de buena manzanilla bajo el brazo y con la mira en esos barcos de siempre clavados en el alma. Traída entre amigos, vascuences, sevillanos, madrileños, egabrenses, remotos trocitos de todo, extendidos en este mantel blanco del porvenir de Sanlúcar.

Los barcos, las naos que desde aquí, desde este puerto de Barrameda, puerto de Bonanza, brillaran azuleantes por esos mares de Dios, entre viajes de ida y vuelta. Barcos hambrientos de aventura, descubrimientos y hazañas, hombres que desde aquí salieron, una y mil veces, con los buenos aires por esta barra del Guadalquivir. Hombres con las ropas limpias que dejaron atrás estos naranjos misioneros, el drago prócer, las palmeras odaliscas o la algarabía de los pájaros y de las buganvillas señoritas del Palacio del Duque.

En eso nos amparamos, en esa divulgación tan rumiada y estudiada, en esos libros desempolvados, en las ganas rejuvenecidas, en ese asomarse al mar, a nuestro mar, en busca de respuestas.

Porque el Olimpo jamás pudo descifrar los enigmas del Poniente y una vez, intrigado, vencido, envió a Hércules, el gigante de las grandes zancadas que llegó hasta el final de la tierra conocida, el mismo que se vio absorto, desconcertado, ante el descendimiento augusto del sol sobre la inmensidad del agua nueva. Como Colón, Fernando de Magallanes, como Juan Sebastián Elcano, marineros, marinos que desde Sanlúcar tuvieron la hombría consciente de desear, imaginar y conseguir lo que para muchos o casi todos suponía Lo Inabarcable.

Pero en esta tierra tartésica los Dioses siempre han razonado en línea recta y la inicial soberbia de nuestros navegantes la tornaron aquellos a modo de sufridos éxitos memorables y apoteósicos.

Así que, ya estamos aquí, Fundación Puerta de América, desde donde decimos,

“ Sí más allá “,  desdibujando Finisterre y deseando esos nuevos días dulces para estos espejeantes esteros de las salinas.

Asomados estamos, a estas luces de la tarde, seguramente igual que nuestro glorioso visitante Hasekura Tsunenaga. Capitanes, como somos, de sueños con velas cuadras o triangulares, esbeltas y ligeras sobre el agua.

Dicen que aquí rezaron por última vez en tierra firme aquellos ilustres navegantes, sobrecogidos y maravillados, seguramente, por la orgía púrpura y malva, grana y celeste de los ángeles del ocaso. Hasta que partieron, desde Sanlúcar, como magos futurólogos descubridores de las estrellas propicias. Y hasta alguno hubo que balbuceaba rutas al amparo sólo del incitante vuelo de las gaviotas.

Así salieron a la mar, rompiendo con sus proas la cinta azul del horizonte, intocada hasta entonces. Y salieron en busca de rutas, especies, hombres y mujeres de piel negra, animales inconcebibles y frutos jamás vistos hasta entonces. Y recorrieron mares, del norte y del sur, interiores, océanos, espumeantes, bravíos, tridimensionales y trepadores siempre por los faldones de la amura.

Puerta de América está hoy aquí, con el corazón abierto en esta mano abierta a tantas gentes, tantos saberes y tantas creencias. Y excavaremos aquí, en esta tierra nuestra para encontrar por igual ritos caldeos, lanzas fenicias, ánforas griegas o mosaicos de Roma. Porque cuando uno rastrea en Sanlúcar se encuentra la infinitud del hombre, a lo largo de milenios, infinitud de deseos encendidos, transparentes, bienhallados.

Porque Puerta de América es esta Sanlúcar, reverenciada por los tiempos, donde las guerras y los siglos pasaron de puntillas con armas genuflexas. Esta tierra conquistadora de conquistadores que siempre fue la misma, fiel a sí misma, y puso la mesa para los recién llegados hasta que los recién llegados fueron cosa suya. Esta tierra siempre creyente que mudó cien veces las aras y los templos y, al final, dejó sitio para todos los altares. Sanlúcar, que supo distinguir lo intemporal de lo accesorio y dejó pasar con indolencia los berrinches de un lado y de otro, del Norte y del Sur, de arriba y de abajo. Y luego se puso a cantar y a sonreír con el susurro de las viejas velas que cruzaban de vuelta entre Malandar y el Espíritu Santo.

En fin, que aquí estamos, para divulgar esas nuevas profecías que le predicen corona de reina en la antesala apocalíptica de un nuevo mundo que, seguramente, sí conoceremos.

Aquí estamos, sonámbulos en la tarde, pero con voz recia para el canto. Porque esta Sanlúcar, la tenemos al alcance de la mano, digo la de la Conmemoración del quinto centenario de la Primera Circunnavegación, Sanlúcar 2019 -2022, porque por altas que las cosas nos parezcan, inaccesibles por su distancia, imposibles, en su lejanía, muchas veces, las más de las veces, bastaría con empinarnos y alzar el brazo. Casi siempre lo imposible  no es más que un espejismo timorato, sumiso ante la mano decidida. Y las cosas son y están, sencillamente, y no hay más que desearlas y buscarlas, para que hagan su nido entre los dedos.

eduardo domínguez-lobato rubio.

patrono fundación puerta de América


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Algo de Historia, bajo la sombrilla

Y seguimos de veraneo en estas playas de Sanlúcar, y es que aquí siempre hubo historias con minúsculas e Historia, con mayúsculas.  En aquella Sanlúcar, conventual, ducal, guerrera o imperial. Porque mucho tuvo de jardín abierto, de alta y esbelta bienvenida, rematada por esas cresterías de piedra labrada del castillo de las siete torres, como si fueran los encajes de estas aguas abiertas.

Y entre las calles, los jardines, los arcos también de piedra tallada, cancelas abiertas, en espacios donde crecieron araucarias, palmeras y naranjos.

Esta fue desde siempre la Sanlúcar de Historia e historiada, de jazmines y galán de noche, la Sanlúcar de esas flores blancas que se abren sólo cuando comienza a anochecer.

Son los siglos, que por aquí pasaron, Sanluqueño también siglo de oro, de personajes barrocos, cargados de florituras los unos, agiles, elegantes e incipientes otros, osados, valientes e intrépidos, los más.

Porque aquellos ojos transeúntes del ayer vieron  paredes pintadas, bóvedas de filigrana, rancios escudos en relieve, calderas granates, castillos y leones, y señales de feudos y dominios.

No es la casual fortuna la que colgó en los atrios y presbiterios altas pinturas al fresco o los dorados y estucados de las nerviaciones de las cúpulas. Porque esta Sanlúcar de ahora, la de nuestros días, bajo la capa efímera de la pintura ocasional ,sigue teniendo los muros gruesos de sillería, las naves y las capillas, la iconografía sonora y la patina musical de más de cinco siglos.

Y no es ni fue la casual fortuna, hablamos de tierra estratégica, de mar encauzador de gestas, de voces decididas, de capitanes de la mar océana que impregnaron su halo personal como si fueran solemnes voces monacales que perduran siglo tras siglo y que esperan hoy, desde ayer, el aire nuevo y limpio para diseminar las semillas de esta Historia, de esta Sanlúcar, de estos navegantes, de esta llamada de partida que ahora vibra en el aire.

Los personajes, quizá hayan pasado, pero en el recuerdo, en lo escrito, está la esperanza de repetir esas mil y una gestas que abanderen a Sanlúcar en este siglo XXI, aún niño chico que corretea juguetón por estas playas de Bajo de Guía.

En aquel tiempo, en aquellos días, la playa sonaba a ilusión, las calles a mercaderías, las iglesias a cruces americanas, las plazas eran como campanas de gloría, las tabernas tocaban a cruce de espadas, los miradores pintaban a rey de oros y el Palacio de los Duques, el Palacio siempre fue el Palacio…

Eran misas cantadas, eran pregones mercaderes, eran como días de fiesta para esta Sanlúcar, recibidora y alegre, acogedora y capaz, aterciopelada y globalizadora, ayer, hoy y siempre.

Porque esta Sanlúcar , Puerta de América, era para el continente americano como el altar mayor, dibujado por columnas salomónicas, altas y solemnes, desde el cual se oficiaba el Nuevo Mundo, la incipiente división geopolítica, esa Nueva España imperial y fructífera entre naos de ida y vuelta.

Así embarcaron y desembarcaron, una y mil veces, claustros enteros de frailes blancos y negros,  soldados de lanza dispuesta, capitanes despertados por la mar de leva, floridas señoritas, rufianes, garambainas, mil caballos, un sinfín de mareantes y toda la gente del mundo, al fin y al cabo.

Y luego vino la literatura, la lingüística, con sus reglas y normas, como en una barca de libre inspiración, esa que llaman , creadora, para escribir lo que puede ser la antítesis de la ciencia, ese don divino que no puede estar sometido a reglas fijas….. y así se contaron duelos en la bajamar, damas encendidas, novicias ultrajadas, caballeros heridos, venteras alcahuetas e hijosdalgos revenidos. Así se cantó y escribió… Relatos justicieros, libelos bien pagados, y promesas olvidadas.

Y yo sigo  aquí, bajo la sombrilla, con este libro de historia en la mano.

eduardo dominguez-lobato rubio

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La moral del verano

Dicen los viejos del lugar que desde hace años  no viven estos calores de hoy,  agobiantes entre la siesta y el levante.

En realidad, siempre escuchamos y decimos lo mismo y, al fin y al cabo, poco importa cuando después de todo, julio y agosto significan exactamente eso, calor, calor y playa, terrazas al aire libre, mundo, demonio y carne sueltos por la calle y a vivir que son dos días.

Porque el verano y el calor nos multiplican el espacio vital, nos proyectan hacia apetecibles vivencias exteriores y, en definitiva, nos alegran y ensanchan la existencia, de manera que el personal, liberado de limitaciones y estrechuras en pisos y viviendas, sale lanzado a la pequeña aventura de trastocar hábitos y costumbres porque para eso están las playas, los chiringuitos y esos espacios abiertos donde nos plantan las butacas, mecedoras y cubatas.

La cuestión es vivir, vivir a tope dentro de lo que cabe, que para eso ancha es Castilla y pelillos a la mar. Porque lo del top-less suena ya a monotonía paisajística y los arrumacos en sombrillas y toallas parecen como los movimientos repetidos y acostumbrados de la mantis-religiosa que avanza por su sendero.

Así que esta es otra moral, mucho más ancha, dispersa y flexible que aquella moral del invierno. Y es que la moral nunca fue concepto inmutable y ciclópeo, qué va, de lo más acomodaticia y permeable.

Nuestros tiempos de cambios fulgurantes nos proporcionan ejemplos clamorosos en color y ropaje de la moral aceleradamente cambiante en estos últimos treinta años, los que van desde aquella adolescencia nuestra de bailes apretados y besos de anochecida a esta moral vestida hoy de transparencias cuando no de ausencias de vestuario.

Así que aquí nos vemos, otro muro que ha caído ya, bajo el ariete de la simple comodidad, lo del rigor en la calle se nos ha mutado en la más sencilla y apabullante de las comodidades, otra cosa es , que alguno, con el tipito trastocado por chancletas y patanloncitos cortos, cuando no mallas, más bien parezca personaje del bombero torero, pero ese es otro cantar.

Así que se acabaron los decretos en el vestir, diluidos están los decretos por sistema, ahora corren otras aguas, y es que el reloj ha dado ya muchas vueltas, aunque siempre nos quedará lo inmutable de la mar, ese que ahí, sigue abierto, sereno, acogedor, universal, ahora igual que hace quinientos años.

eduardo dominguez-lobato rubio                       Rubio Alpresa  colabora con el proyecto

Fundación Puerta de América  www.sanlucar2019-2022

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Las carreras de Sanlúcar

Y llegan en dos ciclos, las carreras de caballos de Sanlúcar, llegan en estos días, desde ayer, hasta mañana, subidos a caballo, de una u otra forma, desde las casetitas de apuestas de los niños  hasta las apuestas oficiales, dentro del recinto.

La playa queda dominada por caballos y sus jinetes a modo de Robinsones a su manera, entre Bajo de Guía y Las Piletas, aquí en este rio, en  esta mar, en esta barra del Guadalquivir, salvaje y domesticada a la vez. Con resonancias de paraíso y aventura, cuando desde el mismo atardecer tantas maravillas se ofrecen a la vista, goce en la soledad razonable, naturaleza casi intacta y feliz, primitivismo domesticado, Doñana, al fin y al cabo.

Y salieron los primeros caballos de la tarde, con sus colores, con sus pisadas, con sus locuras, con sus soberbias, haciendo temperatura muscular en ese trote medido, desde las piletas hacia Bajo de Guía, donde aparecen dispuestos los cajones de salida.

Y las gentes los observan desde sus sombrillas, ven colores, mantillas con números, crines negras y color miel, y apuestan, en línea con su propia sombrilla, de forma y manera que hay una y mil llegadas, cada uno tiene la suya, cada cual tiene su escenario de meta imaginaria, y después, unos niños que saltan de alegría y otros que sufren por perder esos 10 céntimos de la apuesta.

Y quizá sirvan estas carreras de caballos como conquistada ruptura o soñado paréntesis con los engorros cotidianos y perennes.

Así que, ayer, entre las arenas rubias y las olillas de la bajamar, caballos, voraces de pisadas por venir, casi como perseguidores de la puesta de sol en un correr hacia el infinito.

Y en el horizonte, ese respaldo vegetal, pinos verdes conquistadores entre bonanza y malandar.

Por resumir, carreras de caballos, otra vez al tajo, como dijo el otro. Aperitivo social a la caída de agosto, personas y personalidades, fama y famosos, fotos, periodistas cámaras  y acción. Porque las Carreras son mucho más que caballos, cierto que no a todos parece apetecerles ni todos la bendicen y animan pero lo cierto y verdad es que la sociedad se mueve, sanlucar se viste de gran fiesta, las señoritas lucen tacones y lentejuelas sobre el albero bien cuidado de la carpa central y luego… los palcos, amigos, más fotos, hasta Carmen Lomana nos acompañaba anoche y Fernando Hierro, y Aldolfo Aldana y Ramon Calderon y Alex de la Iglesia.

A todos, a Sanlúcar, nos hace falta . al menos una vez al año, esta improvisada Alfombra Roja del papel couche. Y ayer, y el año que viene, también, carreras de caballos.

eduardo dominguez-lobato rubio

 

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Después del verano… impuestos

Quevedesco, satírico libelo, en palabras juguetonas, mordaces, tenaces, vedaderas, bien pensadas, al borde de las retamas de este decadente mes de a gosto.  Burlonas  para dias entretenedores que salvo las horas de la atardecida, nada han cambiado… todo sigue igual

- perfectamente en serio, perfectamente en broma…    e.d-l.r.

                ACUERDOS  EN LA CORTE  SOBRE LIMITACIÓN DEL DÉFICIT

Si en el monte hay reunión de rabadanes
mortandad de borregos se aproxima,
que el poder siempre queda por encima
con su corte de golfos y truhanes.

No contamos ni entramos en sus planes,
no gozamos de crédito ni estima,
somos versos perdidos de una rima
que componen banqueros y rufianes.

Los mercados indican el camino,
atención al Producto Interior Bruto
o a Don Riesgo, su prima y su sobrino.

Y se cumple la ley de San Canuto:
que el que no sea político y astuto
sufrirá de famélico destino

y no habrá quiromante ni adivino
que calcule el impuesto o el tributo
que tendrá que pagar con rostro enjuto
el currante, el campero o el vecino.

fdo.: cagancho

 

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Vuelve la lluvia

 

Quizá pronto pero vinieron, sí, ha llovido como si fuera otoño, entre vendimias, entre los olores a mosto y a trasiego, gotas de agua, limpiadoras de todo ese polvo del verano que nos arrastraba hacia la pereza.

Y nuestro escepticismo tiene razón y fundamento en el hecho de que lo que otro tiempo eras restricciones de suministro de agua ahora lo son de presupuestos, de gastos comprometidos, de inversiones salvadoras.

Ciudadanos había que en aquellas restricciones llenaban bañeras, cacharros y botijos y, ahora, después de tantísimas restricciones familiares, económicas y laborales no quedan ya sino charcos de ahorrillos maltrechos, domesticados, restringidos, acomodaticios a los tiempos austeros y grises.

Así que cayeron estas primeras gotas de lluvia, y como  chaparrón social de cada día se oyó alguna voz por la calle que gritaba, “sálvese quien pueda”.

Y es que mucho tienen que ver las restricciones de la sequía, antigua sequía, con estas escaseces de lo económico, cuando a todos nos gustaría la menos dos horas al día de “grifo” abierto, de alegría monetaria, porque siempre encontraríamos manera de exprimir de tal modo ese par de horas de grifo de abundancia que, al final, el consumo superaría con largueza el raquítico tejemaneje de esta crisis ya tan vieja.

En fin, ha llovido y es como si nos lloviera la esperanza, la juventud y la fe en nuestras cosas. Porque huele a hierba, a tierra mojada y lo mejor de la lluvia es que, de alguna manera, empequeñece los problemas colectivos, infunde en el personal cierta sensación de alivio y un saludable optimismo, como si sirviera para llenar los aljibes de esa moral nuestra tan maltratada ya.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Entre Empresas Familiares

Ayer, a medio día, como dentro de una caja mágica, tuve la fortuna de escuchar flamenco, y oler a vino y , a la vez, tocar y rozar  aquellas botas de roble viejo, pintadas con tiza por otros ilustres, algún día.

Estábamos en esa que llaman la catedral del vino, con Rosario Barbadillo, a modo de guiadora por esos mundos de la vinatería, por esos mundos que Bodegas Barbadillo remata entre museos, vides despiertas en la bienvenida, el velo de flor y mil razones para el encantamiento.

Y estábamos junto a Laura Vital, cantaora profunda, elegante, rigurosa y certera en el flamenco. Era como una mañana marinera de cal y coplas, de espuma salada y manzanilla, de colombianas entre cantes de ida y vuelta y de fandango tendido a los pies de esta bodega.

No es lo mismo escuchar flamenco en su sitio que en otro, igual que no es lo mismo acariciar un catavino de manzanilla tocando con la otra mano la andana de roble viejo en segunda, que en otro lugar distinto.

Sencillamente maravilloso, maravillosamente sencillo, elegantemente dibujado el cante entre las caras ensimismadas de todos los  presentes.

Y el embajador preguntaba:

-¿ qué es el duende…

El duende pudiera ser una vuelta de rosca más en el ejercicio del arte del cante, es como afilar el lápiz, como apurar la última gota de “pedro ximenez”,  es la esencia, el último filtro antes de que el arte nos haga rozar las propias palabras y las notas de esa garganta.

Y me sentía como con las puertas abiertas, como sin nada que decir y todo por sentir, oídos despejados, paladar madurado por los matices del vino y del olor, entre uva recién cortada y la solera de muchísimos años.

La gente, ya les digo, atenta, receptiva, entendida, comedida, sensible, algunos, herederos de viejos saberes cantaores otros, más recientes admiradores del cante y dos, los embajadores de nuestras Chile y Filipinas, nuevos en esto, sorprendidos, envueltos en el celofán del cante desde el primer saludo hasta la despedida. Y todos conscientes de que Laura, la cantaora, dejaba con su voz joven muestra de cientos de años de cante hondo aprendido en mil y una veces, dos mil cuartillas, y tres mil sones de guitarra.

Gracias Laura, gracias Eduardo Rebollar, guitarrista mágico cuando vuelves de Sevilla, gracias Rosario Barbadillo porque así, entre todos, las cosas son más fáciles, mas autenticas, como el runrún de la marea, ciertas y apetecibles.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Por favor, ¡ cuiden ese horizonte impositivo ¡


Porque es nuestro, caramba, de todos, de los presentes y de los futuros, de los que somos y de los que serán. Y la cosa admite la comparación de los físico, de lo urbano, en este mi pueblo que pide portazo definitivo a los hormigones desmedidos, las alturas sin sentido y las más variadas agresiones a la estética popular. Porque siempre, siempre sonaron voces,  y sonaran allí donde las voces suenan, frente al Ayuntamiento, entre motivaciones políticas, ideológicas o laborales, presiones de grupo, de sindicatos o de voluntarios, voces censoras al hilo de derribos, expolios o ataques a la mínima razonabilidad arquitectónica.

Y así, entre bromas y veras, el horizonte, nuestro horizonte vital nos ha ido variando entre otoño y otoño, muchas veces, casi sin darnos cuenta.

Y ahora, pongamos por caso, que hablamos de nuestro horizonte vital, de ese que habla de nuestro proyecto de vida, de la edificación de nuestros hijos, de ese coeficiente de edificabilidad que comprende la disponibilidad de nuestros ahorros, si los tenemos, y la previsibilidad de nuestras inversiones.

Así se construye nuestro hoy, ya casi seguro, nuevo impuesto sobre el patrimonio, concepción arquitectónica atrasada y pasada de moda, edificación impositiva ineficaz, inútil y desmoralizadora para muchos.

Mucho habrán oído ustedes de tipos impositivos confiscatorios, de duplicidad de impuestos, de economía sumergida, de capitales que huyen hacia horizontes más “tropicales”.

Aquí, en Sanlúcar, seguimos contando  con nuestro IBI, impuesto sobre el patrimonio en la esfera local, igual que contamos con los horizontes de la calzada o de las piletas con Doñana al fondo, quizá, al final de año, o quizá no, también con el nuevo I. sobre el Patrimonio, por aquello de la no retroactividad de las figuras impositvas.

Contaremos con el irpf, con los tributos locales, los impuestos sobre transmisiones patrimoniales, el iva, los peajes de aquí y de allá, el impuestos sobre sucesiones, la gasolina, el impuesto sobre la plusvalía de los terrenos…. Vamos que está diáfano y claro el horizonte impositivo a la vera de la mar o de la estepa, horizonte arbolado y ajardinado, llano y riente, de mil y una plantas carnívoras.

Lo soñable, quizá sea ese político ejercicio discrecional de la modestia, esa rara virtud madre de otras muchas, esa capacidad de rectificación generalmente tan contraria a aquello tan frecuente y tan racial de “sostenella y no enmendalla”.

Soñemos con ese golpe de timón y cambio de rumbo, en ese “óigase a la ciudadanía”. Porque quien sabe escuchar, sabe gobernar, qué duda cabe. Es un axioma viejo, tan viejo como el mundo.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Cuando un borracho habla

A lo mejor ha sonado la flauta y estamos nada menos que ante el descubrimiento de la lacrimoterapia, por llamarla de alguna forma. Estaríamos ante la terapéutica magistral, infalible para corazones de empresarios y particulares, en plena vaciante.

Porque día a día uno de enfrenta, se acomoda o simplemente pone el oído compasivo, a infinidad de berrinches sonoros o pataletas desgarradas en mitad de cualquier cita profesional. Desconozco cual es la barandilla de cada cual tras la que se derrama la primera lágrima dulce y sosegada. Cuál es ese instante de soledad inmensa y oceánica, momentánea y siempre respetada tras el cual se acepta el llanto como pilastra institucional de cada día.

Bien es verdad que aparentemente existen razones, indómitos pago a la Hacienda, plazos incumplidos ya requeridos, o recursos olvidados por ese llamado silencio administrativo.

-          Mire usted, es que tengo ganas de llorar.

 

Después, el milagro de la plena reintegración a la realidad abierta por la necesidad del día a día.

De manera que, entre tanta burocracia, administraciones, delegaciones, oficinas, organismos, concejalías y que se yo, lo que de verdad le hace falta a la gente es un simple lloradero, en gracia a una Consejería de llantos y lamentos, pongamos por caso, que tampoco sería ningún dislate.

Y luego, cuando llega el otoño y se van esos los verdes colores, desde sus tallos espigados, verdeantes y flexibles, irreprochablemente erguidos, llega el sueño , el letargo de las hojas ocres tendidas en el suelo.

En algún momento, meses atrás , alguien abrió una brecha, ineludible hoyo a golpe de azadón, en la tierra valiente, atormentadamente abonada y enviciada antes por los mil yerbajos fragantes de todas las primaveras.

Hoy ya está en su color, quizá en tierra jareña o barrialteña, en algún arriate de bonanza o asomado a los alcorques viejo del paseo de Bajo de Guía. Tierra con olor a tabaco, aterronada por cien raicillas,  ahora fresca y recién regada por las aguas de la primavera, rebeldes, tenaces e indeterminadas. Ahora los tenemos ahí, casi en un suave erotismo de vivos colores y olores, en una especie de ritual fecundador y acariciante.

Este fue el verano que desembarcaba en Sanlucar, ya ido, como un encantamiento y una magia que a lo mejor nos trasmite un indeleble sentimiento de sanluqueñismo andaluz, como un retazo de música, andaluza a ser posible.

Pero ya nos vienen los Congresos disueltos, las campañas, las radios, los himnos de siglas políticas por aquí y por allá. Nos hablan de jueces y magistrados, de salas altas, allá por el Supremo Tribunal, donde los otoños llegan siempre más serios, como con jubones de tela rosada y plata, ligas con puntas de plata y medias rosadas; aderezo de espada y espuelas, balanzas de la justicia cimbreadas por el eco de las gentes; gentes de botas negras con cañones de grana guarnecidos de plata.

-          Lo mismo , siempre lo mismo,

- gritaba aquel borracho en la puerta de “ la Habana”

-          Dejadme, dejadme beber sólo, que la plebe está descomulgada pidiendo pan de puerta en puerta, el que valga más barato, que ni quiero los jurados párrocos ni los párrocos jurados.

-          Dejadme, dejadme dormir bebido, que ni  los ministros son siervos ni los siervos ministros, que están las varas varadas, los alguaciles, invisibles,  las drogas, con precio, los precios, sin ellas, y las carnicerías, ¿ que es eso ………

-          ¿, el miedo ¿, en los cajeros automáticos, frente a ellos, después del último dígito,  las posturas en el juzgado,  y la ciudad…… sola.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Como la bicicleta

Ya hoy casi todos nos subimos a la bicicleta. Es mucha tele, es mucha radio y es mucho papel lo que anda de por medio para que al final no entremos por el aro.

Inefablemente compenetrados con las dos ruedas nos incorporamos a la ruta de héroes ciudadanos, los que recorren el carril bici, hacen el ceda el paso en cada semáforo y atraviesan rúas y avenidas, como si nada, entre el claxon de más de un automovilista y el miedo en las alforjas traseras.

Y así triunfamos en rampas, repechos o en cualquier agónica etapa contra reloj por aquello de la entrada en la oficina, el súper que nos cierra o la última clase por atender.

Y luego, ese solitario ciclista que vuelve ya regodeado en su armadura, gozoso por los aires en la cara, pedal tras padal, como haciendo hambres para el aperitivo.

Los vemos también, aquí en Sanlúcar, abrazados a sus bicis, alrededor de la Plaza del Cabildo o de la Calzada, los vemos también agónicos por la cuesta del V Centenario caminito del mercadillo de “los gitanos”, o como inagotables titanes del chándal por la Cuesta de Belén, con la última pedalada en la garganta. Y también vemos a extranjeros de difícil fonética y de imposible ortografía. Y alguno, entre tanta fotografía y distracción monumental…

¡ al suelo ¡.

-Vaya por dios, señorita, que batacazo, en fin, arriba y a seguir disfrutando.

El caso es que nos han metido en la cultura de la bicicleta, para bien , creo, eso dice mi doctor, Don Jose Luis, Alhambra, que no importan marcas, ni tamaño de ruedas, ni colorido, ni cambio automático o manillar de cabra, solo importa el corazón ágil, la mirada la frente y ánimo, mucho ánimo.

Así que dejemos nuestras butacas, o el coche privado y lancémonos con nuestra pareja, o solos, como esforzados paladines del deporte, por que nos ahorrará déficit público, digo yo, por lo de más vale prevenir que curar, y además te dicen que el pedaleo también curte las carnes, limpia siluetas y convierte al sudor en sacro-mensaje para la buena salud.

Vamos que no hay escapatoria, sevillanos a la bici, al esfuerzo psíquico y físico que buenas viandas de salud nos traerá mañana.

Así que aquí estamos, volcados sobre el manillar y en plena escalada de las cuestas econométricas de este otoño, que vaya cuestecitas, prima de riesgo, tipos bancarios, Bolsa por los suelos, todas, las cuestas, de categoría especial. Porque estamos en plena carrera del “puro milagro’, en la etapa de hoy del “sálvese quien pueda”, y con la meta volante del “cerrado por liquidación “.

Pero confiemos en el futuro, que este aperreado deporte no viene a ser sino como la vida misma, ya lo verán ustedes, subidas y bajadas, tramos rectilíneos y curvas asesinas, espíritu de grupo y esfuerzos en soledad, caídas, magulladuras, codazos y todo lo que ustedes quieran.

Pero adelante, siempre adelante, con el viento de espaldas, de frente o de costado. Es la Ley, la ley de la carrera, la Ley de la Vida.

eduardo domínguez-lobato rubio

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Yo voto por… Cintia Merino

A Cintia Merino

Si cada tiempo tiene sus voces cantaoras, este tiempo nuestro, el de estos últimos años, viene de la mano de  la voz de Cintia.

Díganme ustedes que no disfrutan cada sábado por la noche, allá a las tantas de la madrugada, con esa voz de niña, casi nana feliz, a bordo del  “ Se llama Copla “ de nuestro Canal Sur.

Porque siempre tuvo ella hechuras personalísimas y originales, traídas desde el Cante Flamenco, “jondo y visceral” entre el pellejo y las carnes de esta Andalucía nuestra, pongamos en este rinconcito marinero de Bajo de Guía.

Arte flamenco, y ahora coplero, definitivamente andaluz y sanluqueño, en ese, pudiéramos llamar heterodoxo sentido del poderío que ella pinta en el escenario ensalzado y combatido, en la misma medida, siempre en el ojo de la discusión, para jurado y para público, en la cresta de la polémica, entre los duelos artísticos y la lista de puntuaciones al final de la madrugada.

Cintia es y será, antes, durante y después de Canal Sur, el éxito multiplicado, seguro a través de una discografía justa con sus meritos, éxito de la estrella de primera magnitud que es. Porque así empezó, balbuceante entre las primeras melodías de la niñez y ahí está, ahora, en esos veintitantos años que para ella son ya los de la madurez artística definitiva.

Y la Merino seguirá popularizando el cante, y no mucho más allá, se dirá…

-          Digo, ayer escuche “ la bien pagá…   por Cintia Merino,

Como hoy sabemos bien del cante por Caracol, por Marchena, por Mairena, por La Sallago o por Laura Vital.

Así que Cintia, ánimo y airea tu cante, ese que tantos años lleva en tu trastienda, ese que sacas cada sábado de los cuartos oscuros para extenderlo por España como se tienden las ropas blancas a los soles del Barrio Alto o de Bonanza.

Anchísimo tu auditorio de hoy, ese que espera aprender contigo de flamenco y de copla, y que escucha de tu voz, de tu acento andaluz, ese cantar lírico, inevitable, luminoso y aterciopelado.

Porque tú eres convicción, facultades y temperamento , eres pasión, color y emoción cuando brindas al sol antes de tu copla de cada sábado entre tu sonrisa y esos ojos de niña mala sabiendo que te llevas por delante al más “pintao”.

Así que sigue así, Cintia, con tu talla cantaora, con tu cantar y con tu cante de hondura y derechura allí donde haya gente que sepa escuchar y quiera aplaudir.

Porque tú eres hoy amante de la copla, buscadora del arte, inquieta, inteligente, creativa sembradora de aplausos y , también, de esos puntos que tanto cuestan y tanto valen del “Pive” y de “Hilario”.

Y que sepas que por ti rezamos, en esta orillita de la playa, desde nuestras calles de Sanlúcar, en la viña y en la mar, desde la ida hasta la vuelta. Y que rezamos para que redondees tus perfiles de cantaora larga porque, pocos, muy pocos tienen lo que tú tienes.

Y porque la suerte….. la suerte…..

                        Está en tus manos, Cintia.

eduardo domínguez-lobato rubio

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El Rocio, todos los días del año

Este fin de semana El Rocío desperdigaba por sus caminos de siembre los heraldos infalibles de otras veces.  Como anunciadores del Pentecostés de todos los años, y de cualquier fin de semana del año. Y allí estaban, por los caminos, por las arenas, por cualquier calle de la aldea, con traje campero, sombrero calañés y botas enterizas de Valverde. Y allá iban, o mejor dicho venían, también mujeres con vestimenta cómoda, con su caña y su pañuelo, con el sudor en el alma y la vista puesta en una promesa, un rezo, la esperanza y una penúltima ilusión.

¡ Qué tierra nuestra esta ¡, tan andaluza, tan rociera, tan de plaza en plaza, avivando los recuerdos, encendiendo las memorias, pegando aldabonazos de música vegetal en los corazones entumecidos por tanto telediario, tanta noticia desgarradora y tanto sinvergüenza suelto. Por eso esta romería, cada romería que vemos, no recuerda que la fe está a las puertas y que todo merece la pena, el acopio de bártulos y avíos,  todo merece la pena para tomar el camino de las arenas.

Y así,  surge cada feliz convocatoria, el pregón rítmico e inequívoco de la fiesta de la aldea, que es como una encantadora llamada desde la Paz almonteña, como la llamada telúrica que en algo se asemeja al susurro de los cañaverales y a la misma voz de los pinos, con ese tamboril que traduce el ritmo eterno de aquella naturaleza siempre naciente. Era, es, lisa y llanamente ese Pito Rocío, que hasta al otoño vuelve primavera y a los días de invierno pinta de los colores azules del mismo mayo.

Por eso, cuando ustedes lo oigan, por Bajo de Guía, por La Calzada, por Hinojos , La Palma o Rociana, cuenten con arte rodado de padres a hijos, con sagas inmemoriales de sabidurías heredadas, como un culto sagrado…. Porque El Rocío siempre llega en el caballo de la música.

Y luego, la playa, como hervidero de coplas, bailes y ritmos rezadores porque oración y copla vienen a ser lo mismo, siempre cogidos de la mano.  Y sí, la vida cambia, evoluciona, pero sigue  y el Rocío también, con otras caras, otros ropajes, otras modas, otros medios y otras apariencias, aunque pudiera decirse que las almas son las mismas, las de ayer y las de hoy, con idéntica ilusión y misma esperanza, fuera de las manecillas del reloj.

Desde La Raya hasta el Cerro del Trigo, desde el Palacio hasta el Cerro de los Ansares, todo es andar y rezar, y llorar entre emociones, y soñar, seguro, en un futuro mejor.  

eduardo domínguez-lobato rubio

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Otra oportunidad, La Copa Davis

 

Hoy la tenéis ahí, en Sevilla, la Copa Davis. Esa ensaladera generosa , apiñada, como una tarta gigante, de bodas, que aglutina más de un siglo de Historia, desde Australia hasta Estados Unidos, desde Inglaterra hasta Serbia, desde Argentina hasta España.

Y la tenéis ahí, en una subida amable, dulce y rítmica desde Sanlúcar, porque aquí ha estado, ahora, antes de llegar a vosotros por el Guadalquivir, en este mismo patio de la calle santo domingo, desde donde ahora escribo, entusiasmado, feliz y recompensado por tantas y tantas miradas sorprendidas y emocionadas, las que quizá vieron por la tele una mil veces esta copa, abrazada a Sampras, Connors, MacEnroe, Guillermo Vilas o Nadal, y ayer pudieron verla muy de cerca, casi tocándola, buceando en sus intimidades y recorriendo cada una de sus mil inscripciones.

Sí Sevilla, hoy la tenéis ya ahí, y subió por este Guadalquivir, quizá como hace quinientos años, en aquellos viajes de ida y vuelta que tanta gloria dieron al mundo, en un ir y venir entre Sanlúcar y Sevilla.

Porque esta final que acogerá Sevilla, final de la Copa Davis entre Argentina y España, mucho tiene de recuerdo de aquella Historia Grande, a pleno plumón, entre el Guadalquivir y América, entre el Guadalquivir y Filipinas, entre el Guadalquivir y la Primera Circunnavegación.

Y hoy las cosas no han cambiado, seguimos pensando en aquellos tiempos de gloria, en los oros y los comerciantes entre el castillete de popa y el mascarón de proa, en aquella vendimia artesana y cosmopolita, a la vez, cada  vez que llegaba un galeón a este puerto de Bonanza.

Sí, hoy estamos más tecnificados, más informatizados, somos más eléctricos, más móviles, ya no existen aquellos cabos ni aquellas amarras manejados por manos analfabetas, rugosas y rotas por el salitre, pero somos los mismos, aventureros, navegantes del internet, buscadores de mercados donde vender nuestras sedas de hoy, nuestro jengibre de cada día, nuestras canelas de mañana.

Y decimos esto porque esta es otra oportunidad más,  ¿ cuántas gentes vendrán, aunque sea virtualmente, a esta Copa Davis entre Argentina y España?…. ¿ cuantos se pasearan por los telediarios de la CNN, de la BBC o de TVE, mirando monumentos, deseando recorridos conventuales o fotografiando personajes e historia, entre set y set, juego y pelota, partido y partido.

Si pudiéramos resumir la situación en una sola palabra diríamos simplemente, esperanza. La del ciudadano artesanal, el de periódico en la mano y tapa de fin de semana…… ay, ¡ otra oportunidad que se nos presenta….¡

Labremos este nuevo camino, porque hablamos de Historia, sí, de personajes y gestas que han pasado , sí, pero también de una riqueza que se nos vuelve a poner entre los dedos, para que la luchemos, como hace Nadal en cada pelota, en cada partido. Y cuántos partidos imposibles no ha ganado ya….

Así, debiéramos considerarnos nosotros, porque esta Copa Davis en Sanlúcar, es otro empujoncito más, que nos dice.. ¡ vámos, luchad por vuestras cosas, hasta el último punto, que Sanlúcar, ahora más que nunca, está en el objetivo de muchos… con los horizontes abiertos, esos que dejan ver el claro del cielo. Que a lo mejor, pronto, pronto empiezan a soplar los buenos vientos…  

eduardo domínguez-lobato rubio

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Yo hablo en andaluz

Hoy me acuerdo de mi poeta amigo, cuando decía……

Hablo en andaluz cerrao

el de mi tierra y mi gente

Hablo en andaluz cerrao

con un lucero en la frente

y una espina en el costao

yo me siento diferente

Y el caso es que andaluces somos, incluso a lomos del Google, herramienta multicolor que secciona y disecciona, vincula, atrapa y divulga nuestras mil y una localizaciones andaluzas.

Pues eso que andaluces somos, muchas veces adornados y envueltos entre celofanes de regalo, otras iluminados por guirnaldas multicolores y las mas de las veces ridiculizados por otros, del más allá, extranjeros de lo español, más planificados, resueltos y europeos, quizá, pero menos humanos, existenciales y esperanzados.

Yo hablo en andaluz cerrao…. Con el mismo frio de este otoño en la punta de los dedos y un trozo de esperanza en el bolsillo.

Nos ladran…, luego cabalgamos, autonomía grandiosa, siempre a la espera de esa voz del llamador… ¡ a esta es…. ¡

Yo hablo en andaluz cerrao….. entre mis gentes inmemoriales, de hogares apacibles, de rescoldillos de cisco olientes a alhucema. Y bienvenidos somos, lo sabemos, para todas las gentes de bien que siempre nos abrieron una puerta, pongamos por caso Madrid o Pekin, menos en algunas cataluñas, en casi todas las partes.

Y las cosas son como son y los tiempos traen tiempos, qué vamos a hacerle, no hay más cerca que la que arde, y el caso es que en nuestras tierras del andaluz cerrao seguimos estudiando, planificando empresa, trabajando como los mejores, pero siempre, siempre, con el estigma de la siesta o de los calores improductivos.

Pero nos queda todo el día de hoy y todo el mañana por delante, para no perder los nervios, para devolver esa bofetada sin manos que tanto duele, porque demostraremos que somos más que ferias forzadas, pleamares de mazapán y compromisos de saraos.

Sí, es verdad, que no estaría de más que Sus Majestades esquiaran algún año en Sierra Nevada, cuando llega la Navidad, porque a veces, necesitamos más marketing que tecnología, más fotografía que razones y más ropaje que cuerpo, digo para estos casos.

Así que no te apures, Andalucía, por esos que ladran a tu paso, tú, dama ostentosa y fastuosa, indiferente a tiquismiquis e incitadores de escaparate.

Y ahora, sigamos con nuestro andaluz cerrao, que lo relojes nunca anda para atrás y en el fondo empezaremos el año envidiados por esa salud y bienandanza que en lo moral nos acompaña.

Porque mucho sabemos de lo inalcanzable para otros, esa maravillosamente única………..manera de vivir.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Permítanme….Sobre los Mítines

 

Permítanme que profundice, un tanto, en el misterio de ese fenómeno social del Gol. Que bien pudiera expandirse mas allá del deporte mismo, más allá de la significación física de un balón al otro lado de la línea de la portería, en el remanso plácido de la red.

Porque Gol pudiera también explicarse dejar al “otro” en calzoncillos, digo al político rival, en debate, mitin o proclama electoral. Gol, pudiera significar también ese concitar a favor más exasperaciones y pasiones que el rival político, en un desplazamiento apreciable de la intención del voto, o en el más o menos abultado aplauso por alguna ocurrencia mitinera.

-          Que gol le han metió al candidato Rinconete, -pongamos por caso, o, – vaya atracón de balón del Sr. Trepamundos.

Y así, el Gol se nos convierte en un axioma aplicable a cualquier grupo humano, en cualquier actividad, y allí donde haya gente.

Cuando los ingleses inventaron hace tantos años aquella pugna, trivial e inocente en apariencia por meter un balón entre tres palos jamás pudieron sospechar que estaban dando nascencia al más omnipresente y obsesivo leguaje de nuestro tiempo:

-El Sr, Biensabe quedaba llamativamente fuera de juego ante la documentada exposición económica del candidato Solohabla, fruto sin duda de la herida abierta en su orgullo por el último Gol recibido, el titular de prensa de CBA.

Lenguaje esquivo, difícil e inalcanzable, este de la política, burlón con las cosas serias y serio con lo que no interesa al ciudadano.

No parece que en estos días de medios directos de comunicación, facebook, google, twiter y otros, los grandes políticos se empeñen todavía en reunir a más o menos gentes en escenarios faraónicos, estadios reconvertidos, estrategias de fotos de primera fila entre dirigentes audaces deseosos de más o menos goles para el adversario.

Y si los escenarios multitudinarios para mítines de campaña languidecen entre planos de televisión corregidos y recuentos de asistentes duplicados o triplicados, el ciudadano de a pie cuenta los días que quedan, en ese ¡ ya queda menos ¡, como si del tormento inquisitorial se tratara, encerrados como estamos en las torres del suplicio, entre crisis económicas, falta de valores y palabrería mitinera, que cada vez nos dice menos.

Conclusión, los jóvenes a lo suyo, a jugar con la Play-Station y a sus cosas, los vejetes, acomodados en ese “ de mi no se ríen más “ y los de en medio, pues eso, los que podamos, a seguir cotizando, que es lo que cuenta, que mucho charlar aquí y allá pero poco barrer el patio.

De todas formas, hay que volver al Gol, al de verdad, al del balón de fútbol,  al fruto del centro medido, la filigrana con la pierna derecha y al remate de cabeza, y si puede dar en el palo antes, mejor.

Goles, muchos goles, los que nos quedan por meter, al Euro, ni uno más, a Inglaterra, todos los del mundo, en ese próximo Inglaterra-España.

eduardo dominguez-lobato rubio

 

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Y seguimos como la Pesca…en paro biológico

Y seguimos estando, estamos, entre el Guadalquivir de la Torre del Oro y esta desembocadura vivida, Bajo de Guía, desde ayer, como hace quinientos años, hasta ese mañana, venidero, entre bromas y veras, ilusiones, desengaños, promesas y pocos éxitos.

Porque el futuro nos viene de largo entre horas tensas, las de cada mañana de radio o cada noche de telediario, con violencia financiera a flor de agua, las más de las veces en oscura marea de densos mítines aclaradores de nada.

Así que aquí seguimos acurrucados esperando que pase el vendaval de ánimos exaltados, los de unos y los de otros, nerviosos problemas entre privados y administraciones, andando todos, como vamos, a manera de pesca de arrastre o de cerco, esquilmando los últimos restos de posibilidades económicas o antieconómicas, mejor dicho.

Mucho tiene que ver nuestra situación política, económica y financiera con esa jerga de la mar, de la pesca, por aquello de la conservación de los caladeros, laborales; la limitación de la pesca de inmaduros, fondos de inversión; o el desconsiderado tamaño de las redes, bursátiles.

Así hablamos de paro biológico por razones de pura supervivencia, como hablamos de paro laboral, cierres más que temporales, esperando esa repoblación de caladeros, nichos de negocio que –vaya usted a saber.

Así están nuestros mercados, nuestra economía, en fondos esquilmados, caladeros empobrecidos en ese “overfishing” que nos trajo la burbuja inmobiliaria.

Y además para mayores similitudes, incluso ahí está Marruecos, no solo como alternativa de la flota de altura o a la de juanelos, sino al empresario decidido que cruza el estrecho como quién mira hacia la Meca, esperanzado por un mercado más o menos vivo, quizá de menores reglamentaciones.

No sabemos si hablamos de biología y de pesca o de economía y finanzas, pero sí nos parece que lo mismo pinta, lo mismo, porque pescadores somos, de la mar o de la vida, pescadores del lance marinero o de la tajamar abierta a nuestra cuenta de resultados donde los gastos ya siempre son mayores que los ingresos.

Nos quedan, nos quedan las soluciones imaginativas, además del mucho trabajo, aún sin recompensa, porque cansados estamos ya de brazos cruzados y bolsillos escuetos, cargas familiares y biólogos y economistas de la mano en esa vigilancia inflexible a gobernantes desdibujados.

Pensamos que fórmulas habrá, tiene  que haberlas, las que sean, más a corto que a largo plazo, siempre que garanticen a los más modestos, a los hombres de la mar, y a los de los océanos del interior, ese pan nuestro de cada día.

eduardo domínguez-lobato rubio

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Miguel de la Quadra-Salcedo… y Sanlúcar

Ayer, lo tuvimos aquí, a la vera de la mar, donde la raya del Coto nos detiene la vista en ese navegar intenso hacia la Bahía, tuvimos a D. Miguel de la Quadra- Salcedo.

Sí, aquí, en Sanlúcar, donde se aventuraban también los intrépidos buscadores de vidas nuevas desde hace más de quinientos años.

Y D. Miguel nos hablaba de la Ruta Quetzal, de sus expediciones, de sus ideales pero también de su planificación, de su método y de su estudio. Y sobre todo, de la paciencia, de meses, años y décadas en el mismo trabajo, en el mismo empeño, en las mismas cosas…. Hasta que salen.

Ayer los tuvimos aquí, a toda la “ Ruta Quetzal”, a D. Miguel de la Quadra- Salcedo y a todo su equipo, a catedráticos de Historia de la Universidad Complutense de Madrid, asesores como son, desmenuzadores del rigor, de nombres, de lugares y de hechos ciertos.

Y nos hablaba también de los acontecimientos, de las gestas labradas en este Guadalquivir nuestro, de arenales, de meandros, de rivera, de Bonanza y Bajo  Guía.

Porque la Historia, la Aventura , es una manifestación de todos, es un logro de todos, y así, él se muestra activo con esa concienciación a los jóvenes, de todos los países, de todo el mundo, para que conozcan, para que sepan, para que vivan, porque ellos habrán de ser los guardadores futuros de nuestra Historia, de nuestras costumbres, de nuestra Cultura, en definitiva de lo que la Humanidad es.

Sí, ayer, Miguel de la Quadra estuvo aquí, en Bajo Guía y nos trajo esperanza, ganas de vivir , juventud, paradójicamente desde los adentros de sus ya ochenta años, aventureros, conseguidores, cautivadores, sugerentes, trajinantes y bonachones, ochenta años.

Así que, aquí nos tienen, convertidos ya en embajadores de la Ruta Quetzal, porque saldrá de aquí, de Sanlúcar, el año que viene, en esa ruta presagiadora de acontecimientos conmemorativos. Ruta Quetzal, Sanlúcar, Tierra de Fuego, en el escenario del Estrecho de Magallanes.

Y hoy, nos sentimos más felices, más esperanzados, más seguros de nuestras cosas y más convencidos de nuestras obligaciones porque, ayer…..

Miguel de la Quadra Salcedo estuvo aquí, con nosotros, con los sanluqueños.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Los Inocentes…..santos

Aquí, a la vuelta de la esquina, los Santos Inocentes, esos que despiertan en todo ser humano normal sentimientos protectores. Porque la inocencia encuentra siempre defensores esforzados, envolventes, solidarios, digo la inocencia humana, que la penal, vaya usted a saber donde se fragura, quién la dice y cómo se custodia.

Parece una ley física que el inocente encuentre en el pentagrama de la vida abrigos y afectos impensables, algo así como si las hadas madrinas se confabulasen para rozarle de continuo con sus varitas mágicas.

En esta hora, no hay más que asomarse al drama estremecedor de cada telediario o editorial de prensa, pongamos por caso, para caer en la tristeza de que la inocencia desvalida es la primera en pagar los platos rotos de las ambiciones de poder, de las luchas fratricidas, del fanatismo, de la estulticia, la vanidad, la soberbia……

Pero bueno, no son estas fechas para reflexiones más o menos sombrías, sino de gozos compartidos, de azules inmaculados y de villancicos alegres en esta orilla playera de las arenas de Bajo de Guía. Lo curioso está en que pocos cantos se hicieron, pocas alusiones hubo en la literatura cantada al atroz infanticidio, dígase, caza del inocente, quizá porque en el alborozo de estas Fiestas no hay lugar para la tragedia.

Lo único que la tradición nos dejó como recuerdo fe la conocida “Inocentada”, es decir, lo chusco y festivo por pasar de puntillas sobre la intensidad del drama.

Porque la inocencia, humana y penal, resulta hoy o debiera ser tan connatural que roza lo obligatorio.

Apunto ahora a los otros, a los mayores, hambrientos de razones justas, oprimidos, maltratados de todo el mundo, hombres y mujeres de ojos atónitos que miran a su alrededor sin comprender la razón de tanta calamidad y desdicha.

Almas de niño y corazón de adulto, almohadas sufridas y pacientes de golpes y sinrazones, felices, casi angélicos sufridores de la cerrazón y la injusticia, fanáticos querubines a ras de tierra, felices sembradores de rosas entre piedras y espinos, apóstoles magníficos de la humildad y la paciencia, brindemos gozosamente por vosotros en esta Navidad de paz y buena esperanza, en estas Fiestas del Corazón.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Aunque sólo sea por el frio

 

Este preludio de la Navidad ha amanecido como esas mañanas cazadoras, que discurren sin un solo tiro, aburridas y preocupadas, inconcebiblemente tediosas, bajo un cielo sin aves, dramáticamente silencioso, algo así como un desierto de niebla con el fondo azul.

Porque algo de frio hace, y no por los problemillas municipales, el desempleo, los precios, ni nada de eso, sino por aquello del reciente  invierno, la conversación recurrente de todos, entre guante y guante, bufanda y tarjetas de Navidad.

Será por eso, por el frío, que nos sentimos más, si cabe, intimidados, inhibidos, aunque quizá más humanos y sociables, porque con el frio estamos más cerca del susurro que del grito, por aquello de no perder energía, o desprendernos de la mínima, con el frio estamos más cerca de la caricia que del insulto.

Ayer me decían en un Juzgado de Sevilla que, estadísticamente hablando, incluso el invierno disminuye sensiblemente la delincuencia andante, casi desaparecen los crímenes pasionales y hasta la iracundia normal baja el tono porque, ¿ quién sería capaz de discutir con las manos en los bolsillos y la bufanda al cuello ¿.

Es más, los papeles de la Historia demuestran que las grandes hecatombes guerreras, las más sonadas batallas, los procesos de expansión y conquista jamás o casi nunca ocurrieron en invierno. Tan solo aquel genio loco llamado Napoleón olvidó semejante principio en las estepas rusas y ya sabemos cómo acabó el invento.

Así que a disfrutar de la tiritera, esa que en estos tiempos trepidantes nos haga disminuir los pulsos, acotar los tiempos y desacelerar nerviosismos. Si no a ver quien se embarca en dimes y diretes con el catarrillo moquero entre pecho y espalda y quien gallea con las orejas congeladas y sin sentir los dedos de los pies.

Suerte para nosotros que por otros lares a los super climatizados despachos municipales, sectoriales, sindicales y ministeriales no llegan tales fases de hibernación y acogen por esa razón exasperantes temperaturas procedimentales y gestuales.

En fin, que aquí, aunque sea sólo por el frio y el invierno, Feliz Navidad, juntitos, apretaditos, abrigaditos, los unos con los otros, en familia.

eduardo dominguez-lobato rubio

 

 

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Y van tres días

Era ya muy tarde, aunque las gentes aparecían en aquella plaza como si acabaran de levantarse. Arriba, un reloj, blanco, de manecillas grandes y negras, la pequeña, marcaba ya casi las doce y la otra, salto a salto, hacia la cumbre del círculo. Abajo, miles de gentes, irreprimiblemente alegres, por el momento, por los abrazos, por el licor, creo que por pocas cosas más.

Aquella plaza mantenía durante días anteriores una asepsia esterilizante y, de pronto, aquella cosmópolis, marabunta, gentío desmelenado, embadurnaba con papelillos cada bolardo junto al kilómetro cero. Y ese gentío jaleaba cada minuto que pasaba. Algunos vimos, con sus gafas agigantadas en proporciones de payaso, otros con sus gorritos rematados por cornamentas de reno y los demás, en esa recurrencia de salto de felicidad y nervio, repetido y casi patológico.

Sí, era la noche de las uvas, donde muchos hacíamos recuento de gentes, de cosas, de números, de buenos y malos ratos.  Algunos con voz recia, otros con lágrimas borrascosas y los demás, a punto de la inflexión definitiva en sus vidas.

Sus gestos, los de las gentes gozosas de la plaza, eran interpretados puntualmente por los dos presentadores de cada turno, de cada año, digamos, los de siempre. Así que las manecillas de la computadora emocional seguían su curso y todos oscilábamos entre nuestro plato de uvas y aquel reloj blanco de la pantalla de televisión.

Luego el histerismo, las felicitaciones, el escalofrío emocional, los brindis, los buenos propósitos….. para llegar de nuevo al quinto minuto, donde las cosas vuelven a ser como fueron, vuelven a estar donde estaban y los que nos rodean siguen diciéndonos las mismas palabras, con los mismos modos..

Pero, las campanadas nos trajeron esa ilusión que aunque efímera vuelve a calentar la fría puerta metálica de nuestra alma, tan golpeada, tan graffiteada cada día por lo unos y por los otros.

Ahora, al tercer día del año nuevo, nos queda el desparpajo de la osadía, la irresponsabilidad del optimismo, mientras suben unos y otros ,desde los escaños a la tribuna de oradores, lo de siempre, como siempre.

Así estamos, aquí estamos, en ese enanoide que es este 2012 de apenas tres días de estatura, que ojalá  veamos al fin del año, como ese Rey Mago bondadoso y próspero, generoso, y dorado de barba rizada y ojos azules, repartiendonos, si acaso, alguna buena sonrisa.  

eduardo dominguez-lobato rubio

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La mañana…. de Reyes

Por la mañana, mañana de Reyes, usted se levantará, probablemente, con cierto dolor de cabeza. Incluso puede que ese dolor le golpee las sienes de un modo extraño. No será una mañana gris, pero dentro de sí advertirá ciertas pesadumbres, con un montón de recuerdos en la cabeza, recuerdos de la infancia, de unos regalos tras la puerta de la calle, en casa de la abuela o más allá de nuestros padres.

Luego, se acordará de la casa donde nació o donde vivió aquellos niños años, se acordará  de su madre, de las primeras oraciones…. Bah, oraciones, aunque crea que ya no las necesita o no sirven .

Y volverá a dolerle extrañamente la cabeza,  y volverá a pensar….. anoche, anoche , los niños, las carrozas, las gentes en la calle, las prisas, los últimos regalos.

Su hijo o sus hijos, esos que ya huelen la realidad, o saben desde mucho, pero se acomodan todavía a la sorpresa, esa cada vez más cara, más exigente, menos poética y definitivamente más interesada.

En la primera esquina mañanera habrá un hombre, quizá hosco, despeinado, con una sombra negra en la cara.  Barba de ayer, con mirada sin afeitar después del trasiego por todas las calles. Y usted, volverá a mirarse en el espejo del lavabo, como maquinalmente, porque aún quizá suenen pocos “buenos días” en su casa, todavía.

El agua estará fría, como siempre, al principio, y se la echará en la cara una y otra vez. En el pasillo, su mujer, con la bata apretada por el frio, los ojos medio cerrados y quizá con cierta mirada por encima del hombro…. Ella, ella, siempre ella.

En el salón, la mesa del Belén, cansada ya de tantos días, con las pelotitas de nieve aún encima de los tejados de cartón. En el suelo, cerca del árbol, una pelotita roja, bollada, desprendida del árbol, cajas de cartón, celofán y mil colores empaquetados.

Más allá, otra mesa, con retratos, con fotografías, de todos, bueno, más de su familia que la de ella, o al revés, que las cosas nunca aparecen equilibradas…. Equilibrio, igualdad, género…. Palabras, siempre palabras, lo mismo, otra vez lo mismo.

Luego un hijo, y el otro, quizá una tercera más pequeña….

Abren los regalos, seguro displicentemente, salvo la pequeña, lentamente…. Y usted les dirá….

- ¡¡ Vamos, seguro que es lo que querías…

Otra vez la mirada al espejo, por si se reconoce, o no. Después de tantos años desde niño, y de pronto, un frío desconocido, casi un golpe en las cachas, un nudo en la garganta, un color amarillo en la cara, y luego rojo, y luego violáceo….

-          Sí, no está mal…. Gracias Papa, pero … ¿ no te habrá costado mucho , no ¿, ya sabes, yo de estas cosas entiendo y este….. bueno, ya sabes……

-          A ver mamá, rápido, ponme el café y las tostadas que nos vamos………

Feliz día de Reyes a todos…………..

eduardo dominguez-lobato rubio

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” Tua cacatúa, fluctúa, devalúa…qué pelúa”

 

 

“ Tua cacatúa , fluctúa, devalúa qué pelúa “, siempre a vueltas con la retahíla de palabrejas más o menos imbéciles.

“ Túa cacatúa, fluctúa, devalúa, qué pelúa “, palabras reiterativas, descompensadas, aburridas, repetidas, desde  todas las mañanas, como pintadas por todas las paredes, revistas de salón y hasta en las sábanas.

 Cada mañana amanece el horizonte como un lapizazo limpio, o como un desgastado bolígrafo prestado, o vaya usted a saber como.

 Cada mañana, nos contentamos sólo por ese poder opinar,  con ese saber del que presumimos todos ya, saber de políticas estructurales, eres, momentos procesales, testigos, cargos, defensa, fiscal, pruebas y escuchas, más o menos constitucionales, las escuchas, digo, equilibristas de la legalidad o intrusas y hurtadoras entre tribunales y magistrados.

 Ya todos sabemos de todo, en ese enjuiciar diario al que nos han acostumbrado, somos ya como avispas soliviantadas y endemoniadas o tabarro enloquecido. Vamos de un lado para otro, de una página de periódico a un dial de radio, de un canal televisivo a una página de internet, y vamos, con el mazo de la justicia, con el sumario cogido con alfileres, sentenciando, condenando, difamando, coadyuvando a que algunas cosas sigan como están, sigan tan mal como están.

 Siempre nos creímos, nos hacían creer, tontos, disminuidos, acomplejados, paralizados y ahora, ahora, nos liberan, nos incitan nos provocan a que arbitremos, discutamos, evaluemos y dictaminemos, la mayoría de las veces, sin conocimiento de causa, con la información sesgada, la fotografía retocada y la voz distorsionada.

 Tua cacatua, fluctúa, devalúa, qué pelúa “, Pero…..

¿ dónde tenemos la cabeza …¿, qué nos bulle  en la mollera ……¿ a dónde nos están llevando ¿

 Debemos volver a nuestras cosas, a nuestras funciones reales, a nuestros problemas de verdad, de la Verdad con mayúsculas.

Que no nos distraigan, que nos dejen con nuestras cosas, cada cual con las suyas, aunque a otros les parezcan rechonchas o respingonas, al fin y al cabo son las que nos dan o nos darán de comer.

 Menos mal que tenemos este espacio, este hueco, donde uno escribe como pensando en voz alta, donde escucha los silencios de las gentes al otro lado de la pantalla.

Seguro que muchos pensamos lo mismo, seguro que todos nos decimos…

- verdad, verdad, ¡ así son las cosas…

 Tua cacatua, devalúa, fluctúa, que pelúa…… palabras, solo palabras….. nosotros, nosotros somos más,  ciudadanos bien criados, y preparados para seguir haciendo un mundo mejor, una andalucia mejor, una Sanlúcar, ya primaveral…. Muchísimo mejor….

eduardo dominguez-lobato rubio

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María….. y la Universidad de Sevilla

Aquella mañana de enero, María conocería Sevilla como si abriera el celofán que envuelve un regalo de navidad.

 La descubrió mientras subían, ella y  otros cuatro estudiantes de Geografía, el primer peldaño del portalón del tranvía.

Atrás, dejó un alcorque,  y luego troncos y el ramaje casi verdoso que ya  bordeaban casi toda la travesía.

Y era como un fajín verde, como tal si fuera otro cielo más que emergía poco a poco al fondo del horizonte confusamente amarillento, por aquellas construcciones de piedra tan antigua.

 Cuando llegaron a la Universidad, donde muchos más jóvenes charlaban sentados en los jardines verdes, o cantaban sonrientes alrededor de una guitarra acústica, María había dicho:

“ Baja aquí, por favor “,   y entonces quedó absorta ante la maravilla.

La Universidad, su nueva universidad estaba allí, majestuosa y solemne, extendiéndose de norte a sur y de este a oeste, en una suerte de pasillos abovedados, galerías de piedra, rigurosamente simétricas.

Mucho le habían contado y muchos le había dicho que en Sevilla, comenzaba y terminaba el mundo, pero aquella visión tan armónica y diríase que sinfónica, la ponía definitivamente a los pies de la sensibilidad, justo la  de aquellos poetas del sur que tanto había leído.

María venía de capitales centroeuropeas, administradas por el rigor, la frialdad, la distancia humana y los horarios contraidos.

No era una postal, ni un relamido  sueño más, ni aquel ogro aborrascado de las pesadillas del invierno alemán.

 Era, sencillamente, Sevilla, como el costado de un gran pez atrapado en alguna red de mallas movedizas, que sonaba como un fuelle de órgano, exhalaba un vaho casi animal y en algo  se semejaba a un campo de violetas.

Y luego, a la derecha, aquellos coches de caballos, como de otros tiempos,  seguro ya de otros tiempos,  encajados perfectamente entre el paisaje cosmopolita de este lado y la banda selvática del Parque de María Luisa.

María entornó los ojos y dijo:

Qué Universidad…., qué sensación….qué gente….

Fue como un instante iniciático que la incorporase de repente a alguna secta extraña y mágica y entonces, en aquellos momentos, tuvo la inexplicable convicción de que Sevilla, Sevilla la aguardaba allí desde siempre.

eduardo dominguez-lobato rubio

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Yo también vivo en el ” lío “

Yo vivo en el lío, tú vives, él vive, nosotros, vosotros, ellos viven en el lío.

Quizá sea recurso posible a partir de ahora, o atenuante o eximente… Yo vivo en el lío.

Porque ayer, con voz recia y aburrida, en el banquillo, como imputado, hablaba, se manifestaba un empresario, quizá descuidado, puede que negligente, a lo peor desfondado y desbordado por cien mil días de crisis.

-          Señoría, yo también vivo en el lío.

Y fue como un halo anaranjado el que quedó tras su sonrisa amarga, con el juez pensativo, el fiscal mirando de reojo sus últimos papeles, conclusiones definitivas, y esta defensa terminado de dibujar su última cruz en el rayado folio.

-          Sí , señoría, él vive en el lío, también.

Porque los hombres nacemos con la ilusión como acicate, estímulo contra el miedo y aventura de colores, y los días, estos días, nos van haciendo, a veces, cometer errores, quizá en busca desesperada de mayor audacia y  desparpajo para salvar la crisis, la de cada uno, la de cada día.

-          Yo también vivo en un lío.

A modo de, tal si fuera, una madeja evolutiva hacia no sabemos dónde.

 Anacrónico ejemplar  el del poeta que piensa, que dice, que escribe, que las cosas son como ráfagas de hondura que disuelven nuestros últimos vaporcillos de felicidad.

Así que luchemos contra nuestros desequilibrios psíquicos y aguardemos, aunque atónitos, a que los fríos pasen entre las voces inauditas de nuestros acusadores.

Si os cuadra el consejo, busquemos a los nuestros , la familia, bastón de confianza, cuadrilla puntera y a charlar…..

Para que entre todos, con ellos, charlando y desahogándonos, no le perdamos la cara al toro y sigamos cumpliendo días hacia faenas más lucidas.

Porque si perdemos el capote o la muleta, y tuviéramos que esquivar a cuerpo limpio,  siempre nos quedará  la barrera y el callejón de nuestra gente.  

Porque al fin y al cabo….. ¡ todos vivimos en el lío.

eduardo dominguez-lobato rubio

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¡ Que viva la Pepa… digo la pepi ¡

Volvemos a  lo de fecha histórica,  fecha desde la que estos pueblos nuestros de Andalucía y esta Cádiz nuestra mantenemos en alto las banderas de una España más constitucional… Dos siglos han pasado, entre esquina y esquina, bahía y  bahía, río y rio…

Y hoy lo tenemos como festejo, lo que fue un pueblo a prueba de avatares…. aunque qué quedó de aquellos españoles de ambos hemisferios, qué de aquel orgullo ante los franceses,

¿ franceses ?,   esos que nunca asumieron la derrota de Napoleón.

( Así que ,cuenten, amigos deportistas españoles con esta la garra andaluza y gaditana, con la sangre de aquel 1812, con la gallardía de nuestras gentes, con Puerta Tierra, para vencer agravios, los de aquellas bajamares esquilmadas tras los pirineos franceses. )

Allí,  1812, la Nación fue reorganizada, allí, las Cortes fueron convocadas, como en un último intento de reconducir aquella España descuartizada… ¿ les suena ¿

Allí, 1812, Cádiz fue como una probatura, un abundamiento, reunión de rivalidades personales en un ejercitar  mil alambiques  fastuosos.

Allí, 1812, se consultaba a los Ayuntamientos, como hoy, entre porfías y pinitos competitivos, en ese espectáculo variopinto, entre carros y jamelgos, los de los unos y los de los otros.

 Allí, 1812, se bordaban las telas de un régimen liberal en España que marcara

la ruptura con el Antiguo Régimen, como hoy, donde los cambios de ciclo, las economías emergentes, la renovación de las instituciones…. nos hablan de lo mismo, lo mismo siempre lo mismo.

Allí, 1812, se amurallaba el poder en una España en guerra como para realizar una reorganización de la sociedad, y ahora, se atrincheran las mil y una cuestiones que nos despiertan, una y otra mañana, de nuestros sueños de orilla veraniega.

 

Allí, 1812, se nos hablaba de un futuro nuevo, en ese descarrilamiento de la sociedad absoluta, del poder absoluto, de las verdades absolutas.

Allí, 1812, se sembraba el estímulo para la libertad del país, alegando que no pertenecía a ninguna familia, a ningún régimen, a ningún dueño…..qué casualidad también en estos días de intervenciones europeas más o menos declaradas.

 

Desde allí, 1812,  siguieron resonando sus artículos en las cabezas de los españoles, porque ningún absolutismo posterior pudo entretener ya a las nuevas cabezas despiertas.

 

De la Historia venimos pues, este año, de la historia de aquel 1812, desde el que todos arrimamos nuestros hombros, y nuestras horas, a todas las horas, por todas las horas….

 

Aunque ahora bien nos viene un poquito de humor….

Como nos dice la Chirigota…..

 

….¿ Viva la Pepa…

      Viva la Pepa…… ?

¡ Ignorante…. Ignorante

 ¡ Viva la Pepi,

que es la que lleva

to esto palante…….

eduardo dominguez-lobato rubio

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Hola , hermano…… en américa

Hola , hermano, te veo por internet, ya lo sé, pero hoy quería escribir, escribirte como antes, con esta pluma sobre el papel, después de casi cinco años, porque para cinco años va que no te echo el ojo.

 Y ahora, qué razón tenías cuando en aquel 2008 corrías como alma que se lleva el diablo para aquel Santiago de Chile, cuando las cosas por aquí empezaban por los primeros resfriados financieros.

 Qué olfato tenías por aquellos días, qué manera de adelantarte a las cosas cuando ahora estamos como estamos y vosotros estáis donde estáis.

 Quién lo diría antes, desde aquellos quinientos años, que los indios serían como la antigua Europa y que la Europa de hoy sería, como indios, que los negros serían los blancos y los blancos trabajando como los negros,…. algunos, que los amarillos fueran de oro, y los dorados perdieran el color, que la civilización viniera desde ese Estrecho de Magallanes y Santiago y que el centro de esta Europa ardería entre politiquerías, hombres de Estado y figuras descompuestas.

 Por aquí, ya ves, como siempre, nosotros, los andaluces, escocidos, cansados, abrumados, rotos, descompuestos, entre trote y trote, aperreo sobre aperreo.

 Por aquí, ya ves, como antes, como siempre, las mismas caras, las mismas cosas, te paso algunas noticias de este nuestro periódico de la ciudad y verás que si les cambias las fechas…. Los mismos problemas, las mismas quejas, caras sobre caras, lo mismo sobre los mismo, sí, algunos han cambiado de siglas, pero la música de cada cual es la misma…. y la letra.

 Por aquí, ya ves, mamá con las migrañas y esa artrosis que la llena de goteras. Y el primo Antonio, en la gloria, andando como anda de reunión en reunión, almuerzo tras almuerzo y charla que te charla, de congreso en congreso, Hoy mismo me cuenta que se pasará todo el fin de semana en Sevilla. Ojalá tantas pajarillas no le vuelen la cabeza.

 El día que quieras caer por aquí, descansa, pasea y vuelve a descansar, que no te turben las nostalgias, ni te cieguen las imágenes de estos lares amanecidos entre brumas marineras… No vuelvas, hermano, disfruta de tus cosas, de esa nueva gente y de tu buena decisión de entonces, que aquí….., aquí estará tu hermano para mandarte en cada sobre  mil olores de pino envueltos en el facebook, cien gambitas cocidas y una bajamar envanecida por las treinta boyas del canal.

 Así que, hermano, mil abrazos, mil besos, mil elogios,

cien  palabras, cien poemas, cien doblones,

diez  brindis, diez barriles, diez reuniones,

y más que eso…..un abrazo, un abrazo fuerte…..

 de tu hermano

eduardo dominguez-lobato rubio

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Hay que tener arte….. la guitarra

De qué quieren ustedes que les hable, que escriba, de qué que no haya tenido, que no tenga, motivaciones políticas, ni laborales, ni reivindicativas.

Pues de este arte nuestro, tan humano y cercano, muy apartado de los mercantilismos al uso, muy apartado de las tragedias siniestras de los tristes telediarios.

Pongamos que hablamos de un paseo, unas calles y un barrio, Triana, una Casa de los Artesanos y al fondo, un taller, sevillano, quizá también sevillista, acoplado a maderas nobles, asociadas a marqueterías encaladas, y dibujos saboteadores desde el mástil hasta el clavijero.

Pongamos que hablamos de la guitarra, de esta guitarra flamenca nuestra, y de Andres Dominguez, guitarrero y guitarrista,  donde las arrogancias pierden fuelle y la verdad  del artista brota como los verdes geranios de la primavera.

Y es en Triana, donde, la gente se pone en pie por una y mil razones, donde las cofradías ensangrentadas pierden los pies, donde los caminos, todos , conducen al Cachorro,  donde los sencillos ciudadanos de a pie saben bien de andalucismo,  sin alharacas , sin aspavientos sin aparatosas reivindicaciones.

Sí, y el personal es así, porque aquí y ahora, en estas sempiternas y eternas épocas de decrecimiento  habituales o se es artista o se tiene a un amigo artista o ha de inventarse uno el arte de cada día.

Así que aquí me tienen, al lado de Andrés  Domínguez, guitarrero  duende, romántico mensajero con sus equipajes de madera, de cuerdas y de notas. Aquí me tienen, al amparo de la flamenca guitarra que no hay mejor compañía ni mejor amiga, ni más fiel amante que la guitarra, la guitarra de todas las primaveras, con su absoluta y definitiva firmeza.

Y suena la guitarra…. Y surgen mil glóbulos en ebullición…. Y suena la guitarra y suena ese tarantantán de los adentros. Especie de latigazo que los poetas de todas las épocas han buscado como agua de mayo.

Así que cuando suena la guitarra es que llega la primavera, la de cada rato, porque guitarra es  una cintura en el tiempo, una mujer adolescente, es como mil burbujas en  su pelo , oferente, incitante .

Porque el arte de la guitarra es para él, para muchos , como la vida, como el amor, como la muerte. Porque mucho tiene nuestra guitarra de novia universal, de flecha lanzada hacia las almas, voluptuosa, acariciante y tentadora.

eduardo dominguez-lobato rubio

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De los buitres económicos

Y los encontramos siempre donde mismo, puntos concretos  de cualquier orilla de  estos campos empresariales, imperturbablemente fieles a sus genes, y  atentos a los despojos  concursales de cien mil negocios.

Y desde lejos parecen como algún cónclave imposible de chaquetas y carpetas, sentados y de pie, frente a la sala de vistas , la mesa de subastas o el consejo de administración.

Ayer volví a verlos, con su plumaje distinguido, impertérritos , aparentemente pacíficos, callados y como indiferentes al trajín humano de los alrededores.

Porque cualquier espectador curioso  puede empezar a preguntarse cómo es que el mal de los muchos siempre puede ser el negocio de algunos, buitres desparramados, amparados por leyes convivenciales, entre sus mayores o menores valores jerárquicos y con unos simples códigos de conducta, afianzar a la víctima y desmembrar patrimonios.

Cierto es que las hormigas devoran restos e inmundicias, pero al menos con la humildad del pequeño, la constancia del hábito y la opacidad de su color negro. Los buitres no, se adelantan a los impagados y a los balances, se constituyen en tribu, se hermanan con las subastas de capitales y se vertebran en el primer y único término de su seguridad,  el interés, el dinero.

 Y a lo que se ve, siempre necesitan más, porque ni siquiera entienden de solidaridad, ni de misericordia en cada remate, en cada operación.  Ya lo sabemos, nadie ayudará a nadie, porque la aparente cohesión y firmeza de los corros bienhechores termina casi siempre indefectiblemente en desbandada, en sálvese quien pueda.

Más todavía: multitud de soñadores y poetas le ofrendan rendidamente infinidad de madrigales y sonetos a sus maneras, a su estampa, a su volar esbelto, y también, otros los han zarandeado como los arcángeles del diablo, balizas plumíferas, pigmaliones de la estepa,  porque el aire es libre y el papel lo aguanta todo.

El caso es que ahí siguen, entre sus subastas, sus capitales, sus leyes concursales sus consejos de administración y convenios, ahí siguen en esa seguridad opaca en la que viven.

Y sepa usted, que seguro que los tiene ahí, en la inmediatez y cercanía, pendientes de cualquier rumorología sobre sus cosas, deseando su extravío financiero o su desesperación.

Pero sepan también, que algún  pesticida hay, o repelente ahuyentador , ese que les haga ver, que la muerte, la de usted, no está ni mucho menos cerca, y de que habrán de volar hacia otros lares.

eduardo dominguez-lobato rubio

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